viernes, 16 de marzo de 2018

Salí del closet

Corrían los días de diciembre de 1982, en medio de una celebración improvisada, mi madre me había preparado para decirlo y como siempre contaba con todo su apoyo, sólo se requería que llegara mi papá y que mi valentía se abriera paso entre el miedo que me hacía sudar frío -en Maracaibo. Me tocaba decirle a mi padre que ya no quería estar más allí, que deseaba salirme y vivir mi vida de manera libre, me sentía enjaulado, presionado, inconforme, enfermo. 
En medio del jolgorio navideño, con tan solo 12 años se lo dije, mi padre se enfureció, refuto, se negó, dijo que “NO”; así comenzó la sampablera, terminé siendo golpeado, creo que fue la paliza más grande que me dio en la vida, hubo gritos, empujones, llanto, acusaciones, amenazas, y dolor… pero me salí con la mía, no volví a la “Escuela militar 4 de agosto” en la población de Colón, Estado Táchira. Eso de la vida castrense no era lo mío. Probablemente esa sea mi primera salida del closet. 
Aunque se ha estereotipado la frase “Salir del closet” a una referencia sobre los favoritismos sexuales, yo creo que todos tenemos y vivimos con más de un aspecto intimo dentro del closet. 
“El closet” guarda una vida en secreto; algo que nos hace feliz, que nos brinda placer y alegría, que muestra nuestro actuar con más coherencia con lo que somos; pero la sociedad o el entorno rechaza esa forma de ser, la juzga, la niega, la convierte en pecado. No queda más remedio que vivirla a escondida, encerrado en claustro tormentoso de las paredes de la mente y el corazón, en el secreteo, usando una fachada creíble para no ser descubierto.  
Hijos que estudian carreras completas, sólo para complacer los deseos de sus padres, y jamás la ejercen una vez que se gradúan. Mujeres y hombres infelices que viven matrimonios de apariencias, de conveniencia, de sumisión. Vivir preso en la práctica de una religión por tradición familiar, queriendo experimentar otra o ninguna. Quedarse anclado en la doctrina de un partido político, repitiendo como loro un discurso en el que no se cree, porque es preferible degradarse de esa manera, a saltar la talanquera. Personas que soportan a jefes que quisieran mandar al infierno, pero prefieren eso a quedarse sin empleo y sin estabilidad. 
Cada ser humano tiene en sí más de una cosa guarda en su closet emocional, que si lo saca al mundo sentiría una sensación de libertad indescriptible, pero no lo hace por muchas razones, entre ellas, es que guardarla tiene sus ganancias, la primera, escaparse del rechazo del entorno social y afectivo, y la segunda, evitar el dolor emocional (y físico en muchos casos); solo para mencionar dos.   
Nadie está obligado a salir del closet, ni hay un tiempo preciso, ni edad, ni las condiciones perfectas para hacerlo. Cada quien decide vivir su vida a su mejor manera, y la madurez le va dando las pautas de cuándo liberarse de las ataduras, y así poder dar el paso que lo saca de la sombra (in)cómoda del closet; con un miedo menos; con una conquista más; con gente que se aleja; con afectos que se pierden; con personalidad que se gana. 
Este acto de honestidad, exige una gallardía gigantesca, y para muchos será el acto más grande que pueda hacer en su vida. En muchas oportunidades la verdad personal, puesta a la luz de una sociedad miope, puede costar una muerte social y una emancipación humana.  
Como personas tenemos nuestros lados brillantes y nuestras zonas oscuras, cada quien decide qué hacer con esto que nos conforma, lo importante es distinguir entre unos y otros, y sacarle el mayor provecho en función de nuestro ser. ¿Cuántas cosas están en tu closet, que le quieres gritar al mundo? 

