¿Por qué amo el Coaching?
La respuesta más honesta es: porque el coaching me transformó. Los procesos de formación que he tomado desde inicio del 2000 a la fecha me han hecho un mejor ser, y sigo aprendiendo y desarrollándome con actitud de aprendiz. Soy de los que ha evitado la tentación de abandonar esta hermosa práctica, para dedicarme a ser un “motivador” (título además que considero incorrecto), camino que parece ser muy atractivo a quienes se forman en esta disciplina. Yo sigo siendo un coach que hace coaching, me gusta, me permite servir de manera directa, y sobre todo, me deja ver como mis clientes alcanzan sus objetivos y la evolución que van teniendo. Es cierto que la palabra “Coach” se ha puesto de moda, y algunos la mal usan haciéndole un flaco favor al oficio, dejándolo en la frivolidad y la práctica banal; y más que buscar una justificación, es una invitación para marcar la diferencia; para mí es un llamado a ser cada día mejor coach, servir con mayor profundidad, y sobre todo a comprom...