domingo, 18 de mayo de 2014

Cuando yo te digo que el burro es negro…

El titulo de este artículo es el fragmento  inicial de un refrán popular, que es usado  con frecuencia por propios y extraños; en ocasiones siento  que nada es más ególatra que la posición de creer tener la verdad absoluta, y  usar un refrán como el mencionado, sirve para reafirmar que se tiene la razón y que se es infalible.

Ni los mismos hechos nos otorgan la autoridad para erguirnos de tal manera que el otro  sienta que se equivocó  y que debe confiar de manera ciega en nuestra palabra. Al final, como humanos podemos equivocarnos en una situación similar y los “pelos negros” pueden llegar a ser blancos.

Cuando se acierte o se compruebe que se tiene la razón, nada es más prudente que la humildad, el silencio y  la espera, para darle el espacio a los otros, para  que reflexionen y observen su proceso, esta es una manera de permitirles  que aprendan; los actos con los que se hace alarde de tener la razón, sirven inicialmente para generar rechazo, es por ello que en situaciones de esa índole, el silencio toma un poder sublime y  aleccionador.

Para narrar mejor el poder del silencio, me permito extraer del libro “101 Cuentos clásicos de la India”,  uno muy  apropiado:

La elocuencia del silencio

Un padre deseaba para sus dos hijos la mejor formación mística posible. Por ese motivo, los envió a adiestrarse espiritualmente con un reputado maestro de la filosofía vedanta.

Después de un año, los hijos regresaron al hogar paterno. El padre preguntó a uno de ellos sobre el Brahmán, y el hijo se extendió sobre la Deidad, haciendo todo tipo de ilustradas referencias a las escrituras, textos filosóficos y enseñanzas metafísicas.

Después, el padre preguntó sobre el Brahmán al otro hijo, y éste se limitó a guardar silencio.
Entonces el padre, dirigiéndose a este último, dijo:

  --Hijo, tú sí que sabes realmente lo que es el Brahmán.


Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda 

viernes, 2 de mayo de 2014

Los líderes que Venezuela pide a gritos.

Desde hace muchos años me apasiona el tema del liderazgo, decidí formarme y luego formar a otros. Muchas de mis reflexiones, interpretaciones y  vivencias de la cotidianidad de este hermoso país, me llevan de manera tajante a cuestionar el liderazgo  que hoy nos conduce como sociedad, esto incluye a los que están en puestos de  poder y  a quienes les adversan.

No me detendré en críticas  para ninguno, creo  que no contribuye a los cambios que como sociedad requerimos, porque si hay  algo  cierto  es que necesitamos un cambio, donde prevalezcan tres cosas: desarrollo de la gente, convivencia armónica y resultados superiores. 

En liderazgo, la osadía desde la preparación es una clave, por ello, seré atrevido  en proponer las características de los líderes que mi país necesita hoy:

1.- Líderes que practiquen la paz, como un efecto que va creciendo  de adentro hacia afuera.

2.- Líderes cuya propuesta de transformación social, ponga la mirada en acciones locales con trascendencia. 

3.- Líderes que sean ejemplos y promotores de la hermandad ciudadana, donde lo importante sea el ser humano antes que las convicciones partidistas.

4.- Líderes que actúen sobre la base de principios, esos que son dignos de sí mismos, libres de conciencia, constructores y reflejo del cultivo de una vida espiritual.

5.- Líderes que sean un eje de buenas noticias, de soluciones, de más productividad y menos quejas.

6.- Líderes que piensen en grande, que actúen en grande y que logren enormes transformaciones.

7.- Lideres que descubran su manera de generar mejores resultados, siendo cada vez más independientes.

8.- Líderes que amen  a su nación, que la respeten y la defiendan, con la conciencia de  que será esa la mayor herencia que le podrán dar a las generaciones futuras.

Es así como  creo que deben ser los líderes que Venezuela hoy pide a gritos, esta tierra los convoca con urgencia, nada, absolutamente nada tiene mayor prioridad para esta madre.

Como petición final, quiero que vuelvas a las características antes mencionadas, y sustituyas la palabra “líderes” por la palabra “ciudadanos”, allí puede que se comprenda mejor mi mensaje, Venezuela necesita de cada uno de sus habitantes, en pro de una nación que brille como las estrellas lo hacen en la noche y en el azul  del tricolor.    


Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda