lunes, 30 de diciembre de 2013

Pronósticos para el 2014

Aquí estoy, nuevamente en la víspera de un nuevo ciclo, un nuevo año para los cristianos, para entregar con todo cariño mis “predicciones” más claras. La única garantía que tengo de que lo que escribo aquí se cumpla es que cada quien decida creerlas y crearlas. 

Estos pronósticos vienen de mi convicción, que nuestro poder personal es mucho más fuerte que las condiciones astrales, que las circunstancias políticas y que los determinantes principios económicos. Aquí mi propuesta:

1.- Tu foco estará en “menos por más”: Cambiarás ese hábito de querer abarcar mucho y apretar poco, y pondrás la energía en un factor, que con inteligencia harás que te provea mucho más, que si la distribuyes en varias cosas medianamente atendidas. Está estudiado que las personas que se sienten triunfadoras y tienen éxito le “sacan el jugo” a aquello que conocen bien, haciéndolo con constancia.

2.- El mundo girará a tu favor: Confianza en ti mismo, ésta será la llave que abra las oportunidades que salgas a buscar, con toda la precisión que merece cada proyecto que decidas emprender. Cuando confías en ti, el mundo se mueve a tu favor, la gente confía en quien demuestra que confía en sí mismo.

3.- Tu alegría será la constante: Como regalo de Reyes, te premiarás con la diferencia que sorprenda a muchos y que te ayudará aun más, se trata de: Decidir estar alegre cada día más tiempo y con más razones para estarlo. Quienes deciden esto se llenan de optimismo, y con ello su actitud positiva sale a generar mejores estados emocionales.

4.- Te regirá el avance: Más allá de que muchos elementos puedan marcar tu existencia, te conectarás con el avance, como una formar de sellar cada acción y cada resultado; cuando algo no sale como queremos, la única manera de poder capitalizar ese hecho es sacando un aprendizaje, y eso sin temor a equivocarme se llama avanzar.

5.- Te desbordarás de sabiduría: Este período estará marcado por tu sabiduría, serás más consciente de que cada decisión que tomes tiene una trascendencia importante, tanto en lo personal como en lo colectivo; es por ello que decidirás con sabiduría, aplicando lo que hacen los sabios: Observar, escuchar, volver a observar y luego elegir.

Sirvan estos “pronósticos” del próximo año, como una manera de restarle poder a lo externo y concentrarnos más en lo que sí podemos cambiar, comenzando por nosotros mismos. 


Es momento de cerrar la última publicación de este año, haciéndoles llegar un abrazo fraterno, mi cariño sincero, mi agradecimiento por leerme y mis mejores deseos de salud y bienestar para todos cada día de sus vidas.

Siempre tu amigo…



Amancio E. Ojeda Saavedra
@amanciojeda
amancio@alianzasdeaprendizaje.com

domingo, 22 de diciembre de 2013

Una vez más funciona

Siempre funciona, no  me ha dejado de  funcionar ni una vez,  en cada oportunidad que lo pruebo, incluso cuando lo hago de manera insegura, funciona;  en ocasiones lo he hecho con mucho miedo, en otras oportunidades me ha tocado hacerlo imponiéndome  al juego  psicológico de sabotearme y  al temor del juicio de  otros, y  en todas las oportunidades ha funcionado. ¡Qué maravilla!

El pasado  8  de Diciembre, los venezolanos fuimos   una vez más a las urnas, a mojar nuestro dedo meñique para elegir a los alcaldes y el resto de las autoridades municipales;  como ciudadano, he cumplido  en todas las elecciones que  me ha correspondido votar, y  a esta nueva cita acudí sin temor.

La situación tanto  para votar como la espera de los resultados no era diferente; era de esperarse, como  en todas las elecciones anteriores, que la antesala al  anuncio oficial estaría  lleno de  expectativas y  especulaciones, de preguntas sin respuestas, de mensajes de texto, correos, tuits,  con los que mis amigos y allegados me “informaran” o me preguntaran sobre los  ganadores y perdedores antes de los anuncios oficiales; para mí,  todo lo anterior era predecible. 

Lo que siempre funciona y es tan valioso,  eso que cada uno tenemos, eso que dejé por anunciar en el primer párrafo, eso que yo sabía que estaba esperando  por mí y que  sólo yo podría activar, se llama: ¡Decidir!

Luego de  votar decidí no estresarme, decidí no ver los noticieros y los cambié por varios programas de “Andrés López de Noche” que tenía pendiente por ver;  vi una película que recomiendo: “El Secreto de sus Ojos”, leí un poco, escribí un poco, escuche música, hablé con mi familia, revisé las ecuaciones que está aprendiendo hacer mi hija, dormí, en pocas palabras pasé un domingo como cualquier otro.

El decidir no conectarme  con la ansiedad, angustia y estrés que me provoca la incertidumbre de esperar los resultados electorales, no cambió los resultados de las elecciones, pero  si cambió mi domingo de manera significativa y positiva.

