sábado, 16 de marzo de 2019

¿Paciencia? ¿Para qué?


En momentos en que el desespero es una luz encendida frente a los ojos que no te deja ver otra cosa, te quema las pestañas, te incomoda, te aturde, revela tu nivel de hastío, la palabra “paciencia” se convierte en un insulto.   

Muchos interpretan la paciencia como inacción, quietud, espera pasiva, extender el límite; yo pienso que paciencia es: la espera justa, esperar que las cosas tomen su tempo y actuar en el momento que se requiere, ni antes ni después.

Aunque su raíz etimológica está relacionada con el sufrir y aguantar, es decir, con la falta de fuerza y dedicarse a sufrir hasta que el tiempo lo resuelva todo; existe una interpretación más sana, que está vinculada a la fortaleza para soportar y elegir el momento correcto de tomar acción.

Un buen amigo en su desespero de no conseguir buena vida en un país del sur, busca irse al norte; una madre convencida que hace lo mejor para su hijo, lo entrega en adopción; un marido desesperado, pide el divorcio; un país harto de que le incumplan las promesas, le da suelta rienda a la anarquía. ¿Qué les pasó? ¿Se les agotó la paciencia?      

No es lo mismo que Nicolás Maduro pida paciencia a que la pida Juan Guiado, no  es igual, no  es la misma paciencia; el primero tiene 20 años tratando de hacer algo y no hay señales de mejora, todo lo contrario; por el otro lado, el líder Juan Guiado tiene tan solo un poco más de dos meses frente al país, ha trazado un camino y el desafío es gigante, porque corresponde desarticular unas cúpulas que están enquistadas en el poder y, por otro lado, levantar el animo e intentar mejorar la calidad de vida de una población que no ve luz (en sentido figurado y literal).     

Cuando alguien nos pide “tener paciencia” lo que está pidiendo es tiempo y calma, y  esta sólo será otorgada sobre la base de la credibilidad, sinceridad y  espacio de acción de quien (y donde) la solicite.
Ni los líderes, ni los políticos de oficio pueden jugar con la paciencia; hasta el grupo humano más sumiso va revelarse y actuar, ya sea de forma disruptiva y estruendosa o  de manera sigilosa y fuera del alcance de los radares de quienes dirigen.     

Se tiene paciencia porque existe una esperanza, se tiene paciencia porque en medio de la agobiante incertidumbre hay una certeza, se tiene paciencia porque el tiempo se estima como un aliado, se tiene paciencia porque el presente marca una diferencia para avanzar, se tiene paciencia porque en la pausa se crean ideas, se tiene paciencia porque se lleva el ritmo de los hechos.

Nos corresponde distinguir las señales de cuando hay que ser paciente y esperar el momento, y cuando hay que presionar y acelerar para que las cosas verdaderamente ocurran. Las señales están ligadas al  sentido común y la lógica, a la confianza y la intuición; es el espacio donde el estar presente y consciente es necesario; la distracción y la negación de la realidad no es parte de la paciencia. Para saber cuando hay que ser paciente se debe estar en el aquí y en el ahora.

La paciencia es una habilidad que se desarrolla, se aprende, se cultiva y se convierte en una virtud, que debe ser administrada con mucha inteligencia, donde sus resultados denotan avance y no retroceso, aprovechamiento del tiempo y generación de resultados; debe servir de hacedora de soluciones y no inacción que complique los procesos.

Que tu paciencia se sume a los buenos, se active para esperar y actuar cuando los tiempos lo requieran; que sirva de señal de confianza a quienes la merecen; que te traiga más sosiego que ansiedad, más energía creadora que impulsos a actuar sin sentido, más cordura, luz y paz.

Amancio Ojeda Saavedra
@amanciojeda

viernes, 1 de marzo de 2019

La esperanza nació para no morir

Es potente tan sólo al leerla o decirla. A esta frase se llega gracias a la conexión de dos cosas que lucen como opuesta (la esperanza y la muerte), y en esta construcción se les otorga mayor carácter de antagónico.  

Cuando una frase es repetida por muchos se iza a nivel de “Símbolo” (lingüístico) - los liderazgo se construyen sobre la base de elementos simbólicos - y se suma como uno de los medios que generan conexión con el propósito al que líder invita.

En una sociedad fragmentada en millones de pedazos, donde “unos” y “otros” se han dividido de tal manera que: los “unos” ahora son también “unos” y “otros”, y los “otros” han copiado el ejemplo de los primeros; esto hace que la tarea de unir tantas piezas sea al menos titánica, pero siempre posible.

Quienes creen en “divide y vencerás” hacen siempre un menor esfuerzo y, siempre obtienen peores resultados, ya esto ha sido probado un sin fin de veces. Hoy, cuando la consciencia de una sociedad cuya mayoría está hambrienta de bienestar y prosperidad, no queda otro camino que la unión y la justicia, y sólo un símbolo muy poderoso y una coherencia impecable del liderazgo conducirá a que se cumpla con la tarea.  

Dado que somos educados en una sociedad donde prevalece la desesperanza, esto hace que “La esperanza” sea frágil, fácil de perturbar y esconder con el menor esfuerzo. Estimular la desesperanza es lo que buscan los malos, perversos, sádicos y violadores de una sociedad y sus derechos, sociedad que sólo desea convivir de manera sana y crecer de forma armónica.