@amanciojeda 
www.amanciojeda.com

martes, 6 de marzo de 2018

Aprovecharse del miedo al juicio


Gocé de un padre graduado en letras, apasionado por la lectura y la escritura, ambas cosas las hacia bien. Mientras escribí mi libro lo hice sin decirle nada, no lo involucré en ese proyecto, y eso me hacía avanzar con miedo, pero avanzar. Se enteró de mi obra cuando le llegó la invitación para el Bautizo.

En una oportunidad un cliente mi pidió un curso sobre un tema del cual no tenía ni la menor idea, para no lucir desactualizado, le ofrecí la propuesta para ese mismo día, y cuatro días después, con muy pocas horas de sueño en mi haber, estaba dictando curso de 16 horas. Salí airoso, y esa cadena de hechos de una semana, me dejó como resultado: Un producto intelectual fantástico, que se convirtió en el curso más vendido de mi empresa entre el 2007 y el 2011.

En las dos situaciones planteadas anteriormente hay un elemento que coincide, y que es el tema a tratar: el miedo al juicio de valor. Acto que ha sido satanizado, y que, en oportunidades, no es tan nocivo como lo plantean.

Los juicios de valor, pueden hacer que las personas se paralicen o, como en muchos casos, despierte una serie de posibilidades de crecimiento.

El miedo a la opinión de mi padre sobre escribir un libro era tan poderoso, que me invitó a continuar en silencio y rápidamente, para llegar al objetivo. Así mismo, el miedo al juicio de mi cliente, que me dejará en evidencia que no sabía de un tema tan actual, me puso a estudiar por tres días mientras iba diseñando el curso, y el resultado fue un excelente producto. El juicio de estos actores no era mi motivación principal, yo quería escribir un libro, y servir al cliente, pero sin duda que el miedo “al dedo acusador” era un ingrediente que jugaba un papel importante.

Vivimos en un mundo de juicios, y así será por siempre. Eso es lo que nos permite agruparnos y convivir, acercarnos a quienes “se parecen” a nosotros, y alejarnos (al menos eso creemos) de los que son diferentes.

Transforma el miedo
Para fluir con el miedo al juicio de valor, no se requiere buscarle interpretaciones profundas, o hacer una travesía a las catacumbas de la memoria de los miedos infantiles, a ver dónde está alojado y desmontarlo; tampoco, es cuestión desglosarlo en silabas y revisar la entonación y el significado de cada palabra, para comprender de manera exacta e impoluta lo que el otro quiso decir. Estas investigaciones tan densas como válidas, son útiles, son transformadoras, y son de proceso y tiempo, pero, en ocasiones, un juicio no tiene tanto poder como para hacer de él un melodrama digno de una telenovela, o un proceso de sanación.    

El miedo al juicio de valor es del tamaño y la fortaleza de tu autoestima. Es posible convertirlo en un aliado, desde su esencia natural, sin transformarlo en sí mismo, sino hacer lo necesario para que te transforme a ti, en la dirección que deseas.
La capacidad de transformación personal, se basa en pasar de un juicio a otro, de una creencia limitadora a otra potenciadora, de un pensamiento paralizante a un movimiento de avanzada.

Cada vez que veo venir una bandada de juicios de valor, y que intuyo que me pueden restar posibilidades, recuerdo la oportunidad en que me mudé de Maracaibo a San Cristóbal, me dijeron todo “lo malo” del gentilicio Tachirense, yo decidí creerles, y me costó mucho la adaptación a esa ciudad y a su gente; cuando yo cambie, cultive las relaciones y las amistades más genuinas de mi vida.

Deja al otro con su juicio, esa persona tiene derecho a ser y opinar como mejor lo desee, y tú, asume tu derecho a creer o no. Cuando veas venir un juicio de valor, baila con él, y en el momento indicado suéltalo y déjalo que baile solo.

Amancio Ojeda Saavedra
@amanciojeda

jueves, 1 de marzo de 2018

Leitmotiv contra una dictadura.


Las dictaduras se caracterizan por usar muchas estrategias, y hay una de ellas que siempre les funciona, y que por su sencillez lo hacen con mucho tino, me refiero a: lanzar un “trapo rojo”, que no es más que:  hacer lo que sea necesario - por significativo o estúpido - para distraer la atención de lo que es realmente importante.  Esto se lo aprenden como un mantra, lo usan, lo usan, y lo siguen usando, mientras van logrando el sometimiento del pueblo.

La historia universal está repleta de ejemplos, donde las dictaduras distraen a la población con “trapos rojos”; la cantidad de formas que toma esta práctica es casi infinita, y los opresores al mando, cuentan con una “sala situacional” dedicada a crearlos y adaptarlos a los momentos que se viven.

Una de las razones por las cuales es tan espinoso lograr la libertad en tiempos de dictadura, es producto que quienes le adversan carecen de enfoque, dado que no logran un único “leitmotiv” para concertar un plan y convocar a la gente alrededor de esa única emoción, que respalda un sinfín de razones.  Un “leitmotiv” es una macro Inspiración, que logra emocionar a todos de manera permanente y terca, antes de caer en la distracción del nuevo “trapo rojo”.

Siempre he imaginado a los estrategas de las dictaduras, cada vez que lanzan un “trapo rojo” y se dan cuenta que ha funcionado, celebrar entre: licor, comida y risas burlonas; y desde una ventana, observan a la gente distraerse. Y quienes intentan liderar el cambio: se desarticulan, pierden la confianza en ellos mismos, se diluye la credibilidad y, se “evaporan” en el nido de mensajes contradictorios.  

Cuando una dictadura corre la suerte de contar (o haber secuestrado) todos los poderes civiles y militares, la solución deja de ser política y pasa a ser ciudadana, es decir: involucra a todos de manera unísona, y toma tanta importancia las acciones de reivindicación de los derechos de un sindicato, como la protesta de un grupo de ancianos por la precaria calidad del sistema de salud, o las acciones internas y externas de un partido político.

La solución
Quienes pretendan derrocar una dictadura, deben agruparse en función de un ideal, y luego, elegir el actor más adecuado para llevar el mensaje, que convenza a todos de luchar en una sola dirección.

Se trata de un leitmotiv consistente, acompañado de un sólido liderazgo, una única voz, que al unirse sea más grande y sonoro que cualquier “trapo rojo”; tan poderoso que permita agrupar a propios y extraños; que vaya de lo genérico a lo especifico; que no deje fisuras abiertas para que se cuelen ideas distractoras; un leitmotiv que concentre a la gente en variopintas maneras de luchar, en función de un mismo objetivo: la libertad.

Debe existir un sentimiento colectivo que ese es el camino, y la referencia mayoritaria no la hacen sólo los actores políticos y sus partidos, también, la hacen los ciudadanos afectados (agrupados o no) en cada rincón del tejido social.

Los egipcios en el proceso de derrocamiento de Hosni Mubarak (2011), apelaron a un leitmotiv: “La esperanza de vivir mejor logra derrocar el miedo”.  Lograron poner de manifiesto ese sentimiento en la población, se hizo viral, todos los líderes usaban ese mensaje, los políticos y militares conscientes hicieron su trabajo y ejercieron presión, la ciudadanía se creyó que era posible tener esperanza y salir de un gobierno que los mataba de mengua, y así, coronaron el cambio que ese país pedía en “gritos de silencio”, hasta que cambiaron el miedo por la esperanza.

Comparto contigo esta duda: ¿Cuál será el mejor leitmotiv para derrocar una dictadura en estos tiempos?

Amancio Ojeda Saavedra
@amanciojeda

viernes, 9 de febrero de 2018

Las 5 “E” del Liderazgo


El  liderazgo como  todas las artes se trata de verbos; de la edificación a través de acciones coherentes; de convertir una idea o situación en una mejor realidad. Es por ello que servir de líder invita de manera funcional, a tomar parte y acción en los hechos, siendo la pieza que configura a las personas en pro de un resultado superior.

Una manera de resumir el arte y la ciencia de liderar es a través de estos 5 verbos, que comienzan con la letra “E”.