Decidir participar en un cita ciudadana, es un llamado  al que acudo  siempre con mi  compromiso inamovible por tener una mejor sociedad; así mismo, decidir por mi salud física y mental, por mi bienestar; garantizar mi descanso dominical, para poder iniciar una semana con todas las energías, es mi  derecho y  con la convicción de estar haciendo lo mejor, así lo hice.


Funciona, cada vez que tomas una decisión haces que tu mundo cambie.

Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda  

domingo, 1 de diciembre de 2013

Conductas de un jefe Tóxico

Está en boga el término  “Tóxico”, para referirse a unas características especiales de personas, relaciones, organizaciones o  roles,  en los cuales, es notorio que sus conductas atentan contra la salud física y  mental del entorno. 

En los ambientes organizacionales, se consiguen personajes, que  desde una posición  jerárquica de supervisión, jefatura o gerencia,  se convierten en un “Jefe Toxico”; y hay ciertas conductas que los caracteriza, describiré algunas de ellas, y cada quien que haga su propia reflexión porque estos comportamientos no ayudan a cimentar el liderazgo. 

Se empeñan de manera  inflexible en tener la razón, para ellos mostrarse infalibles es una cuestión de honor.

Les encanta un chisme y  se hacen parte de ellos, y lo peor de esto, es que toman decisiones sobre la base de los rumores de pasillo.

Existe un desbalance en el trato  justo y  equitativo para todos en el equipo, y cuando se lo hacen ver, no corrige sus preferencias.

Emite juicios y hace reclamos antes de indagar sobre las causas y consecuencias de lo ocurrido.

Le cuesta dar con claridad las instrucciones y  los estándares de calidad que se requieren en un proceso.

Su pensamiento  está centrado  en la producción, y temas como la armonía del equipo o el desarrollo  de  las personas, están sobrando  para él.

La única manera que consigue para resolver un conflicto es a través del careo o la confrontación.

No  tiene en su agenda reuniones periódicas de equipo,  para diseñar acciones, revisar avances e impulsar a quienes le acompañan. Esto hace que cada quien vaya por su lado y se dé un estado  donde: la gente supone lo que tiene que hacer, pero nunca tienen la certeza.  

La asertividad, el tacto, la prudencia, el ser oportuno  para comunicarse y hacer reclamos necesarios, están ausente en su  modelo comunicacional.

Usan el poder que tienen para manipular; lo que hace de las relaciones interpersonales se conviertan en un manojo de contradicciones.

Podría seguir  enumerando  conductas que hacen que una persona que tiene un puesto de Jefatura, y no hace uso del liderazgo, se convierta en un “Jefe Tóxico”, donde él es el único  responsable del rechazo que su equipo le muestra, y con ello  viviendo  un clima organizacional donde se nota la baja productividad individual, grupal y, así mismo, merma el compromiso de las personas.

Si tú conoces un “Jefe Tóxico”, escríbeme y cuéntame: ¿Qué estás dispuesto hacer para que cambie y  se convierta en un verdadero líder?  


Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda 

domingo, 17 de noviembre de 2013

Una canción para La Chinita

Hoy comienza el amanecer gaitero en mi ciudad (Maracaibo), allí se pasa la noche en vela cantándole a la Virgen del Rosario de Chiquinquirá. Propios y extraños, celebran la devoción a la Virgen, marcada por su aparición en una tablita. Esta festividad llena de fe mariana a los devotos, que alegres cuentan los milagros recibidos. 

Elegir una gaita (de las tantas escritas) para honrar desde Valencia a mi Chinita, fue una tarea tan difícil como gratamente sonora, pasearme por melodías viejas y nuevas, populares, desconocidas, románticas, clásicas o guaqueras, me puso en un recorrido singular y, en la nostalgia de mi lar. Escuché desde: La Grey Zuliana, Virgen Morena, El 18 de Noviembre, Ay mi Chinita, Como un solo Corazón, El día que la Virgen Lloró, Para ti Chinita, Simplemente María, Imploración, La historia de la Chinita, y un etcétera tan largo como el puente sobre el Lago de Maracaibo. Tan sólo con el trabajo hecho por Los Chiquinquireños es suficiente para pasar horas y horas tratando de seleccionar una, es por ello que sé que la lista anterior es tan minúscula como injusta. 

Como solución salomónica, para poderla venerar y compartir unos versos y estribillos que la enaltezcan, dejo la letra del “Himno a la Virgen de Chiquinquirá” (Letra: Graziela Rincón Calcaño). 


Mi Virgen Chinita, te dedico esta entrega, te doy gracias por cuidarnos y sigue bendiciendo a todos con tu amor y bondad.


Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda
amancio@alianzasdeaprendizaje.com

domingo, 10 de noviembre de 2013

“IL Menestrello” me dijo: Cuida el Objetivo


Hace una década, tuve la oportunidad de ir a Italia, a una ciudad llamada “Assisi”, perteneciente a la provincia de Perugia (Es allí  donde hacen los famosos chocolates “Baci” de la marca Perugina);  en Assisi nació  San Francisco y Santa Clara, allí  se encuentra la basílica y  el convento  de San Francisco de Assisi, es un lugar hermoso  y lleno de historia, donde el catolicismo está impregnado como el aroma de la buena comida. Esta ciudad hoy tiene una población de 28.000 habitantes. 

Mi  visita a ese lugar respondía a la participación en un proceso de formación sobre “La Calidad en  la Educación”, estábamos en la Universidad de Perugia, y  éramos 11 latinoamericanos entre los convocados. Al llegar recibimos la invitación del Alcalde de la ciudad, para cenar la primera noche, la ocasión era de  gala y  así fue como presentaron los platos de comida en el lugar. Yo  debo confesar, que al ser primera cena en ese país, lo que quería comer era pizza, pero la formalidad marcaba otra cosa. 

Esa noche comí uno de los platos más divinos que he probado  en mi  vida, se trataba de un  Gazpacho de Espárragos y un inigualable Cordero  en Salsa de Tartufo  Blanco Piamontés, para cerrar, un Tiramisú hecho por manos prodigiosas para la repostería. Les cuento que el aroma, el sabor y la presentación del plato fuerte es un paisaje tatuado en mí por siempre. Al salir de ese lugar donde cenamos en buena compañía, me grabé el nombre, el restaurante se llama: Il Menestrello. Me enteré de que este local de comida hoy  se encuentra entre los 5 primeros restaurantes de la ciudad, y  Assisi tiene más 120  comedores registrados.

Escribo esta historia, porque a lo largo de los años, este lugar y  este evento me regaló un aprendizaje que permanece en el tiempo; para mí es un referencial  cuando  quiero enfocarme y  mantenerme en un objetivo.  La razón es sencilla: Habíamos un grupo de los invitados, que no queríamos ir al lugar, dado  el protocolo y la formalidad en vestimenta que se exigía, y pensamos en quedarnos y salir por nuestra cuenta;  a mí me detuvo el preguntarme: ¿A qué viniste desde tan lejos? ¿Qué oportunidad puedes perder si no vas? Y  así  que decidí  disciplinarme, vestirme y cumplir con el compromiso; de no haberlo  hecho, me hubiese perdido  la experiencia gastronómica más importante para mí  hasta el momento.  

Hoy, cuando siento que mi norte toma otro rumbo, vuelvo a las mismas preguntas, las adapto a la situación, y hago  los cambios necesarios que se requieren.

 Amancio E. Ojeda Saavedra
@amanciojeda

lunes, 28 de octubre de 2013

El Triangulo de las Bermudas de las Relaciones

Existe un “Triangulo  de  las Bermudas” donde se pierden las relaciones personales, ya sea de pareja, de amigos, de compañeros de labores, entre otro tipos de relaciones. Es un ciclo perverso que de manera inconsciente cada integrante de la relación decide jugar un rol, y  de esa manera se busca el logro de  objetivos, en la mayoría de los casos pagando un costo emocional  alto.

Este Triangulo, se define por tres conductas muy bien definidas, que son:

“La Víctima”, quien desde un comportamiento de minusvalía, se presenta ante los otros para lograr la complacencia (en muchos casos la lástima) y así obtener lo que busca. Quien se acostumbra a jugar este rol, no  toma consciencia que está minando  su autoestima, negándose la oportunidad de desarrollar todo su potencial y, lograr las cosas por sus propios medios.
“El Verdugo”, es el “malo  de la película” es quien “tiene la culpa de todo”, “agresor de la víctima”, un ser que es catalogado como intransigente, “mal intencionado”, supuesto responsable de lo que le ocurre a la víctima.
“El Salvador”, es quién protege a la víctima, sirve de proveedor del sustento necesario (material o emocional) a la víctima, para que siga en esta conducta, es quien se llena de gloria por sus actos heroicos de sobre protección ante los ojos del mártir. 
Así Funciona 
Cuando comienza a funcionar en una relación este juego de roles, se entra en una espiral decreciente y decadente, que terminará acabando con la relación o en el mejor de los casos llevándola a un circulo vicioso que no permitirá el desarrollo pleno de sus actores.
El Padre juega el rol de  verdugo ante sus hijos, los hijos son las víctimas, y la madre es la salvadora; en esta misma familia, el papá puede asumir el rol de victima ante su esposa, ella es su verdugo y la comprensiva hija hembra será la salvadora ante esa “cuaima”. 
Así transcurre los años y la vida dándole poder a quienes no lo merecen, quintándole oportunidad a quienes tienen  la capacidad de brillar y haciéndonos cargo  de situaciones que no nos corresponden.
 