Mantenerla encendida   
Acudir a la “Esperanza” para inspirar, motivar y activar a la gente, no  es como apretar un botón, esto, es una respuestas sensata y oportuna a unas causas y sus consecuencias; es una luz que va encendiéndose para pronunciarse ante aquellos que sólo saben usar un trato miserable, desbordado de desprecio por el ser. La gente sabe que el silencio no es el remedio para calmar el sufrir, por ello, se conecta con la esperanza que es una forma de gritar.  

Para mantener viva la esperanza, que sirve de ingrediente principal para enfrentar los desafíos actuales, se necesita:

A) Altas dosis de comunicación. La gente necesita saber que está pasando, cuales son las opciones, cual es el camino y por donde se va en función del camino trazado. Aquí también entra el hecho que en oportunidades por parte del liderazgo, se necesita la interpretación de eventos que parecen equivocados e inexplicables. Comunicar de manera diáfana es necesario para mantener la esperanza.
    
B) Señales inequívocas que se avanza en la dirección correcta. Las personas necesitan sentir que la esperanza se vuelve tangible, o que cada día se acerca más ese lugar deseado, y con ello sortear la facilidad que existe de volver a la desesperanza.

C) Hacerse protagonista. Quienes son parte de un proceso de cambio y transición, necesitan tener responsabilidades claras, ser parte activa del proceso, esto sube la confianza. Los líderes que logran grandes trasformaciones acuden a la madurez de quienes le siguen, para que se den cuenta que no hay “actos de magia”, sino que la magia está en hacer todos los días los actos que corresponde.

D) Confianza en los líderes. Sin necesidad de convertirlos en dioses y con la sensatez que exige un cambio grande y profundo, es menester confiar en la factibilidad del plan, en la capacidad de los líderes y, en las señales de progreso.

Es tiempo que los líderes y los ciudadanos que confiamos en que el cambio está cerca, contribuyamos manteniendo viva la esperanza, y actuando con determinación y paciencia. Vamos bien y sepamos que “La esperanza nació para no morir”.

Amancio Ojeda Saavedra
@amanciojeda 

viernes, 15 de febrero de 2019

¿Liderar es más de forma qué de fondo?

Los tiempos que corren han hecho que surjan líderes de todos tipos, formas y colores; algunos con unas propuestas maravillosas, otros sin dudas creados en el mundo del 2.0; hay unos casos que admiro, ellos son la consecuencia de haber construido una propuesta de valor con un fondo sustancial y una base cognitiva sólida, y el mundo virtual sirvió como medio para proyectarlos.

La pintura se cae y la columna se mantiene, nunca he visto que se haya caído una pared y la pintura quede parada. Si los líderes están llamados para servir dando estructura a un proceso, mal podría pensarse que es suficiente y sustentable con diseñar una linda fachada desde un discurso bien adornado, o una buena campaña mediática, o la aparición por horas en los medios. Lo anterior es solo forma, fachada, castillos naipes, buchipluma y nada más.

Los líderes que demandan los nuevos tiempos son líderes con fortalezas sólidas en muchos ámbitos, son aprendices empedernidos, saben cuanto saben y siguen aprendiendo; conocen el camino que los conduce a generar verdaderos resultados medibles; se distinguen en el uso de herramientas que ayudan a que la gente cambie de conducta; y sin duda, saben como hacer que su equipo innove.

Uno de los fenómenos actuales en el mundo empresarial, es el regreso por diferentes vías de aquellos que hasta ayer eran “Baby Boomers” o jubilados, muchos están siendo contratados como asesores, facilitadores de aprendizaje y, otro grupo presta sus servicios como emprendedores a las compañías, en las que hasta ayer fueron empleados. La pregunta es: ¿Qué está pasando, que hay que regresar de una u otra manera a los que ya se fueron?

Liderar consistentemente requiere de fondo, que el líder esté formado en muchos sentidos; dirigir personas y gerenciar un proceso es mucho más complejo y desafiante que el uso de las formas, en ocasiones, hay situaciones de tal complejidad que la mejor “forma” surge cuando se tiene un profundo “fondo”.

La vida sigue mostrándonos con contundencia que los líderes pueden llegar a ser desechables, y la responsabilidad no es de otro sino ellos mismos; para dejar de ser líderes que pasan “sin pena ni gloria” es bueno que se hagan cargo de:

A) Comprenda que como líder está llamado a servir con sentido profundo de cambio y transformación de unas circunstancias, y es un llamado para concentrarse en dejar una huella positivamente indeleble en las personas.

B) La mejor forma de presentar el fondo, es con un plan que responde a una realidad con visión de futuro, donde se exprese lo estratégico y lo táctico.

C) Deje que los medios que sirven para mostrar sus resultados sean consecuencia, no la causa de su tarea.

D) Dese el permiso de cuestionarse su propio discurso, cuando esté lleno de forma y carente de fondo; todos sabemos cuando usamos argumentos banales que ni nosotros mismos entendemos o creemos.

