viernes, 25 de octubre de 2019

Agentes de transformación


Por años he formado cientos de “Agentes del cambio” para clientes de distintos tamaños y variados fines, incluso, para proyectos multi-culturales de  organizaciones sin fines de lucro; hoy confieso que luego de haber visto los resultados, profundizar en el tema y aprender en carne propia de nuevos procesos, siento que mi enfoque fue insuficiente.

Hay  quienes viven los cambios y  se adaptan sin transformarse, así que en la mejor oportunidad que tienen vuelven a sus antiguas congruencias; veamos un ejemplo: El Dr. al observar el deterioro de los pulmones prohíbe el consumo de nicotina, el paciente dado sus síntomas y, el discurso del galeno que le despierta todos los miedos, deja el cigarrillo, al sentirse bien al cabo de unos meses, vuelve tomar el habito de fumar. Hubo un cambio, vivió la transición, pero no ocurrió la transformación.

Lo mismo ocurre en las empresas, ante unas circunstancias se generan hitos de cambios, que luego  por falta de transformación de sus miembros se regresan a las conductas anteriores, e incluso, ese regreso los hace mucho menos productivos que cuando cambiaron, dados los avances del mercado y el mundo.

Algunos dirán que si se regresó a las antiguas conductas entonces no hubo  cambio, y yo sostengo que si lo hubo, porque al momento de retroceder ya no son los mismos, son otros, y no necesariamente mejores.
   
Nuevo paradigma
Si existen agentes del cambio que ayuden a los equipos a vivir la transición de manera rápida y armónica, creo que el nivel superior a estos son los “Agentes de Transformación”, que dicho en pocas palabras: Son personas que hacen que otras personas acepten el cambio como un estimulo para hacer las cosas diferentes, y a su vez decidan transitar un proceso de transformación humana.

Un agente de transformación es un ser humano, no un superhéroe, que luego de vivir un proceso en el que se ha demostrado así mismo su capacidad de transformarse y ser un mejor ser, ahora aprende la manera de contribuir a que otros vivan su propio proceso transformación en tiempos de cambio.

Estos nuevos agentes trabajan para activar cuatro poderes que tenemos los seres humanos, estos son:

El poder de motivarse: Todos sabemos que la motivación parte del deseo de que nuevas cosas ocurran, así que este es el primer detonante para transformarse, es moverse hacia el objetivo partiendo de lo que se tiene (y no de lo que falta) con una verdadera actitud de aprendiz.      

El poder de aprender: Activar la capacidad humana de buscar nuevos conocimientos y ponerlos en práctica, aquí se busca el “que”, el “como” y el espacio para poner aprueba los nuevos conocimientos, para demostrarse que sí funcionan y hacer los ajustes necesarios, se hace ineludible que se incorporen a nuestro saber hacer.

El poder de la intención: Se hacen insuficientes los poderes anteriores sino  tenemos claro la intención de la transformación, cuando la intención responde únicamente al estimulo externo, las probabilidades que esto termine siendo  un cambio efímero son altas;  los agentes sirven de “retro-escabadora personal” para que el ser en transformación consiga el beneficio de hacer el cambio y mantenerse en él.

El poder de liderar: Despertar el deseo de transcender es el poder que cierra el ciclo y abre nuevos horizontes, buscando  servir para mejorar la vida de otros y con ello los resultados de una organización. Aquí corresponde mirar hacia el futuro de forma ecléctica, donde el liderar sea una decisión, porque sabemos que: a mejores líderes, mejores sociedades.

Querido lector ¿Qué necesitas para convertirte en un “Agente de Transformación”?     

Amancio Ojeda Saavedra
@amanciojeda