Aprovecharse del miedo al juicio
Gocé de un padre graduado en letras, apasionado por la lectura y la escritura, ambas cosas las hacia bien. Mientras escribí mi libro lo hice sin decirle nada, no lo involucré en ese proyecto, y eso me hacía avanzar con miedo, pero avanzar. Se enteró de mi obra cuando le llegó la invitación para el Bautizo. En una oportunidad un cliente mi pidió un curso sobre un tema del cual no tenía ni la menor idea, para no lucir desactualizado, le ofrecí la propuesta para ese mismo día, y cuatro días después, con muy pocas horas de sueño en mi haber, estaba dictando curso de 16 horas. Salí airoso, y esa cadena de hechos de una semana, me dejó como resultado: Un producto intelectual fantástico, que se convirtió en el curso más vendido de mi empresa entre el 2007 y el 2011. En las dos situaciones planteadas anteriormente hay un elemento que coincide, y que es el tema a tratar: el miedo al juicio de valor. Acto que ha sido satanizado, y que, en oportunidades, no es tan nocivo como lo plant...