E) Haga de su discurso y acciones un espacio de creatividad, rico en sustento, basado en conceptos estudiados y con factibilidad de aplicación; esto requiere estudio, práctica y aprendizaje, y le evitará ser un loro repetidor de frases edulcoradas, que terminan con un sabor amargo porque conducen a “ningún lado”.

F) Trabaje cada día consigo mismo, para evitar que las malformaciones del Ego y las redes de banal lo seduzcan, desviándolo de lo que es realmente importante: el discurso de los hechos.

Cuando veo un líder poseer una cultura de servicio, sentido de trascendencia, actitud de aprendiz, actuar desde el amor y, usar profundidad con buena forma, son expresión de los valores necesarios en el desempeño del líder que se requiere, es  cuando creo que... Vamos bien.


@amanciojeda

viernes, 1 de febrero de 2019

Líder cuídese mucho

Llega un email. Luego de unas líneas “bien” escritas se revuelve el alma, se siente una bofetada en el corazón, hay un vacío enorme, el abandono y la inseguridad florecen en los pensamientos; un “cuídese mucho” y como firma una “X” son el final de lo que sería un nuevo punto de partida, ella ya no es la misma, la relación “se acaba” a intención de él y para sorpresa de ella. El mundo comienza a girar y 107 mujeres persiguen descifrar en que esquina emocional estaba él, y así poder justificar (o no) aquel rompimiento y dar paz a la convulsión sentimental de esa mujer: Sophie Calle.      

Con Aniuska Milé en la muestra de ate de conceptual
"Cuídese mucho" de Sophie Calle en el Museo de 
Arte Moderno en Santiago - Chile. 

Filóloga, criminóloga, periodista, lingüista, escritora, artista callejera, maga, psicoanalista, politóloga, maestra de primaria, actriz de teatro, carcelera, una niña, son algunas de las profesiones, oficios y  características de las damas que la artista reunió para que leyeran, la bendita carta que semejante herida abrió y, no podía calcular el tamaño y la forma de la cicatriz que produciría en el futuro.  

Lo anterior es mi escuálida proyección de la obra “Cuídese Mucho” de la artista francesa Sofhie Calle, que convierte un hecho en una cadena de incertidumbres, al presentar distintas figuras lingüísticas acompañadas de fotografías, como medios de expresión de las variopintas interpretaciones de la razón de su despecho.

Esto es liderar
Muchas de las interpretaciones de las féminas van en la dirección de resaltar la cobardía de “X” y dar fortaleza a la victima de esta historia, ese es un camino predecible, algunas salen de ese esquema y muestran un contra sentido,  sin que esto signifique una defensa al emisor del  detonador que sacara de la artista tan genial acto de liderazgo.

Los líderes toman los hechos, y por mucho despecho que sientan, se mueven, se transforman y  generan una obra que sirve a otros; les mejora la vida, les ayuda a cambiar la mirada y cuestionar sus verdades para ver nuevas posibilidades. ¿Cuántas personas han recibido una carta, email o mensaje de texto donde se acaba una relación? ¿Cuántas de esas personas han logrado que ese hecho se convierta en una obra de arte conceptual, con un recorrido de más de 20 importantes museos del mundo?

Los líderes que influyen positivamente inspiran eso, que su obra quiera ser exhibida, visitada, mejorada, llevada por el mundo; los líderes logran que sus acciones trasciendan más allá de las fronteras, no me refiero a las geográficas (que es una posibilidad) sino a las fronteras entre el impacto emocional pasajero y fugaz, y la transformación de las creencias limitantes  por decisiones para la acción.  

La invitación es que los líderes se cuiden mucho de: Las trampas del egocentrismo; de confundir la fama con el liderazgo; de creerse que ellos son la verdad y así pecar de mesías; de olvidarse que está para servir y no para ser servido; de intentar justificar la falta a los principios universales, basado en un discurso manipulador; a jugar a la “victima, perpetrador y salvador”; a creer que la trinchera de las redes sociales es la realidad donde ocurren las cosas;  a soñar, hablar y no actuar; y a dejar de vivir su vida, para vivir la de quienes le siguen. Los líderes no actúan para hacer historia, hacen historia porque actúan con trascendencia.

“X” logró despertar en Sophie una obra de arte conceptual, eso no lo convierte en líder, fue la artista que se transformó en las circunstancias para mudarse de su cotidiano actuar y trascender. Los líderes hoy más que nunca, están citados a conseguir en cada “X” un detonador que los conduzca a transformar las ideas con el arte de hacer mejor a la gente.       

Amancio Ojeda Saavedra
@amanciojeda
  

viernes, 18 de enero de 2019

El Canto de la Chicharra

Al llegar a mi casa en Maracaibo, incontables veces reposaba en el piso rojo del porche un sobre que tenía mi nombre, llegaban de todos los colores y medidas, recuerdo uno tamaño oficio verde oliva con una franja marrón en la parte inferior, sellado en tinta violeta, era realmente llamativo; la emoción era la misma, siempre expectante, ansioso, con ganas de saber que deparaba su invitación, y ser cuidadoso de no dañar su contenido. Aunque quería ocultar mi emoción y hacerlo pasar como algo normal, mis ojos brillosos y una sonrisa nerviosa me delataban. Aurora lo sabía, siempre lo ha sabido, ella me conoce bien.      

Cada uno de estos sobres traía consigo un mensaje directo o indirecto para mí, habían sido vertidos de significado, no eran inocentes, la intencionalidad estaba plasmada en cada trazo, en cada letra, detallada en frases o imágenes, incluso en la ausencia de las anteriores; el remitente dibujaba su propuesta y su compromiso con fecha de caducidad. La verdad es que algunos sobres traían consigo mensajes cifrados casi inteligibles, y otros, cartas muy bien escritas como si salieran de la pluma de Isabel Allende.   

El ritual para develar el contenido era invariable: basado en la abstracción de mi  ser en un cuarto oscuro - así la luz estuviese despierta -, música con notas y melodías tropicales, se hace presente la curiosidad con su arrebato y, una vez que sonaba el rasgado del sobre, se despertaba la chicharra, quien vigilante me dejaba peregrinar entre el mensaje recibido, y luego ella cantaba su canción con la misma melodía, sólo cambiaba la letra usando su capacidad de improvisación, que era tan buena o mejor que la del decimista Víctor Hugo Márquez, ya que con menos versos su mensaje se sembraba hondamente.

La chicharra siempre tenía la razón, ella hacia uso de una capacidad de seducción y convencimiento con una minuciosidad quirúrgica; los argumentos que yo podía esgrimir siempre sobraban, ella sabía que decir y lograba su fin: Que con parálisis no respondiera.

Las veces que la desobedecí era porque me sentía “grande en el sentir”, incluso contradiciendo un principio que estaba escrito con tinta china en el papel tapiz de mi habitación que decía: No te apresures, piénsalo bien.

Huyéndole a la chicharra me oculté en la montaña, la frecuencia con la que llegaban los sobres se redujo y por la altura a ella le costaba mucho más cantarme al oído, pero con su insistencia también logró que fuese descortés en no responder a quienes se tomaban su tiempo, para forjar cada mensaje y ponerlo en el sobre. Mi fardo de culpa por tantos desplantes cometidos me hacia odiarla, incluso, al principio la responsabilizaba de mi parálisis, luego, más viejo, me dediqué a dejarme seducir por ella.

En una oportunidad decidí conversar con ella, y le mostré en tono de reclamo muchos de los sobres recibidos que no respondí y que ya no podré responder, porque desconozco el paradero de los remitentes y el plazo había vencido. La chicharra me dejó ver que ella sólo cantaba porque yo la llamaba, y que me diera cuenta, que aun llegaban nuevos sobres.

Me pregunto con nostalgia: ¿Qué sería de mi vida sin la chicharra? ¿Cuántos sobres desprecié? ¿Cuántas aventuras viví y dejé de vivir por creer en su canto? Y mis respuestas se amparan en los sobre que sí respondí. Hoy sé que la única manera de responder a los sobres es haciéndome grande en el sentir, también que puedo ser yo quien envíe los sobres y provoque las respuestas, y vestido con esa certeza ando escribiendo.

Me salta la curiosidad de saber de ti querido lector: ¿Qué significan los “sobres” y quién es “la chicharra” en tu vida?

Amancio Ojeda Saavedra
@amanciojeda

viernes, 21 de diciembre de 2018

Pronósticos para el 2019

Estamos en las fechas más hermosas del año: la navidad, esto a pesar del desafío que hoy provoca la marcha de los afectos a otros derroteros, a otros encuentros, a otros afectos. Aun en la compleja vivencia del “dejar ir”, está también el “saber vivir”.  

Nuevamente pongo en esta entrega mis certezas en el espacio de la incertidumbre, para expresar lo que el 2019 tiene para usted y para mí, son unos pronósticos basados en las ciencias del conocimiento del ser humano, sobre lo que este puede hacer por sí mismo más allá de las circunstancias, más allá - o más acá - de la fuerza los astros; esas cosas que superan los mandatos de la economía, los 12 deseos de final de año, o las intenciones de mercurio. De lo que se tratan estos pronósticos es de la capacidad de creación de cada quien. Así que:

1) Se da el Cambio, no por un acto de la providencia o por la benevolencia extranjera, se da, porque sobre la base de la cantidad de cambios vividos, estas más que preparado para generar una transformación necesaria, que impactan en tu zona de influencia, que se mide en un proceso que va de lo interno a lo externo.         

Este 2019 estará repleto de cambios, transformaciones y logros, no porque “llegaran”, sino porque tienes el poder para provocarlos, porque te son necesarios, cuentas con el coraje para iniciarlos y verlo convertidos en realidad. Este año te impulsaras en tu auto-confianza para cambiar lo malo por lo bueno, y lo bueno por lo mejor.

2) Se acelera el desaprendizaje, para dar pasos a que vivas nuevos niveles de consciencia, que son la resulta de ser un observador más integral, que puede combinar el mundo tecnológico que se impone, el sentido caritativo que alza su voz y clava su bandera en el actuar, y que finalmente, se expresa de manera categórica en un re-configurar el ser que vienes siendo.
Este desaprender se expresará en la manera en que integras la virtualidad del vivir con la capacidad de servir a otros, desde una actuación más pragmática y con mayor sentido.

3) Se re-configura la normalidad, basados en los 2 aspectos anteriores, seras capaz de dibujar y vivir con una nueva “normalidad”, nuevos parámetros que proyecten escenarios más armónicos, vivibles y, propios; menos basados en los mandatos de las modas, y más sustentados en la generación de prosperidad, acompañado de quienes se profesan mutuo respeto.

Te das cuenta del valor de las alianzas con base en la igualdad dentro de las diferencias, por ello las provocaras y las usaras a favor de todos, y harás de ellas un medio de mucha potencia; el establecer un entorno de sinergia, hará que surja una nueva mirada de lo que es normal, y comenzarás  a darle poder a conceptos como: la inter-dependencia, la ganancia colectiva, el liderazgo ecléctico y el co-emprendimiento.

Estimado lector, te preguntaras ¿Es esto es un decreto? Y mi respuestas es: Sí. Pero también creo que esa pregunta debes hacértela a ti mismo, porque de lo que si estoy convencido es que para que estos o cualquier otro pronósticos individual se cumpla, se debe comenzar por creérselo, allí está  la magia.

Cierro esta entrega con una emoción de Gratitud, por haber contado con tu lectura frecuente, con tus comentarios y opiniones, por discrepar con mis ideas y con ello permitirme aprender; por seguir dando espacio a la opinión y el conocimiento; agradezco a todos los involucrados por mantener este lugar de encuentro, y hacer que la página en blanco se llene de letras negras, dando  forma a párrafos que le dan sentido, emoción y color a las ideas que cambian, desaprenden y crean una nueva normalidad. Que en esta navidad se haga una fiesta de nobleza en tu corazón.

Amancio Ojeda Saaevdra
@amanciojeda 

viernes, 7 de diciembre de 2018

Liderando a fuego lento

La cocina es el arte de la paciencia en grandes dosis, de la temperatura correcta, del fuego adecuado, de la calidad en los ingredientes, de las cantidades precisas en el momento justo; del resultado repleto de colores, aromas, texturas y sabores que deleitan al buen comensal. Así es el liderazgo. 

Gocé de un padre que le gustaba liderar y cocinar, era muy bueno para iniciar proyectos con toda energía y creatividad, hacía que la gente lo siguiera, desarrolló el don de la palabra y era supremamente exigente en términos de calidad; en la cocina, tenía la paciencia que no tenía en el trabajo, poseía una sazón particular, hacía sus propias recetas y su menú en los fogones era variopinto; la verdad es que verlo cocinar era una fiesta, y degustar el resultado de su entrega era mucho mejor. 

Un liderazgo basado en eventos fortuitos es posible, ha ocurrido históricamente, y ha servido para bien y para mal. Existen liderazgos que sus resultados y visibilidad es la respuesta a un proceso de largo plazo, que exigieron una serie de competencias que de no haber sido desarrolladas, hubiese sido muy difícil conectar con la gente indicada, y llegar juntos a la visión. 

Cada día me convenzo más que liderar es una disciplina que se ejerce a “fuego lento”, es decir, no se trata de una decisión hoy con los resultados deseados mañana, se trata del cultivo de relaciones y elementos que requieren su tempo para dar frutos. 

Graduando el fuego
Siguiendo esta analogía, y consciente que tanto en el arte de complacer paladares como en el liderazgo, las cosas demoran más tiempo de lo esperado, me hago de la imagen que para el líder el logro de la “visión” es el fin último, es el plato servido en la mesa. 

Un primer aspecto que se toma su tiempo es la “credibilidad”. Que al líder le crean de primer momento es fácil, pero hacerse creíble para que la gente acepte su liderazgo en un proceso de largo aliento, no es tan automático, por lo tanto el líder debe mostrar los valores con mucha congruencia, sobre todo en los momentos de mayor incertidumbre, para alcanzar que su propuesta “cuaje” y se confié en él. 

Para el líder, los cambios de conducta en quienes le siguen es como “estofar” -colocar todos los ingredientes a fuego lento en una cacerola con aceite y otras especies-, dado que en el proceso de liderazgo todas las personas entran con un nivel de madurez distinto, en un sistema que exige que lleguen a una cota de funcionamiento establecido para cada uno; este proceso toma su tiempo y debe ser a fuego lento, para que luego la unión de todos se convierta en los resultados deseados. Lograr que la gente cambie no es una tarea sencilla y cada vez es más difícil lograrlo de manera masiva, así que la intervención de la conducta humana más que una tarea, es un propósito para el líder, dado que es con ello como garantiza los resultados y la armonía del equipo. 

La comprensión en los seguidores de que existe una relación entre “la acción” y “la visión”, es un plato parecido a la hallaca, aunque su cocción final no es necesariamente a fuego lento, el proceso para su preparación es largo, minucioso, fragmentado y luego unido en casi un mismo instante; así ocurre en el liderazgo para que la gente comprenda que toda acción u omisión tiene consecuencias sobre el resultado final; este es uno de los aspectos que parece obvio, y por obvio se omite, trayendo consecuencias nefastas al final. El líder debe tomarse el tiempo para que su gente comprenda cómo sus acciones tienen valor para el equipo y los resultados esperados. Es hora de liderar a fuego lento... pero seguro. 


