lunes, 30 de diciembre de 2013

Pronósticos para el 2014

Aquí estoy, nuevamente en la víspera de un nuevo ciclo, un nuevo año para los cristianos, para entregar con todo cariño mis “predicciones” más claras. La única garantía que tengo de que lo que escribo aquí se cumpla es que cada quien decida creerlas y crearlas. 

Estos pronósticos vienen de mi convicción, que nuestro poder personal es mucho más fuerte que las condiciones astrales, que las circunstancias políticas y que los determinantes principios económicos. Aquí mi propuesta:

1.- Tu foco estará en “menos por más”: Cambiarás ese hábito de querer abarcar mucho y apretar poco, y pondrás la energía en un factor, que con inteligencia harás que te provea mucho más, que si la distribuyes en varias cosas medianamente atendidas. Está estudiado que las personas que se sienten triunfadoras y tienen éxito le “sacan el jugo” a aquello que conocen bien, haciéndolo con constancia.

2.- El mundo girará a tu favor: Confianza en ti mismo, ésta será la llave que abra las oportunidades que salgas a buscar, con toda la precisión que merece cada proyecto que decidas emprender. Cuando confías en ti, el mundo se mueve a tu favor, la gente confía en quien demuestra que confía en sí mismo.

3.- Tu alegría será la constante: Como regalo de Reyes, te premiarás con la diferencia que sorprenda a muchos y que te ayudará aun más, se trata de: Decidir estar alegre cada día más tiempo y con más razones para estarlo. Quienes deciden esto se llenan de optimismo, y con ello su actitud positiva sale a generar mejores estados emocionales.

4.- Te regirá el avance: Más allá de que muchos elementos puedan marcar tu existencia, te conectarás con el avance, como una formar de sellar cada acción y cada resultado; cuando algo no sale como queremos, la única manera de poder capitalizar ese hecho es sacando un aprendizaje, y eso sin temor a equivocarme se llama avanzar.

5.- Te desbordarás de sabiduría: Este período estará marcado por tu sabiduría, serás más consciente de que cada decisión que tomes tiene una trascendencia importante, tanto en lo personal como en lo colectivo; es por ello que decidirás con sabiduría, aplicando lo que hacen los sabios: Observar, escuchar, volver a observar y luego elegir.

Sirvan estos “pronósticos” del próximo año, como una manera de restarle poder a lo externo y concentrarnos más en lo que sí podemos cambiar, comenzando por nosotros mismos. 


Es momento de cerrar la última publicación de este año, haciéndoles llegar un abrazo fraterno, mi cariño sincero, mi agradecimiento por leerme y mis mejores deseos de salud y bienestar para todos cada día de sus vidas.

Siempre tu amigo…



Amancio E. Ojeda Saavedra
@amanciojeda
amancio@alianzasdeaprendizaje.com

domingo, 22 de diciembre de 2013

Una vez más funciona

Siempre funciona, no  me ha dejado de  funcionar ni una vez,  en cada oportunidad que lo pruebo, incluso cuando lo hago de manera insegura, funciona;  en ocasiones lo he hecho con mucho miedo, en otras oportunidades me ha tocado hacerlo imponiéndome  al juego  psicológico de sabotearme y  al temor del juicio de  otros, y  en todas las oportunidades ha funcionado. ¡Qué maravilla!

El pasado  8  de Diciembre, los venezolanos fuimos   una vez más a las urnas, a mojar nuestro dedo meñique para elegir a los alcaldes y el resto de las autoridades municipales;  como ciudadano, he cumplido  en todas las elecciones que  me ha correspondido votar, y  a esta nueva cita acudí sin temor.

La situación tanto  para votar como la espera de los resultados no era diferente; era de esperarse, como  en todas las elecciones anteriores, que la antesala al  anuncio oficial estaría  lleno de  expectativas y  especulaciones, de preguntas sin respuestas, de mensajes de texto, correos, tuits,  con los que mis amigos y allegados me “informaran” o me preguntaran sobre los  ganadores y perdedores antes de los anuncios oficiales; para mí,  todo lo anterior era predecible. 

