martes, 25 de febrero de 2014

Jesús Enrique Lossada, un líder ecléctico

Durante 14 años trabajé en un instituto universitario, cuyo epónimo lleva el nombre de Jesús Enrique Lossada, un venezolano de altura, un hombre que supo transformarse y un zuliano que le dio a su país, a su región, a sus seguidores y alumnos, razones para creer que al servir a otros se trasciende, sin duda: un líder ecléctico.

Este personaje es prácticamente desconocido en el resto del país, en el Zulia se le estima y se le respeta; sólo para mencionar algunos de sus méritos, vale decir que fue abogado, escritor, ensayista, dramaturgo, traductor, parlamentario, periodista y profesor universitario. Considerado como el padre de la moderna Universidad del Zulia. Publicó su primer poemario Madrépora el cual revolucionó el mundo cultural venezolano por su innovación modernista a lado de versos clásicos, y con pleno dominio del arte del soneto. Lossada fue juez, catedrático, presidente del Concejo Municipal de Maracaibo, diputado al congreso en 1937 a 1940; fue constituyentista cuando esa asamblea era presidida por Andrés Eloy Blanco; presidente en dos oportunidades del Colegio de Abogados del Zulia, en 1946 fue miembro de la Comisión Redactora del Estatuto Electoral, y al crearse, en ese año, el Consejo Supremo Electoral, fue su primer presidente admirado, respetado por todos, por su moral, probidad e integridad. Era políglota, incluyendo lenguas muertas como el latín. Es un personaje lleno de anécdotas por su humor, gallardía, vocación de servicio y su particular y futurista visión de la educación en Venezuela.

Fue sin duda un líder ecléctico. Me atrevo a calificarlo como un líder ecléctico en su máxima expresión, dado la cantidad de facetas y formas que tenía de liderar. Su pasión por la justicia, la necesidad que profesaba por una educación de un nivel superior, su capacidad de convocar y ser escuchado, y su manera de hacerse responsable por los logros de trascendencia, lo hacían combinar todo cuanto sabia, y si no era suficiente, aprendía lo requerido.

El liderazgo ecléctico requiere de una gran humildad para aprender, un vigilante sentido de la ética, una comprensión del mundo que lo rodea partiendo de lo humano hasta llegar a la construcción de la cultura, y una férrea determinación por ver en hechos la visión.

Mientras más leo y aprendo de los líderes de la historia, más creo en la necesidad que se tiene dentro de las empresas y en la sociedad de contar con líderes ecléctico, que desde la diferencias hagan la gran diferencia de mejores resultados.

@amanciojeda
amancio@alianzasdeaprendizaje.com


jueves, 13 de febrero de 2014

¿Quién le dio la licencia a un Venezolano, de acabar con la vida de otro Venezolano?

En mi derecho como Venezolano, y como promotor de un país que aprenda a convivir a en armonía, siento el llamado de escribir sobre lo ocurrido el pasado 12 de Febrero, fecha que se recuerda por la gallardía de la juventud Venezolana que luchó  por un país mejor.

Quienes en días resientes dejaron familias huérfanas de uno de sus miembros, por participar en una marcha, eran Venezolanos;  quienes dispararon (se presume) son  Venezolanos; los heridos nacieron en esta tierra; quienes tenían que protegerse corriendo y metiéndose en cualquier parte para no ser atrapados por un perdigón, una bocanada de gas lacrimógeno o una bala, también son hijos de un país llamado Venezuela. ¿Quién le dio la licencia a un Venezolano, de acabar con la vida de otro Venezolano?

Todos quienes residen en este país, debemos pedirle perdón a los familiares afectados por los lamentables hechos, ya que aun no hemos aprendido a convivir en paz; perdónennos ustedes (familiares de las victimas) por tener esa tarea pendiente, por no haber aprendido  esa lección; ojala que el coraje de estos seres que hoy  no están con nosotros, sirva para iluminar las mentes y los corazones de todos, y  comprendamos que la paz comienza con nosotros.