Empatizar: El liderazgo se trata de servir a las personas desde la dirección, por ello, saber lo que la gente siente, vive, necesita y aspira, amplia la dimensión del liderazgo, le da sentido, fuerza y valor.

El líder debe aprender a ponerse en la posición de quienes le siguen, pero  sobre todo, transitar con todo  aquello que significa estar en esa posición. 

Enfocar: La visión es un aspecto que fundamenta cualquier proceso de liderazgo, pero sobre la visión, está la necesidad que se generen acciones con sentido hacia el objetivo; no se trata únicamente de indicar hacia donde se dirige, también se necesita explanar de manera diáfana el camino a  transitar, evitando  - lo más que se pueda – las distracciones y los atajos indebidos que terminan retrasando llegar a ese lugar deseado.  

El líder está convocado a tener claro los “cómo”, y  que sus acciones y las de quienes le acompañan,  muestren la coherencia entre los pasos que se dan y el objetivo  que se busca.   

Equipar: Se trata del “hacer” más significativo de un proceso de liderazgo, quizás es la acción donde ocurre “la magia”. Es el espacio para dotar a las personas de elementos transcendentales, no  en forma de dádivas materiales, sino en recursos intangibles, pero muy  valerosos, lo que recibe la gente que acompaña el proceso es: Elevación de la moral y la estima, sentido de pertenencia, alineación del  actuar a unos principios y valores bien definidos, y formas clara de comunicación. Todo esto hace que la gente se convierta en un equipo.

Al líder le corresponde equipar a su gente, desde la educación y facilitación del aprendizaje, sirviendo  de coach y mentor, siendo ejemplo, y  constituyéndose en la amalgama que consolida su organización.

Estimular: El liderazgo se debe generar en un ambiente donde prevalezca el estimulo  a conquistar los objetivos; debe experimentarse desde la capacidad de persuasión, para provocar la motivación de quienes son seguidores del líder y del objetivo. En el liderazgo deben sobrar argumentos legítimos que sirvan de estimulantes contagiosos de acciones poderosas.

El líder desde la influencia y sin caer en la manipulación, se convierte en un estimulador constante; en un generador de reconocimientos, en un especialista  de hacer que la gente se sienta parte de algo trascendente.    

Evolucionar: El liderazgo no se trata únicamente de resultados, sino  de la clase de resultados que se es capaz de provocar. El liderazgo debe responder al principio de la evolución, es decir, el avance de la sociedad o la organización a la que se debe. No se espera de un proceso de liderazgo un retroceso en los avances colectivos, la visión siempre debe apuntar hacia algo mejor.  

El líder es por excelencia el que traza la visión, considerando que llevará a quienes le siguen a un lugar mejor, donde se aumenta la calidad en que co-existen los involucrados.
Estas 5 “E” traducen la tarea del líder de ir del pensar al sentir; de convertirse en estructura donde carecen las formas; de unir las piezas de un rompecabezas andante; de sembrar emociones para cosechar acciones; y finalmente, hacer del camino un danzar poético hacia mejores vivencias.

Amancio Ojeda Saavedra
@amanciojeda

lunes, 25 de diciembre de 2017

Pronósticos para el 2018

En víspera de Nochebuena, me propongo a vislumbrar lo que ocurrirá en este prometedor 2018. Desde ya mis mejores deseos para que sean invadidos por los más nobles sentimientos, y que las bendiciones los arropen hoy y siempre.

Esté puede ser unos de los artículos más desafiantes que me corresponde escribir cada año, pero siempre acepto la provocación, la disfruto y me hago responsable de lo que escribo. Aclaro: durante los años que tengo “prediciendo”, el margen de equivocación ha sido por “mala praxis” del lector.

Basado en la predominancia predictiva del 2018 que hacen los sociólogos, economistas, futurólogos, políticos, gobernantes, astrólogos, cabalistas, y otros especialistas en adivinaciones científicas y fenomenológicas; la intención de esta entrega es provocar el compromiso  de cada lector por “torcer lo nefasto”, usando la capacidades personales;  aprovechar las oportunidades, y crear un año o una vida de resultados superiores.

4 Profecías
1.    Se reducirá el drama: existe la tendencia a exagerar los efectos nocivos de los sucesos que juzgamos como “malos”, y minimizamos o ignoramos aquellos que creemos son normales o positivos. Aprendemos de la cultura novelesca, y lucimos “más heroicos” si nuestras vidas están llenas de sacrificio, dolor y drama.

Este año venidero haga un esfuerzo por reducir el melodrama, llevar las “tragedias” a su sensata dimensión para restarle poder, y así, darle la atención justa.      

2.    Se despertará la consciencia: luego de quitarle todo “el colorido calamitoso” a la vida, haga el trabajo más importante antes los hechos y circunstancias, despertar su consciencia sobre de “dónde viene” y  “para qué llegó” esa situación. Este despertar comienza por “poner en tela de juicio” los calificativos que usamos antes lo que ocurre. 

Despierte su consciencia sobre cuáles son las raíces de esa situación; asuma su responsabilidad dada sus acciones u omisiones; considere su nivel de influencia para transformarla; decida seriamente  con cual actitud va a  superar o a vivir esa situación.  

3.    Se acelerará el futuro: el día dura lo mismo y al parecer  rinde cada vez menos; vivimos cada día más rápido y sentimos que avanzamos más lento; si comparte esta percepción, probablemente lo que corresponda es colocar metas más reales, más cercanas, menos agotadoras y  menos ambiciosas. Fíjese metas retadoras y alcanzables, y divida esas metas en objetivos menos complejos. Que el avance sea con pasos más cortos, pero que terminen siendo más eficaces.  

4.    Se magnificará el mayor de los Dones: transcurrir el camino anterior, es una forma de magnificar el Ser, a la persona sintiente, vulnerable, humana, cambiante y transformadora. Es la oportunidad de ver que no se está solo en este mundo o que el mundo no gira únicamente a nuestro alrededor.

Que esté siempre presente la bondad como Don, desarrollado con la voluntad de servir desde lo mucho o lo poco que se tenga.  Dándonos el  permiso de ser útiles a quienes lo necesitan, estaremos haciéndole una caricia al ser superior (no importa como lo llames o concibas).

Tengo la confianza que cada una de las “profecías” antes mencionadas, son aplicables en cualquier entorno donde nos consigamos, pero la mayor certeza está basa en que si nos las creemos y las practicamos, habremos cambiado los pronósticos pocos favorables a todos, por los resultados positivos que necesitamos provocar en nosotros, a favor de todos.

Reciban un sentido y fraterno abrazo de feliz año 2018, y mi agradecimiento por leerme durante este fenomenal ciclo que pronto se despide, para dar paso a la oportunidad de crear nuevas oportunidades. Siempre tu amigo…

Amancio Ojeda Saavedra

@amanciojeda

viernes, 8 de diciembre de 2017

Como Coach... con eso me quedo


En días pasados en la cuarta reunión de un proceso de coaching, con una Venezolana de oro, luego de haber concluido esa sesión que podría catalogar como “normal”, a ella le nace contarme una anécdota que le había pasado hace unos días, y guardaba cierta relación con lo que habíamos trabajado; no  era tan importante la anécdota como lo que le estaba mostrando.

El  relato dio paso a lo realmente trascendente de esa conversación, allí estuvo la riqueza de la sesión, en ese momento se despertó la trascendencia del proceso, juntos conseguimos la conexión para dejar como cierre un despertar. Les confieso que se nos movió el alma a ambos. Como coach… con eso me quedo.

No había manera llegar a ese momento de forma automática, y mucho menos de evitar ese desenlace; era necesario pasar 4 sesiones completas para poder llegar a los 2 minutos más exquisitos de ese encuentro. Fue allí donde se alinearon de manera íntima y en perfecta armonía “la posición y tensión del arco, con la dirección de la flecha”, no habrá manera que no acierte en el blanco. El momento fue lúcido, las palabras fueron pocas y precisas, la tarea enorme y el compromiso visible.

Más allá de que ella está en Panamá y yo  en Chile, la distancia y la virtualidad no fue impedimento para crecer  como personas; logramos hacer que floreciera en términos de  lenguaje, emoción y cuerpo, el sentido de la vida. Ella logró ver de manera diáfana, los detalles que le faltaban precisar para no procrastinarse más, y dirigir su pensamiento y acción en la dirección deseada.

Cuando  estas cosas me ocurren como Coach, me invade la certeza que ese momento se convierte en un hito, y marca la diferencia de lo que se desencadenará, es lo  más cerca que tengo como “Garantía” que los resultados serán los que busca el coachado.

No es fenomenológico        

El Coaching no es un proceso fenomenológico, es una disciplina con sustento, con prácticas bien definidas y con solidas  teorías que le acompañan; sólo que al ser un proceso humano, “las recetas” no aplican a todos por igual, así que siempre hay unos espacios en esos encuentros, que se basan en la alta resonancia de la conexión emocional y el sentir.

No son ni  visiones ni revelaciones cósmicas, para mí es el punto de encuentro necesario luego de un camino recorrido, es el resultado de que ambas partes transitaron con disciplina y entrega. Quizás “la magia” está en no querer apurar ese momento, sino dedicarse andar juntos coach y coachado, y cuando ambos están listos, llega una anécdota, una pregunta, un quiebre, un comentario, un chiste, un sarcasmo, un juicio, un suspiro, un silencio, una mirada o una sonrisa, que libera el momento glorioso de darse cuenta de una verdad de consciencia.

El Coaching es la disciplina que me ha permitido crecer desde ambos roles (coach y coachado), y para mí sigue siendo un mar enorme donde sumergirse, indagar y sorprenderse; es una práctica  donde es muy difícil declararse como producto terminado o experto, aquí la constante es el aprendizaje; los resultados son sólo marcas referenciales; el Coaching es la brújula que permite ir de los sueños a la tangibilidad de los mismos; como coach es la oportunidad que me da una persona de ayudarlo a seguir esculpiendo esa gran obra maestra llamada: Ser humano. El Coaching es una de las maneras que he conseguido de cumplir mi misión de vida: Transformar el ser para el liderazgo.  

¿Con qué me quedo?  Con la declaración de agradecimiento, la sonrisa cómplice, la pregunta andariega, el abrazo, la celebración que sí se puede, la grandeza humana… con eso me quedo.

Amancio Ojeda Saavedra

@amanciojeda

amancio@alianzasdeaprendizaje.com

viernes, 10 de noviembre de 2017

Cómo crear Oportunidades de la A a la Z



Acciones intencionadas: Cuando diriges el actuar  en un función de un objetivo claro, los caminos se abren.  

Buena actitud: Esa que muestra perseverancia, convicción y ganas de echar pa´lante, la misma que se distingue porque se dibuja en la mirada.  

Creatividad: Para buscar y encontrar, o para inventar nuevas formas de hacer las cosas.   

Desafía tus límites: Trabaja tu sistema de creencias, para que cada día puedas encontrar el coraje de arriesgar más, para avanzar más.   

Espera: el desarrollo de la paciencia es un buen aliado. 

Felicítate: por lo alcanzado y lo vivido. El auto-reconocerse es una manera de fortalecer la convicción que el mundo te ofrece lo que buscas.  

Genera relaciones: Tanto en el mundo físico  como en el virtual, las relaciones adecuadas conducen de manera más rápida al lugar deseado. 

Honra: Tu historia, tus ancestros, tu descendencia, tus maestros, tu entorno; al hacerlo puedes convivir mejor con ellos, y ver nuevas alternativas.    

Invéntate algo: Genera tu  propia frase, gesto, oración o mantra, para que cuando llegan las ganas de abandonar, esto te vuelva a conectar con la meta.    

Junta voluntades: en ocasiones perdemos la consciencia que en equipo es menos pesada la carga, y  se puede crear más rápida y divertidamente. 

Kilovatios incontables de pasión: Que te sobren las ganas de que las cosas ocurran, que se note en tu accionar, y en tu lenguaje entregado a la causa. 

Lima y pule la estrategia: Debe estar tan clara como el objetivo, así que repásala, pruébala y mejórala cada vez que sea necesario. 

Mata la soberbia: La humildad y la sencillez es mejor táctica para abrir puertas, que la altivez y el egocentrismo. 

No aceptes un “No” simple y puro como  respuesta: Indaga sobre lo que hiciste o dejaste de hacer para merecer esa objeción. 

Ña ña ña ña: ¿Recuerdas a los cangrejitos de un comercial de Cerveza? Cuando te toquen esos personajes pesimistas, huye, y refuerza tu esperanza diciéndote: Ña ña ña ña. 

Oportunidad: significa: La cualidad que da paso a encontrar una salida de una situación. Ella, en sí misma no es una solución, es una vía, así que no la esperes, transitarla.  

Pausa: En medio del ajetreo se requiere tiempo para reflexionar. 

¿Qué tengo que aprender? Esta es una pregunta recurrente que se hacen los que logran sus metas.  

Resiliencia: La llave maestra que abre todas las oportunidades. 

Soluciones: este tiene que ser el foco, cuando  se buscan oportunidades, el foco debe estar en conseguir solventar los escollos. 

Tempo: Es el ritmo natural como  se van dando  las oportunidades, sin necesidad ni posibilidad de medirlo, ni apurarlo. 

Ubica los recursos: Se consciente y está preparado  con lo que necesitas cuando llegue la oportunidad. Haz un inventario de con “que” y con “quien” cuentas. 

Vive el proceso: Esto  es para disfrutarlo, saborearlo, sentirlo plena  y conscientemente, no te des el lujo de  pasar distraído por el  camino de tu creación. 

William Shakespeare dijo: Un hombre que no se alimenta de sus sueños, envejece pronto. 

X-Men: nos enseña a mutar y cambiar el código genético; saber interpretar los cambios  y las mutaciones del ambiente nos acercará más a las oportunidades.  

¡Yo soy dueño de mi  destino! ¡Yo soy dueño de mi  destino! ¡Yo soy dueño de mi  destino! (Créetelo)

Zarandéate oportunamente: busca sacudir y cuestionar tus formas, para encontrar  mejores oportunidades. 


Amancio Ojeda Saavedra
@amanciojeda

lunes, 9 de octubre de 2017

Ya no era la misma



Comenzó la mañana con ese dolor intenso que la aturdía. Era como habitar en algo que se despedazaba. Ya no era la misma, su apariencia sólida y atractiva había dado paso a esa forma indefinible y distorsionada en la que se había convertido. 

Siempre se creyó impenetrable y en su soberbia, se oponía a toda capitulación. No aceptaba estar así, casi abierta, derramada, mostrándose desde la fragilidad de su centro. 

Pero era inevitable. Todo en ella estaba roto. Partida desde adentro, ya no se reconocía a sí misma en su expuesta reversibilidad. Aquello que en algún momento la hizo sentir fuerte e inquebrantable, ahora se tornaba en vulnerabilidad. Se sentía sofocada, bajo tierra. 

Así que se rindió, decidió entregarse, abrirse, desmigajarse, reventarse. Transitar el túnel en cuyo final le esperaría la luz. ¿Cuán misterioso, doloroso, mágico, terrible y milagroso puede ser el acto de crecer? 

Dejó de resistirse, asintió y se entregó a su destino, sólo para descubrir, que se había vencido su tiempo de ser semilla.
Y germinó…


Este cuento es un aporte que hace Marvin de los Angeles Colmenares (@marvindelosangeles) a este sitio. Gracias maestra por tanta sabiduría en tan hermoso relato.