Basados en que este modelo de comunicación y relación, se convierte en un sistema, la única manera de romperlo,  es que unos de los actores decida no participar más bajo  este modelo  y romper con ese ciclo. Esto no significa que debe abandonar la relación ni las personas que las integran, solo que pone un alto  a ese Triangulo peligroso.
Cuando unos de los actores decide detener un proceso como este, lo primero que ocurre es una alta resistencia por parte de las otras personas, se sienten desvalidas, abandonadas, maltratadas, etc. Incluso ese sentimiento proviene de la misma manera de relacionarse. Por ello quien decida romper el esquema debe estar preparado para lo que vendrá, debe comunicar claramente lo que está ocurriendo y  servir de guía para que todos puedan superar ese esquema improductivo.
Se debe incrementar la ASERTIVIDAD al máximo posible, comunicando lo que se siente y  se desea, sin la necesidad de sentirse culpable y mucho  menos herir a las otras personas.
Es necesario apoyar a los otros, y con esencia de EDUCADOR,  permitirles que descubran las cosas que no funcionan de la relación, cuando  se utiliza este modelo, y  que  juntos logren conseguir un sistema de relación más poderoso para todos.
Es prioritario que quien decida cortar este sistema, no pierda la CONSISTENCIA del proceso de cambio, para ello debe mantener un alto nivel consciente en las conversaciones trascendentes, para evitar caer de nuevo  en la “trampa”.
Una forma de saber cuándo se hace uso de este triangulo, es agudizando la ESCUCHA y al prestar atención  a las peticiones, ofertas, promesas, declaraciones y juicios, donde sientas que hay manipulación, minusvalía, acusación o soberbia por parte del otro, es casi  seguro  que se esté buscando  instalar el “Triangulo  de las Bermudas de las Relaciones”.
Nada podrá ser más esperanzador para las relaciones humanas,  que el mantener un modelo de trato basado en el reconocimiento propio de las capacidades y de las oportunidades para aprender, la aceptación del otro, y recoger los frutos de un crecimiento humano acompañado por quienes igualmente se engrandecen. 
Amancio E. Ojeda Saavedra
@amanciojeda

domingo, 20 de octubre de 2013

La Claridad del Líder

En días pasados fui hacer mi trabajo  de  Coach, era la cuarta sesión, y estábamos trabajando para lograr en esta persona, definir su propio estilo  de  liderar, para mejorar los resultados de su equipo. ¡Sorpresa! Su estado  de  confusión personal era tal, que su parálisis la disimulaba  con una perorata que ni esa misma persona se lo creía.

En su estado de  parálisis, no hacía otra cosa que buscar excusas, buscar culpables de  su “tragedia”, acusar algunos miembros de su equipo de “sabotear” su gestión; nadie como  esta persona, podía de encontrar casi de  manera perfecta la relación entre el caos social y  el caos de su gestión. Lo  anterior era sólo una forma de ver lo que sucedida, y desde allí  no había posibilidad de cambio.   

A mi  pregunta: ¿Qué pasa con un equipo cuando  su Líder está tan confundido? El  silencio  respondió. En la siguiente interrogante: ¿Qué relación tienen tus objetivos personales y profesionales, con los objetivos de  tu organización? El silencio, acompañado  de una cara de  terror dijeron presente. Con un quiebre de tal magnitud, comenzó mi trabajo y su evolución.

Documento este caso, porque esta persona con determinación se metió profundamente en su proceso personal y, casi en forma paralela en el proceso de saber: ¿Qué estaba pasando con su liderazgo, visto  desde los miembros de su equipo?

Como  coach pocas veces he visto a un Líder  avanzar tan rápidamente y, llevar a su equipo  a una mejor posición, luego  de estar en un nivel de confusión tan espeluznante. Conclusión: Líderes con claridad, equipos con luz.

Los líderes, antes de definir su estilo personal de liderazgo, deben tener claro  muchas cosas y, en ocasiones la primera que deben hacer conscientes es: que en su laberinto de ideas y  deseos, hay que detenerse para darle claridad a sus objetivos individuales.

El desafío de ser líder, debe hacer de la persona mejor persona y mejor dirigente; y juzgo  que este es un camino que se va construyendo de manera sistémica e indivisible; a los líderes les corresponde: descubrir, aprender,  crecer y  hacer que otros crezcan.
 
 
Amancio E. Ojeda Saavedra
@amanciojeda

domingo, 22 de septiembre de 2013

¿Quiénes deben formarse como líderes?

La pregunta anterior me la hacen con frecuencia, incluso yo he llegado varias veces a esa misma interrogante, cuando estoy ante un grupo de personas que están en proceso de formación, y la verdad es que su apatía ante el tema pareciera que dice en voz alta: No quiero ser un líder.

Cada ser tiene  
el derecho de elegir la vida que quiere vivir. Todos tenemos el derecho de aprender y ser lo que queramos, cada quien decide qué cosas aprender y cuáles no; cada quien puede decidir ser o no ser líder. Si lo anterior es verdad, entonces la respuesta al título de este artículo podría parecer obvia; aunque yo no creo que sea tan evidente.

Hoy vivimos una era donde la tecnología dejó de ser opcional; la robótica, la informática, las comunicaciones, la Internet, etc. Se metieron en todos los ámbitos de nuestras vidas, nos guste o no, esta es una realidad innegable. Conozco abuelos que me decían que ellos no necesitaban aprender Internet y hoy tienen un teléfono inteligente.

Algo parecido ocurre con el liderazgo; aunque nos neguemos a ser líderes, habrá un momento en nuestras vidas que nos corresponderá el turno de servir como tal y, es allí, cuando demostraremos que tan bien o mal preparados estamos para ser líderes.

En días pasados la junta de condominio de mi edificio culminó y entregó su gestión, y hubo un “vacío de poder” por más de 20 días, dado que no había gente que conformara una nueva junta y, aceptara el reto de liderar la comunidad donde vivimos. Algunos llamaron a este hecho: falta de voluntad de la gente para hacer un trabajo voluntario. Yo lo llamé: falta de educación en liderazgo.

Cuando se está formado cómo líder, se sabe que las crisis o las situaciones de caos, requieren de un líder que le motive ver cómo cambian las cosas para bien. Así debería ocurrir en los condominios, donde la gente se entusiasme por ver cada día (en cada gestión) mejoras en la calidad de vida de todos.

Para responder a la pregunta inicial, mi respuesta, sin temor a equivocarme es: Todos debemos formarnos en el tema de liderazgo, desde los más jóvenes hasta los más experimentados, el liderazgo es y será la vía para tener una mejor sociedad.


Amancio E. Ojeda Saavedra
@amanciojedaamancio@alianzasdeaprendizaje.com

viernes, 30 de agosto de 2013

Valencia será la Capital del Liderazgo el 25 de Octubre


El liderazgo es uno de los roles más necesarios y siempre vigente en organizaciones, familias, comunidades y  naciones, ya sea que se vivan tiempos de crisis, que exista la necesidad de un cambio trascendente o  se experimente un proceso de  expansión. Del liderazgo se ha escrito y se ha dicho  mucho, las investigaciones sobre este tema son diferentes, en ocasiones hasta encontradas; la práctica del liderazgo ha sido confundida con autoritarismo, con fama, con politiquería, con abuso de  poder, entre otras cosas. Así mismo, el liderazgo  ha permitido hacer que organizaciones, equipos, ciudades y países crezcan y  desarrollen una mejor calidad de  vida para todos. 
Hay  líderes indiscutibles que han generado mucho bien a la sociedad, muchos de ellos han aportado resultados incuestionables para el bien de la humanidad, hay líderes adorados por muchos  y  odiados por otros tantos, hay  quienes desde el liderazgo piensan y crean, otros desde ese mismo punto  actúan y  transforman, todos, sin excepción son necesarios. Mujeres y  hombres de todas las edades y  todas las culturas han tomado este rol para crear un mundo  mejor. 
El liderazgo debe aprenderse, hay que formarse cómo líder, se requiere estar pendiente de las nuevas maneras de liderar, hay  que estar “ojo avizor” para observar a las personas que se han preparado de una u otra manera y están logrando mejores resultados dado el desarrollo de su capacidad de liderazgo. Yo  afirmo, que si existe una asignatura pendiente que incluir en el sistema educativo, es el liderazgo. 
Quienes me conocen y me siguen, saben que una de las grandes  pasiones por las que vivo es: aprender y formar en liderazgo. Son muchas las horas de  lectura e investigación, artículos escritos, he creado un libro y un audiolibro sobre este tema, he tenido la oportunidad de liderar  organizaciones y equipos, y aún así esto no  me hace un gran líder, sólo me ha hecho un buen aprendiz del liderazgo, que busco aplicarlo en el transcurrir de este paso por la vida.  
Ahora, el equipo de Alianzas de Aprendizaje, prepara lo que será “Un Día de Liderazgo” (www.diadeliderazgo.com), donde se presentarán cuatro (4) conferencias de la voz de cuatro (4) profesionales  que viven realmente con pasión lo que hacen, y  que son líderes en sus áreas. Estás invitado a aprender junto  a nosotros. 
@amanciojeda
amancio@alianzasdeaprendizaje.com


domingo, 18 de agosto de 2013

La observación es una Fuente para la Innovación Organizacional


La observación es individual, cada quien tiene su propio nivel de observación y lo desarrolla basado  en su necesidad e interés. Si usted no  estudio mecánica, ni sabe mucho de ello, un desperfecto del motor de su vehículo puede ser totalmente ajeno y  podría pasar horas frente al motor y frente a la pieza dañada sin identificarlo; en cambio, un mecánico solamente al escuchar el encendido  del vehículo sabe dónde está la falla y  la pieza que debe cambiar. Esto se debe a  que el mecánico es un observador diferente y  su nivel de percepción para ese asunto es mucho  más agudo y  especializado que el suyo.



Las organizaciones como tal no tienen nivel de percepción, es su gente la que lo hace;  y lo que le corresponde a las organizaciones innovadoras es promover el desarrollo  de  la observación de su gente, dado  que la fuente innata para la innovación es la observación.

Cuando  en un equipo de innovación su gente hace de la observación una disciplina; las ideas, los conceptos y las combinaciones de procesos son frecuentes y en la mayoría de los casos acertados.

Para innovar se requiere agudizar la observación sobre los nuevos mercados, las comunidades a las que se pertenece, las prácticas cotidianas de la gente, a las demandas hechas por los clientes, los resultados de investigaciones y  experiencias, a negocios que no  tienen relación aparente con el que está innovando, entre otros.  

Para que las personas logren desarrollar la observación y alinearla a las necesidades de innovación de la organización, deben estar sometidos a constantes estímulos de alto impacto y en todos los sentidos.

Exponer a los miembros de una organización a un concierto de una orquesta sinfónica en vivo, a una obra de teatro, a una degustación de alimentos alejados de la dieta común, actividades de aprendizaje extramuros, a ver y  detallar obras  de arte, a experimentar la escultura en madera o barro,  a una visita guiada  a la empresa vecina, a realizar actividades comunitarias, a realizar lecturas dramatizadas, entre muchas otras cosas; y luego hacer análisis sobre lo vivido relacionándolo con los procesos, productos y  servicios en la organización, aumentará de manera cualitativa y cuantitativa las ideas que los llevarán a la innovación.

Para invitar a innovar fuera de las creencias propias de una organización,  sabiamente el científico norteamericano Stephen Jay Gould, dijo: No hay nada que limite más la innovación que una visión dogmática del mundo”.


Amancio E. Ojeda Saavedra 
amancio@alianzasdeaprendizaje.com 
@amanciojeda


jueves, 15 de agosto de 2013

Las creencias del Barbero

Durante años, he sido fiel a mis barberos, en Maracaibo duré cortándome el cabello con uno por más de  quince años, a Guido (QEPD) lo  seguí por más de 3 lugares, él fue un barbero Italiano con un humor increíble, no había manera de  encontrarlo  molesto, llegó  a Venezuela huyendo de las crisis de su país natal, y  en cada corte que me hacía, tenía un nuevo cuento de su vida, lleno  de  gracia y  sabiduría.

Mi paso por San Cristóbal me obligó a cambiar de  peluquero, y  luego  al llegar a Valencia, he probado  con varios  profesionales de la estética del cabello, confieso mi  preferencia por barberos clásicos,  desde hace año y medio conseguí  a uno  que puede entenderse con “las malcriadeces de mi melena” de manera sensata.

En mi última visita a este nuevo  amigo, para conocerle mejor le pregunté:

- ¿Cuánto tiempo tienes en esta profesión?  

y  me respondió que lo hacía desde los 19 años (calculo en él unos 65 años), pero que lo había dejado por temporadas, y  luego  surgió la manifestación de su creencia que me condujo  a esta reflexión, con una convicción a prueba de fuego, completó su respuesta así:

-       Este, como todos los oficios manuales, embrutece.

Más que cuestionar la creencia de este buen  profesional, mi mente fue inmediatamente a comparar esa creencia con la referencia que tengo de Guido, ya que para mí  era un placer escucharle, era una experiencia de aprendizaje sentarse en su silla y  mientras girabas, escuchabas un cuento colmado  de anécdotas y sabiduría.


Otro buen Barbero que recuerdo, es el que nos canta y describe el gran Astolfo Romero en su gaita "El Barbero", muy  famoso en mi ciudad natal, y que se convirtió en un personaje, el buen llamado Luis "El Perro".

Sabiendo lo que hacen y  cómo lo hacen, jamás podría juzgar al oficio  del barbero como algo “que embrutezca”; dado  el auge que toma cada día esta labor y el poder observar que hoy en día existen  artistas de esta profesión, sería injusto.

Algo entendí de la creencia manifiesta de mi barbero, es que la misma le servía para justificar su necesidad de salir de  la rutina, y  poder buscar nuevos oficios que le permitieran  aprender nuevas cosas.


Este episodio me permite conectarme con algo importante, y  es que una creencia que puede ser tan limitante como la anterior, puede ser desmontada para conseguir espacios de creatividad, re-conexión y  empoderamiento de las tareas que parecen rutina, tareas que son parte de  los que somos y  nos gusta hacer; y  para esto se requiere de alguien con capacidad para mostrárnoslo, el coaching sigue siendo un buen espacio para ello.   
Finalmente, dejo  esta frase de Eduardo Punset, español y autor un gran libro llamado “El alma está en el Cerebro”, quien afirma: “Si aislamos a alguien, sus creencias son las de siempre, pero al no haber nadie que las reafirme, se acaba convenciendo de que está equivocado.”


Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda 

miércoles, 31 de julio de 2013

La presencia del “tener” que no existe.

Tener estudios y títulos para no sentirnos aislados con nuestra ignorancia.

Tener muchos amigos para acompañar nuestras alegrías y penas, saboreando siempre la necesidad uno más.

Tener un alguien, quien en esa sabrosa enfermedad llamada amor, se contagia, y juntos nos olvidamos de esa sensación latente de soledad que camina en nosotros.

Tener hijos, queriendo (consciente o inconscientemente) que no  se vayan, cosa que inevitablemente harán y; que de manera irremediable, al final del camino, nos acompaña el silencio.

Tener un gran carro para pasear a nuestra soledad cada día más confortable, ella se abrocha el cinturón con la certeza que estará allí.

Tener el deleite de un show gastronómico en nuestro plato más cercano, más para alimentar el miedo a  las ausencias, que la necesidad de este cuerpo que nos da forma.  

Tener una gran casa, para luego escurrirse entre pasillos y habitaciones, y así estar más distanciados y ausentes de nuestros afectos; que paradójicamente la adquirimos como un grito urgente solicitando reunión.  

Tener de cerca y cada día más repetidamente, el sonido  de  la muchedumbre, para vociferar que existimos, y  así, intentar callar el murmullo lejano  de nuestros pensamientos, que expresan lo que refleja el espejo llamado “yo”.

Tener el campanear de un escocés para animar una fiesta o  para acompañar el dolor de volver a estar solo.

Tener la mirada, el sudor y el sabor de otro  ser tatuado  en la piel, luego  de recorrer su mapa corporal con el nuestro; para luego  apoyar nuestra cabeza en una almohada, esa que es testigo de nuestro cansancio de no saber qué hacer con la soledad.

Tener que esculpir, escribir, hablar, viajar,  educar, moldear, cocinar, crear, gerenciar, liderar, correr, subir y bajar; para sentirnos útiles y productivos, y  así  llenar el ego, ese que cuando más lleno, más desierto. 

Tener un cajón  de  recuerdos y acudir a él con frecuencia, para justificar que no  hemos estado solos, con la certeza que esos momentos pasaron tan rápido o tan lánguidos cómo tan desguarnecidos  nos sentimos.

Tener en nuestro pronunciar vocablos en plural, para justificar desde nuestro lenguaje que hay alguien más que acompaña su retiro con nuestra presencia.  


Es que el “Tener” nos da tanto por un lado y  nos quita por otro; mientras que la soledad, sin esfuerzo, siempre nos ofrece su rostro  sincero y  nos da nuestro espacio, a cambio  de  nada. 


Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda

domingo, 21 de julio de 2013

¿Cuándo un día es vacío? y ¿Cuándo un día es pleno?


¿Cuándo un día es vacío? Cuando…

* Tus acciones del día no  están acorde con el movimiento necesario para hacer una diferencia en tu existencia.

* Al final del día sientes que hiciste mucho, pero avanzaste poco.

* A pesar de haber pasado un día tranquilo, tu corazón se siente vacío.

* La contribución a tu calidad de vida y a la de otros está muy por debajo  de las posibilidades físicas y emocionales que posees.  

* Al detallar cada hora descubres que no aprendiste nada nuevo.

* Existe un des-balance marcado entre el tiempo productivo y el tiempo de ocio mal utilizado, y eso te hace sentir mal.

* Estas convencido que pudiste hacer más cosas de las que hiciste, y te amparaste en el “Auto-saboteo” de tus metas para no hacerlas.

*Al verte al “espejo” te reprochas por errores cometidos retirados, diciendo: “lo volví hacer”.

* Perdiste una maravillosa oportunidad de vida por omisión.


¿Cuándo un día es pleno? Cuando…

* Sentiste la presencia de Dios en tus acciones de bien.

* Al llegar cansado a casa tienes una sonrisa producto de haber disfrutado del día.

* Pones la cabeza en la cama y puedes decir: Misión cumplida.

* Sabes por un gesto o una palabra, que le cambiaste de forma positiva el día a alguien.

* Tu alegría contagió a muchos de quienes te rodean.

* Tu  corazón y cerebro trabajaron encendidos en función de una meta o en la resolución de un desafío.  

* Conviertes el remordimiento de que no te alcanzo el día, por un plan para mañana.

* Regalaste un montón de sonrisas.

* Trabajaste de forma entusiasta en lo que te hace feliz  y reconoces cómo tu vocación.

* Diste un paso firme al logro  de  tu meta personal o familiar.

* Sentiste y reafirmaste tu creencia en el amor, como la mejor herramienta para transformar nuestras vidas.

* Te hiciste consciente y actuaste con todos tus valores de vida, sin negar o esquivar alguno.

* Hayas leído este artículo me ayuda a que mi día sea pleno, y espero que el tuyo no  seas menos que alegre y feliz.  

Siempre Tu Amigo... 


Amancio E. Ojeda Saavedra
@amanciojeda  

domingo, 7 de julio de 2013

Las Historias que nos contamos


Somos especialistas en contarnos historias; unas nos inspiran, despiertan nuestras ganas y  sueños de vivir una experiencia distinta y transformadora. Así mismo nos contamos otras que nos limitan y suelen “matar” las que describo inicialmente.

Una anécdota… 
En una oportunidad intente hacer una actividad con un grupo  de  aprendices que yo  juzgaba divertida y  significativa, la verdad en ese momento no  resultó, fue un completo desastre; al cabo  de  un tiempo quise intentarla nuevamente, pero mi experiencia pasada “no me dejó”, me limité. Pasado  unos días con otro  grupo de aprendices, decidí hacerla sin ponerme tantos “Pero”, ni darle tanto poder  a la “Historia Pasada”, el  resultado: La gente se conmovió, aprendió, me agradeció esa actividad, y  aun muchos  me recuerdan por ello. Comprendí  que se trata del  “Ahora” lo que determina el resultado y no la historia.

¿Cuánto poder le damos a las historias?
En muchas oportunidades le damos tanto poder a las historias, que al creérnoslas, las convertimos en nuestros resultados. Esto nos ocurre tanto para avanzar como para detenernos; en  ambos casos, no son más que eso: Historias; y somos nosotros (no depende de otros) quienes las convertimos en las señales que nos rigen. Son estas historias las que van llevándonos por la vida, es con base a ellas  que tomamos nuestras decisiones, grandes o pequeñas, trascendentes o no, que nos alejan o nos acercan a la vida que queremos vivir.

Me descubro  con frecuencia “contándome” historias limitadoras, y percibo  como mi  cuerpo las acepta y  las cree, comienzo  a justificarme, a poner todos los “pero” posibles, a validar esa historia limitante con otra del mismo tenor. Así que al final me digo cosas como: “La Verdad es que eso es imposible de lograr”, “no tiene sentido hacerlo”, “eso no  es para mí”, entre tantas.

He descubierto que si me hago cargo del presente, del ahora, del Hacer en mi Ser actual, las historias pierden valor, pierden poder, mis posibilidades se expanden, mi  corazón late más fuerte y mis ideas surgen con mayor fluidez y  claridad, me emociono, me entusiasmo, y  finalmente me pongo en acción sin tanto temor.  

Cuando dejo la historia y tomo  el presente, no hay  posibilidad a equivocarse, no hay posibilidad a no intentar, dado  que es una nueva realidad, un nuevo hoy y una nueva oportunidad para crear un resultado superior.


Quiero  preguntarte: ¿Qué logro tienes pendiente por alcanzar producto de la historia que te estás contando? 


Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda 

martes, 18 de junio de 2013

Versión YO 5.0

Durante mucho tiempo nos enfocamos en “lucir diferentes” pero terminamos imitando a otros. Esto  no  está referido sólo a la manera de exterior en que nos expresamos (forma de vestir, lugares donde reunimos, comportamiento social, vocabulario de moda, etc.) sino también a como diseñamos nuestra forma de SER y  como definimos la felicidad. 

El  comportamiento social ha hecho  de  nuestras vidas una serie de robots sociales en busca de lo  mismo, y tanto  es así, que casi  tenemos la misma definición de Felicidad, o al menos, la búsqueda se asemeja mucho. 

Es necesario  que seas la mejor versión de ti mismo, si algo me entusiasma, es cuando  descubro  gente siendo  su mejor versión, siendo  ellos mismo en todos los sentidos y  así  expresan su  Ser.

Ser la mejor versión de ti, comienza por poner en “jaque” una serie de creencias y patrones sociales que das por cierto, y que pueden que no lo sean tanto. Es decir comenzar a cuestionar una cantidad de límites que te impusiste porque la norma social lo juzga negativo, o porque “así no se llega a ningún lado”, o “qué pensará mi mamá y mi papá de mí”, o quien sabe cuántos limites más nos creamos.

Sin duda vivimos en una sociedad y existen una serie patrones conductuales, y  para poder convivir en armonía deben cumplirse, pero lo que está referido  a tu  ser, a tu  expansión, a sacar lo mejor de  ti y ponerlo  al  servicio  de  otros, a tu  creatividad, eso no puede tener límites; sólo tienes que garantizar: que tus acciones no le hagan daño a otros.  

Ser tu  mismo en “Versión 5.0”, significa que mañana puedes ser la “Versión 5.8” y pasado una versión más avanzada, porque la vida en expansión y desde el desarrollo  de  tu  ser siempre va hacia adelante. 

Si decides vivir el presente y  presentarte como una versión original de ti mismo, tienes el más grande de los desafíos: Descubrir y  vivir el placer de Ser tu mejor versión, disolviendo  tus creencias.


Amancio E. Ojeda Saavedra 
amancio@alianzasdeaprendizaje.com  

Twitter: @amanciojeda