Confusión, desinformación, miedo, bloque de medios de comunicación, culpas iban y venían, acusaciones destempladas e infelices, familias llorando, instalaciones destruidas, represión, la muerte acostada en calles y aceras, las miserias humanas a flor de  piel haciendo estragos; si esto  no  es la barbarie del siglo XXI ¿Cómo podemos llamarlo? 

Rechazo de manera profunda el liderazgo político del país que nos conduce a estas encrucijadas miserables, me niego  a creer y mucho menos a seguir a líderes que no  tienen como principio el  respeto a la vida y la paz, y más allá, a los que creen que la paz se logra con la guerra violenta. Los que planearon y  se prestaron para ser actores de esas emboscadas llenas de odio y muerte, entiendan que mancharon la bandera del país, y  sus conciencias, sus noches ya no serán las mismas.

A los Venezolanos y  todos los que habitamos este país, dejemos de mostrar nuestro peor lado; los cambios que el país requiere comienzan por tener unos ciudadanos que comprendan que la paz no  es una utopía, muy por el contrario, es un estado de conciencia personal que se muestra en nuestros principios, valores y comportamientos, comenzando por la aceptación del otro, por ser nobles y humanitarios, y  por mostrar con hechos que el racismos de cualquier índole es solo una fantasía que nos creamos para interpretar el mundo, y  tengamos que más allá de las diferencias que nos separan hay valores que nos unen.


Que la sindéresis nos acompañe.         

Amancio E. Ojeda Saavedra
@amanciojeda

domingo, 9 de febrero de 2014

De docente insoportable a facilitador

En el año 1990, comencé a dar clases en un instituto universitario, estaba recién graduado  en Informática y computación, y  la verdad es que mi conducta de “docente estricto” sólo era una coraza de mis miedos,  así pasaron los años y  recibí poca formación para saber cómo ser un profesor al menos “soportable”. En  1995 conocí a un equipo de facilitadores de la JCI, decían que ellos aplicaban algo que se llamaba aprendizaje acelerado, y me dije: “Eso lo quiero aprender yo”. Luego  de  esto no me he separado del mundo del aprendizaje.

Durante el 2004 di  los primeros pasos para formar facilitadores de manera profesional, en el 2006, junto  a un buen amigo, creamos un programa denominado: “9 estrategias para facilitar el aprendizaje”;  desde ese momento  no he parado, este programa ya tiene más de 1300 personas certificadas y lo hemos ofrecido en muchas organizaciones de diferentes ámbitos e incluso en algunos países de Sur América.

Luego  de varios años, creamos otro programa: “Diseño instruccional con aprendizaje acelerado”, que ayuda a los facilitadores a generar una estructura y guía de facilitación coherente y centrada en objetivos medibles de aprendizaje;  finalmente incluimos otra experiencia denominada: “El ABC del orador profesional”, que atiende las habilidades de la oratoria y la expresión corporal. Así  se completa el programa de  manera perfecta, dado que podemos formar a los facilitadores desde tres (3) distinciones: 1. Las estrategias  para hacer que el aprendizaje sea significativo y divertido, 2. La manera de hacer un diseño que le permita al facilitador cumplir con los objetivos de forma balanceada y 3. Las habilidades para hacer buen uso del lenguaje verbal y corporal, para mantener a sus socios de aprendizaje atentos.     

La suma de estas 3 experiencias de aprendizaje la hemos llamado: “Trilogía para facilitadores”, y está siendo contratada por distintas organizaciones, aquellas que entienden que la mejor manera de crear una cultura organizacional sólida, se da donde las personas contribuyen con el aprendizaje de otros, y que la educación en  colectivo es la clave  para superar los momentos desafiantes.  


Estamos ofreciendo “Trilogía para facilitadores” abierta al público, para quienes tienen interés en ser mejores aprendices y mejores facilitadores, pueden informarse por www.alianzasdeaprendizaje.com 



Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda