viernes, 21 de diciembre de 2018

Pronósticos para el 2019

Estamos en las fechas más hermosas del año: la navidad, esto a pesar del desafío que hoy provoca la marcha de los afectos a otros derroteros, a otros encuentros, a otros afectos. Aun en la compleja vivencia del “dejar ir”, está también el “saber vivir”.  

Nuevamente pongo en esta entrega mis certezas en el espacio de la incertidumbre, para expresar lo que el 2019 tiene para usted y para mí, son unos pronósticos basados en las ciencias del conocimiento del ser humano, sobre lo que este puede hacer por sí mismo más allá de las circunstancias, más allá - o más acá - de la fuerza los astros; esas cosas que superan los mandatos de la economía, los 12 deseos de final de año, o las intenciones de mercurio. De lo que se tratan estos pronósticos es de la capacidad de creación de cada quien. Así que:

1) Se da el Cambio, no por un acto de la providencia o por la benevolencia extranjera, se da, porque sobre la base de la cantidad de cambios vividos, estas más que preparado para generar una transformación necesaria, que impactan en tu zona de influencia, que se mide en un proceso que va de lo interno a lo externo.         

Este 2019 estará repleto de cambios, transformaciones y logros, no porque “llegaran”, sino porque tienes el poder para provocarlos, porque te son necesarios, cuentas con el coraje para iniciarlos y verlo convertidos en realidad. Este año te impulsaras en tu auto-confianza para cambiar lo malo por lo bueno, y lo bueno por lo mejor.

2) Se acelera el desaprendizaje, para dar pasos a que vivas nuevos niveles de consciencia, que son la resulta de ser un observador más integral, que puede combinar el mundo tecnológico que se impone, el sentido caritativo que alza su voz y clava su bandera en el actuar, y que finalmente, se expresa de manera categórica en un re-configurar el ser que vienes siendo.
Este desaprender se expresará en la manera en que integras la virtualidad del vivir con la capacidad de servir a otros, desde una actuación más pragmática y con mayor sentido.

3) Se re-configura la normalidad, basados en los 2 aspectos anteriores, seras capaz de dibujar y vivir con una nueva “normalidad”, nuevos parámetros que proyecten escenarios más armónicos, vivibles y, propios; menos basados en los mandatos de las modas, y más sustentados en la generación de prosperidad, acompañado de quienes se profesan mutuo respeto.

Te das cuenta del valor de las alianzas con base en la igualdad dentro de las diferencias, por ello las provocaras y las usaras a favor de todos, y harás de ellas un medio de mucha potencia; el establecer un entorno de sinergia, hará que surja una nueva mirada de lo que es normal, y comenzarás  a darle poder a conceptos como: la inter-dependencia, la ganancia colectiva, el liderazgo ecléctico y el co-emprendimiento.

Estimado lector, te preguntaras ¿Es esto es un decreto? Y mi respuestas es: Sí. Pero también creo que esa pregunta debes hacértela a ti mismo, porque de lo que si estoy convencido es que para que estos o cualquier otro pronósticos individual se cumpla, se debe comenzar por creérselo, allí está  la magia.

Cierro esta entrega con una emoción de Gratitud, por haber contado con tu lectura frecuente, con tus comentarios y opiniones, por discrepar con mis ideas y con ello permitirme aprender; por seguir dando espacio a la opinión y el conocimiento; agradezco a todos los involucrados por mantener este lugar de encuentro, y hacer que la página en blanco se llene de letras negras, dando  forma a párrafos que le dan sentido, emoción y color a las ideas que cambian, desaprenden y crean una nueva normalidad. Que en esta navidad se haga una fiesta de nobleza en tu corazón.

Amancio Ojeda Saaevdra
@amanciojeda 

viernes, 7 de diciembre de 2018

Liderando a fuego lento

La cocina es el arte de la paciencia en grandes dosis, de la temperatura correcta, del fuego adecuado, de la calidad en los ingredientes, de las cantidades precisas en el momento justo; del resultado repleto de colores, aromas, texturas y sabores que deleitan al buen comensal. Así es el liderazgo. 

Gocé de un padre que le gustaba liderar y cocinar, era muy bueno para iniciar proyectos con toda energía y creatividad, hacía que la gente lo siguiera, desarrolló el don de la palabra y era supremamente exigente en términos de calidad; en la cocina, tenía la paciencia que no tenía en el trabajo, poseía una sazón particular, hacía sus propias recetas y su menú en los fogones era variopinto; la verdad es que verlo cocinar era una fiesta, y degustar el resultado de su entrega era mucho mejor. 

Un liderazgo basado en eventos fortuitos es posible, ha ocurrido históricamente, y ha servido para bien y para mal. Existen liderazgos que sus resultados y visibilidad es la respuesta a un proceso de largo plazo, que exigieron una serie de competencias que de no haber sido desarrolladas, hubiese sido muy difícil conectar con la gente indicada, y llegar juntos a la visión. 

Cada día me convenzo más que liderar es una disciplina que se ejerce a “fuego lento”, es decir, no se trata de una decisión hoy con los resultados deseados mañana, se trata del cultivo de relaciones y elementos que requieren su tempo para dar frutos. 

Graduando el fuego
Siguiendo esta analogía, y consciente que tanto en el arte de complacer paladares como en el liderazgo, las cosas demoran más tiempo de lo esperado, me hago de la imagen que para el líder el logro de la “visión” es el fin último, es el plato servido en la mesa. 

Un primer aspecto que se toma su tiempo es la “credibilidad”. Que al líder le crean de primer momento es fácil, pero hacerse creíble para que la gente acepte su liderazgo en un proceso de largo aliento, no es tan automático, por lo tanto el líder debe mostrar los valores con mucha congruencia, sobre todo en los momentos de mayor incertidumbre, para alcanzar que su propuesta “cuaje” y se confié en él. 

Para el líder, los cambios de conducta en quienes le siguen es como “estofar” -colocar todos los ingredientes a fuego lento en una cacerola con aceite y otras especies-, dado que en el proceso de liderazgo todas las personas entran con un nivel de madurez distinto, en un sistema que exige que lleguen a una cota de funcionamiento establecido para cada uno; este proceso toma su tiempo y debe ser a fuego lento, para que luego la unión de todos se convierta en los resultados deseados. Lograr que la gente cambie no es una tarea sencilla y cada vez es más difícil lograrlo de manera masiva, así que la intervención de la conducta humana más que una tarea, es un propósito para el líder, dado que es con ello como garantiza los resultados y la armonía del equipo. 

La comprensión en los seguidores de que existe una relación entre “la acción” y “la visión”, es un plato parecido a la hallaca, aunque su cocción final no es necesariamente a fuego lento, el proceso para su preparación es largo, minucioso, fragmentado y luego unido en casi un mismo instante; así ocurre en el liderazgo para que la gente comprenda que toda acción u omisión tiene consecuencias sobre el resultado final; este es uno de los aspectos que parece obvio, y por obvio se omite, trayendo consecuencias nefastas al final. El líder debe tomarse el tiempo para que su gente comprenda cómo sus acciones tienen valor para el equipo y los resultados esperados. Es hora de liderar a fuego lento... pero seguro. 


@amanciojeda 
amancio@alianzasdeaprendizaje.com