@amanciojeda 
amancio@alianzasdeaprendizaje.com

sábado, 10 de noviembre de 2018

Influenciar sin popularidad

Venezuela acaba de despedir a una mente brillante, a un pensador radical, a un político que más que popular fue influyente: Teodoro Petkoff (Q.E.P.D.). Fue un líder político que su discurso era usado por otros más populares,  que se aplacaban en su modelo de pensamiento - de manera superficial -   sin reconocer el hombre que estaba detrás de esas ideas.

Quizás porque mi padre me contó sus anécdotas cuando juntos militaban en el MAS; quizás porque cuando tomé consciencia política él era gobierno (junto al Presidente Caldera), y mostraba con frecuencia sus ideas con contundencia, y eso me gusta; o quizás, porque su estilo era un enigma para los que indagamos en el tema “Liderazgo”, es que Teodoro se convirtió para mí en una figura compleja de descifrar, con un pensamiento denso, y un mensaje fácil de entender.

Una de las cosas que ocurría con este pensador inteligente, es que cuando “Tal Cual” estaba en pleno ascenso como medio de comunicación, Teodoro emitía el editorial del día a través de un vídeo, corto pero sustancioso, y luego, en los círculos de conversación se hablaba sobre la opinión de él, la cual parecía una verdad de perogullo, que hasta ese momento había sido obviada por todos; horas más tarde, en los noticieros meridianos o en las redes sociales de ese momento, se veía o leía a un político de moda decir lo mismo que opinaba Teodoro, con otras palabras más rebuscadas. Esta escena se repetía con frecuencia.

Lecciones que dejó
Sin temor a equivocación Teodoro Petkoff dejó un legado más allá de su lucha política y, su obra intelectual expresada en sus publicaciones; también dejó lecciones que deben ser bien interpretadas y practicadas por los líderes políticos, sociales, empresariales o de cualquier índole. Entre ellas:

Evolución a tiempo: El líder debe estar en constante trabajo de transformación personal y, mostrarla en su propuesta de liderazgo. Este líder del que hablamos, cuando les correspondió tomar la lucha armada y clandestina lo hizo; cuando vio que la lucha era distinta, más democrática, menos violenta, de mayores ideas y menos fuerza, dio el saltó y cambió; supo pasar la lucha opositora desde los partidos, para hacerlo desde las ideas a través de los medios comunicación.

Saberse quien es: En una oportunidad le escuché que en el 1983 no había nadie quien tomará la candidatura del MAS para las presidenciales, así que le tocó hacerlo sabiendo que no ganaría. Como líder estaba claro cual era su rol, y asumía los designios del camino político con claridad meridiana, sabiendo cual era el llamado del momento. Cuanto se necesita de esto en los líderes de hoy.

Influenciar sin popularidad: Teodoro fue de esos líderes que generan influencia en el colectivo, y que no son ni tan queridos ni tan odiados por las masas, su popularidad era minúscula si se cuenta por sus resultados electorales (la veces que fue candidato); pero su coherencia, vehemencia y pasión por los ideales que defendía eran de tal volumen, que sólo restaba asentar y seguirle. Él sabía que su personalidad y su forma de decir las cosas parecían tener cadillos, para los que preferían a los populistas y demagogos, y con ello sabia andar sin complejos.

Fue un socialista soñador que despertó; un intelectual que derivó en la política partidista, y el pensamiento critico lo ayudó a escaparse de la prisión llamada: Politiquería. Un economista que se ahorró dolores de cabeza, usando la opinión para decir las cosas “Tal cual” eran; o tan solo un líder ecléctico que sentía a “Venezuela en la encrucijada” y mostraba con su ejemplo que: Sólo los estúpidos no cambian de opinión.

Amancio Ojeda Saavedra
@amanciojeda

lunes, 29 de octubre de 2018

Hermano inmigrante

Ser hermanos puede ser biológico o por decisión, en ambos casos prevalece el vínculo y no la condición que estamos viviendo.

Si llegan a ti los sentimientos de que tengo que sufrir lo mismo que tu sufriste (o más), date cuenta que eso no viene de tu bondad; si por el contrario, crees que puedes ayudarme a evitarlos, yo con gratitud recibiré tu benevolencia.

Si en un momento no escucho tus bienintencionados consejos, créeme que no es por nada malo, probablemente sólo estoy buscando una nueva forma de hacer las cosas, quizás ese sea el tiempo que me corresponde de equivocarme para aprender.  

Te pido que no te esfuerces por endosarme tu manera de afrontar el estigma de “extranjero”, ese es un traje que prefiero  confeccionarme a mi propia medida, con mis decisiones, historia, creencias y vivencias. Cuando lo tenga bien confeccionado te lo mostraré.

Que si te tocó hacer varios oficios para los que no estudiaste, por necesidad, para poder vivir, y sientes que eso te hace un héroe o heroína, aplaudo tu historia; que si pasaste frío, calor, hambre, sed, necesidades y estuviste mucho tiempo con la misma ropa, lamento tu historia; que si ahora, gracias a tu  coraje y gallardía estas en un momento de prosperidad y felicidad, bendigo esa historia. Sólo espero que tu historia se convierta en dosis de mayor humildad y menos juicios de valor a quienes vamos en el camino.

Hermano que no te cuente mis dolores, no quiere decir que nos los tenga; que no te cuente mis tristezas, no quiere decir que las lagrimas han bañado mi cara; que no te cuente mis alegrías, no quiere decir que no sonría; que no te diga cuanto o en que trabajo, quiere decir que me sustento por magia o caminos indebidos. Lo que ocurre es que tenemos maneras diferentes de contar nuestras vivencias.  

Te confieso un secreto: Si algo ha hecho este proceso de que ambos decidiéramos abandonar nuestro terruño, es que hoy te admiro más, te compadezco más, te respeto más, te quiero más, te extraño más, te deseo que estés mucho mejor, te libero de mis antiguos juicios, te quito el apellido de “inmigrante” y te dejo sólo el nombre de “Hermano”.

Siempre tu amigo...

@amanciojeda 

viernes, 12 de octubre de 2018

Sombras de un líder

Los líderes como referentes en momentos especiales, suelen brillar y poner de manifiesto sus mejores actitudes y aptitudes al servicio de un equipo. Eso es al menos lo que se espera de ellos; y esto puede llegar a generar la ilusión óptica de un ser “sobrenatural”, de esta fantasía salta un primer riesgo, muy delicado, es la posibilidad que los seguidores crean que es así; y la segunda, que sería una calamidad del tamaño del Amazonas, es que el líder también se la crea. 

Los líderes son seres con luces y sombras, sólo que aprendieron a impulsarse en sus luces y restarle poder a las sombras, ellos no hacen de las sombras su bandera; su referente se basa en otros aspectos más loables y más importantes que aquello que lo opaca como ser humano. Otro factor fundamental en el manejo de lo no deseado del líder, es que suelen ser unos aprendices constantes, y eso marca una diferencia importante al momento de transformar una sombra con su propia luz. 

Durante un tiempo me cuestionaba el hecho de que a una persona que se dedicara al mal como un “pran”, o el que dirige una banda para robar y delinquir, o a un dictador se le llame “Líder”; me parecía contradictorio, dado que los líderes están llamados a transformar las circunstancias para el bien común. Hoy puedo aceptar el término “Liderazgo negativo” y sé que su principal característica es el uso de su habilidades para dirigir con la intención puesta en un objetivo plagado de perversidad. 

¿Por qué la gente sigue a un líder negativo? Porque en medio de las circunstancias nadie se atreve a liderar; porque el poder y la manipulación son usados de manera intencional, para venderle a los seguidores lo malo como bueno; porque las personas consiguen en ese líder más de lo mucho o lo poco que (creen que) tienen. 

Cuando de liderar se trata, es necesario conectarse de manera consciente con los principios, y que éstos estén alineados a una misión y visión realmente positiva y saludable, en todos los sentidos y para todos los involucrados. 

Como hago mención al inicio, todos como humanos tenemos nuestras sombras, así que en todos hay un poco de perversidad, nadie es 100% bueno o 100% malo, lo importante es reconocer que como líder tengo la posibilidad de surcar las sendas de lo que nutre o lo que destruye, tengo la decisión de usar los valores que edifican o los antivalores que destruyen. 

Seguidores inteligentes
Quien sigue a un líder debe ser cada vez más inteligente, persuasivo, suspicaz y realista, y para lograr lo anterior le sugiero considerar lo siguiente: 

A) Cuestiónese, ¿para qué sigo a esté líder? 

B) La conexión con un líder suele ser emocional, no permita que ese vínculo supere de manera desmedida la lógica y la realidad. 

C) Antes de escuchar al líder y decidir creerle, observe cuán coherente es. 

D) Sepa que es un ser humano y que tiene sus luces y sombras, no se haga la fantasía de que es un ser perfecto. 

E) Revise sus valores y valide la acciones a las que invita el líder, si están en la misma dirección: sígalo. 

F) En oportunidades se hace una satanización sobre algunas condiciones humanas, que no son necesariamente una zona oscura o negativa del líder. Aprenda a separarlas. 

G) La fama no es garantía de liderazgo, le sugiero seguir a líderes más que a famosos. 

Un seguidor inteligente es ese que sabe que junto al líder crece, aprende, transforma una realidad para mejor y, mejora su calidad de vida, sin hacer uso de las miserias humanas, la perversidad y amoralidad. Ser un seguidor inteligente es una forma de liderar. 

@amanciojeda 
www.amanciojeda.com 
amancio@alianzasdeaprendizaje.com

sábado, 29 de septiembre de 2018

¡Intervención Ya!

Se nos hace urgente. Debe haber un cambio dramático en la manera en que nos aproximamos a las nuevos tiempos, ya no basta con una actitud apoltronada en el sofá de las convenciones sociales y, seguir dormitando entre las cobijas de las apariencias. Que comience un proceso de intervención en el pensamiento de los ciudadanos y líderes.

La intervención tiene que llegar hoy mismo, y propongo iniciar con cuestionarnos como hemos estado viviendo, a partir, de como hemos concebido nuestra red de pensamientos. Para este tipo de intervención debemos hacernos preguntas que nos desafíen, y nos muevan de la comodidad de los lugares comunes.

Iniciemos con estas interrogantes: ¿Cuánto crees y cuánto verificas lo que lees, ves y oyes en los medios de comunicación y redes sociales? ¿Eres consciente del nivel de influencia que tiene en tu emocionalidad una noticia (sea buena o mala)? ¿A qué le das más poder, a tu poder o al del otro? ¿Te estas haciendo cargo de cambiar las cosas o estas siendo victima? ¿Es la queja tu tema de conversación predominante? ¿Hablas mayor tiempo sobre la crisis o sobre tus planes y acciones?  

La intervención de nuestra manera de pensar, tenemos que hacerla para evitar creer que vivimos entre héroes y villanos, y decidir vivir como escultores de esta hermosa oportunidad, de estar durante un tiempo en este plano físico.

Mi propuesta es un proceso de rupturas de esquemas mentales, esos que:
1) Promocionaban y comprobamos en calidad de oferta que: “El logro viene desde el sacrificio” es decir, para poder ser feliz hay que primero sufrir. Ser feliz es una manera de relacionarse con el mundo desde lo que se es, y nada tiene que ver con el sufrir, que es la manera relacionarse con el dolor.

2) Nos adoctrinaron la vista y creímos que la estética es más duradera que la coherencia, y por ello, seguimos a personas con una estética “impecable” en los cuerpos, en las palabras, y en el uso de los medios, que luego, se van desfigurando, gracias a la cantidad de incoherencias  acumuladas. Busquemos la coherencia, que seguro la estética será una de las consecuencias.

3) Con nuestro permiso nos tatuaron el anhelo de “la libertad”, como una búsqueda a toda costa, sinónimo de la posibilidad de hacer lo que nos venga en ganas, aplicado de manea individual y social. Cada acto humano nacido en la libertad de elección, está atado a la responsabilidad.

Intervengamos nuestras creencias para comenzar a vivir sabiendo que: no se trata de sufrir, sino  de vivir lo mejor posible cada día. El foco debe estar en la coherencia y no en la estética perfecta. Primero hagámonos responsable para luego poder actuar en libertad.

La intervención de la consciencia nace en cada padre y madre, y en los hogares que son capaces de transformar; en el cambio del sistema educativo; en la misiones de vida que se plantean los individuos; en la elevación de la moral individual a través de la posibilidad cuestionarse; en la edificación de líderes que sean capaces de inspirar a objetivos, que priorizan lo humano.   

Pido que la intervención llegué diligentemente, comenzando con nosotros mismo de manera poderosa, para liberarnos de las dictaduras: mentales, mediáticas, religiosas y políticas.

Me atrevo a convocar a esta intervención intentando contribuir, también, para acudir a mi necesidad profunda de transformación; y a usted querido lector lo libero de pensar que lo anterior es la verdad, eso, es sólo mi “Lego pensamientos”, y como bien lo escribió Ernesto Sábato: “El Universo de que se habla aquí es mi Universo particular y, por lo tanto, incompleto, contradictorio y perfeccionable.”  

Amancio Ojeda Saavedra
@amanciojeda

domingo, 23 de septiembre de 2018

Se Buscan “Cara de oreja”


En mi Maracaibo querido, siempre escuche: “Fulana tiene Cara de Oreja”. Así de una forma metafórica, explicar que era una persona a quien mucha gente le confía sus problemas, penas y preocupaciones, sin que esta tenga la confianza, la autoridad o las competencias para ayudarlo a resolver dicha situación.

Lo  cierto  es que yo tengo “Cara de Oreja”, más allá de mi labor como coach, desde siempre cuando estaba en otras áreas que no pertenecen a la conducta humana, servía  de escucha  y consejero de muchos, hoy más que nunca sigo teniendo la misma cara.

En días pasados estando de Vacaciones con mi familia, hice uso de un taxi que era conducido por una joven muy agradable, confieso que no habían pasado  20 minutos de estar con ella, cuando comenzó a contarme toda su vida, desde su matrimonio fallido, sus distintas mudanzas,  su realidad como madre, y terminó con su muy reciente despecho por una relación que no funcionó; mi sorpresa por la confianza otorgada fue grande, pero mi aprendizaje Mayúsculo estuvo  en reflexionar sobre la necesidad tan grande de la gente de ser escuchada.

¿Para qué sirven los “Cara de Oreja”?

Basado en la gran necesidad de la gente, llena de estrés y ante el incremento de vivir a un estilo “fast food”, donde todo debe ser rápido, forzando resultados a procesos que deberían tomarse un tiempo mayor; se requiere de gente que esté dispuesta a escuchar a los demás, sin la obligación de aconsejar.  

Es preciso que se comprenda que el aconsejar es un acto de buena voluntad, pero no  necesariamente efectivo, ya que quien ofrece un consejo lo hace desde su visión personal, forma de actuar y experiencia de vida; y esto puede que no funcione  para otros.

He comprobado que en muchos casos, con solo escuchar atentamente, hacer un par de preguntas para buscar mayor comprensión y, demostrar que estoy realmente interesado en su planteamiento, ha permitido que la gente se sienta aliviada y en otros casos (por curioso que parezca) hayan encontrado  una salida a la situación planteada.

Tener la condición de “cara de oreja” puede llegar  a ser en oportunidades incomodo, retador o comprometedor, pero de lo que estoy seguro, es que sobre todo se aprende y práctica la habilidad de escuchar y preguntar, más que juzgar.     


Amancio Ojeda Saavedra 
@amanciojeda