Lo que siempre funciona y es tan valioso,  eso que cada uno tenemos, eso que dejé por anunciar en el primer párrafo, eso que yo sabía que estaba esperando  por mí y que  sólo yo podría activar, se llama: ¡Decidir!

Luego de  votar decidí no estresarme, decidí no ver los noticieros y los cambié por varios programas de “Andrés López de Noche” que tenía pendiente por ver;  vi una película que recomiendo: “El Secreto de sus Ojos”, leí un poco, escribí un poco, escuche música, hablé con mi familia, revisé las ecuaciones que está aprendiendo hacer mi hija, dormí, en pocas palabras pasé un domingo como cualquier otro.

El decidir no conectarme  con la ansiedad, angustia y estrés que me provoca la incertidumbre de esperar los resultados electorales, no cambió los resultados de las elecciones, pero  si cambió mi domingo de manera significativa y positiva.

Decidir participar en un cita ciudadana, es un llamado  al que acudo  siempre con mi  compromiso inamovible por tener una mejor sociedad; así mismo, decidir por mi salud física y mental, por mi bienestar; garantizar mi descanso dominical, para poder iniciar una semana con todas las energías, es mi  derecho y  con la convicción de estar haciendo lo mejor, así lo hice.


Funciona, cada vez que tomas una decisión haces que tu mundo cambie.

Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda  

domingo, 1 de diciembre de 2013

Conductas de un jefe Tóxico

Está en boga el término  “Tóxico”, para referirse a unas características especiales de personas, relaciones, organizaciones o  roles,  en los cuales, es notorio que sus conductas atentan contra la salud física y  mental del entorno. 

En los ambientes organizacionales, se consiguen personajes, que  desde una posición  jerárquica de supervisión, jefatura o gerencia,  se convierten en un “Jefe Toxico”; y hay ciertas conductas que los caracteriza, describiré algunas de ellas, y cada quien que haga su propia reflexión porque estos comportamientos no ayudan a cimentar el liderazgo. 

Se empeñan de manera  inflexible en tener la razón, para ellos mostrarse infalibles es una cuestión de honor.

Les encanta un chisme y  se hacen parte de ellos, y lo peor de esto, es que toman decisiones sobre la base de los rumores de pasillo.

Existe un desbalance en el trato  justo y  equitativo para todos en el equipo, y cuando se lo hacen ver, no corrige sus preferencias.

Emite juicios y hace reclamos antes de indagar sobre las causas y consecuencias de lo ocurrido.

Le cuesta dar con claridad las instrucciones y  los estándares de calidad que se requieren en un proceso.

Su pensamiento  está centrado  en la producción, y temas como la armonía del equipo o el desarrollo  de  las personas, están sobrando  para él.

La única manera que consigue para resolver un conflicto es a través del careo o la confrontación.

No  tiene en su agenda reuniones periódicas de equipo,  para diseñar acciones, revisar avances e impulsar a quienes le acompañan. Esto hace que cada quien vaya por su lado y se dé un estado  donde: la gente supone lo que tiene que hacer, pero nunca tienen la certeza.  

La asertividad, el tacto, la prudencia, el ser oportuno  para comunicarse y hacer reclamos necesarios, están ausente en su  modelo comunicacional.

Usan el poder que tienen para manipular; lo que hace de las relaciones interpersonales se conviertan en un manojo de contradicciones.

Podría seguir  enumerando  conductas que hacen que una persona que tiene un puesto de Jefatura, y no hace uso del liderazgo, se convierta en un “Jefe Tóxico”, donde él es el único  responsable del rechazo que su equipo le muestra, y con ello  viviendo  un clima organizacional donde se nota la baja productividad individual, grupal y, así mismo, merma el compromiso de las personas.

Si tú conoces un “Jefe Tóxico”, escríbeme y cuéntame: ¿Qué estás dispuesto hacer para que cambie y  se convierta en un verdadero líder?  


Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda