jueves, 25 de septiembre de 2014

Anclado en Glorias Pasadas



 “Deberíamos usar el pasado como trampolín y no como sofá”
Harold MacMillan

¿Cuánto tiempo pasas celebrando un triunfo? ¿Un día, una semana, un año, una década? Hay quienes duran mucho tiempo celebrando  un logro, algunos se sienten también en esa celebración, que permanecen más del tiempo  necesario, a tal punto  que llegan a anclarse de una  manera, que no se dan la oportunidad de observar que están siendo llamados para alcanzar una Gloria Mayor. 

¡Cuidado! Te pido que no te acostumbres a vivir de un solo éxito, tú  eres tan poderoso que si lograste uno, puedes lograr muchos más, y aun más retadores. Quedarte celebrando un logro pasado, por mucho tiempo, te lleva a una zona de comodidad que luego  es difícil moverse.

Cuando obtengas un logro no dejes de celebrarlo, y luego de terminada la euforia de la “fiesta” y recoger los primeros frutos, coloca tu mente y tus acciones en el nuevo  reto, en la nueva meta, en la próxima parada.    

Lenguaje del Pasado
El anclarse en el pasado, inicia desde el lenguaje, mientras más hablamos de nuestro logro,  de lo bueno que fue, de lo maravilloso que nos sentimos, de los grandes esfuerzos que hicimos para obtenerlo, nuestro cerebro comienza a crear un espacio  de confort con este tipo  de pensamientos, y mientras más los  repetimos, más necesitamos pensar en ello, ya que genera una satisfacción individual.

El lenguaje del pasado, interrumpe el lenguaje de futuro, por ello, es que la celebración, mantenerse emocional y mentalmente en el pasado, es sumamente peligroso para  enfocarse en el futuro. 


Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda 



jueves, 4 de septiembre de 2014

Hoy tengo ganas



Hoy tengo  ganas de disfrutarme, además, de hacerme cargo de  cosas importante para mí.

Hoy tengo  ganas de hacerme responsable de lo que me pasa, de comprender que soy humano, y  de  suspender los juicios externos que me etiquetan. Hoy  no  aceptaré cuando  me digan que soy: bueno, malo, hábil, torpe, testarudo, exigente, perfeccionista, descuidado, celoso, amoroso, antiparabolico, egocéntrico, llorón, malhumorado, desordenado, serio o bromista. Hoy  sólo soy como soy. 

Hoy tengo  ganas de disfrutar de la lectura, sin necesidad de leer malas noticias; además, quiero escuchar esas voces que me hacen sentir vivo, esas voces que me conectan con la armonía, con el placer, con el fluir. Hoy  cierro mis oídos a lo disonante y  a lo que puede contaminar mi alma.

Hoy tengo  ganas de mirar aquellas cosas que construí, y soñar con aquellas cosas que aun me faltan por edificar, sobre las bases de mis necesidades, deseos, caprichos, responsabilidades y compromisos. 

Hoy tengo  ganas de volver a los sabores de mi infancia, esos que desde el paladar me conectan con  los afectos más  cercanos; hoy comeré algo que me traslade a mi tiempos en mi  casa natal de La Rotaria, en Maracaibo. Mango verde con sal y adobo es una buena opción.  

Hoy tengo  ganas de hablar con un amigo, ese que se detiene a escucharme sin aconsejarme, ese que sabe darme afecto y que siempre buscaré ser reciproco; ese a quien le debo  muchos favores y que seguro  se han pagados con lo que he podido hacerles. Hablar con esa persona me hará mucho bien. 

Hoy tengo  ganas de quedarme en el calor de mi hogar, de disfrutar la familia que tenemos y que somos, de contemplarlos y de consentirlos, hoy haré algo especial para ellos.

Por alguna razón que no puedo explicar, hoy tengo ganas de tener ganas de cosas mías.  

¿Y tú  de qué tienes ganas?     

Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda