Ando por Chile
Un país de gente buena, noble y trabajadora que ha sabido crecer, que no deja de tener problemas, con tintas y rasgos que lo define como Suramericano para bien y para mejorar. Hoy está convulso, confundido, vomitando sus diferencias con una violencia sorpresiva. Confieso que no me imaginé tanta ira en la bilis de una nación. En este episodio de la historia que apenas comienza a escribirse, me doy cuenta que lo vivido y aprendido en mi tierra me ha sido muy útil, es ahora cuando descubro cuantos recursos desarrollé para poder vivir esta cruzada de manera más consciente, sana y armónica. Pasadas tres semanas de marchas alegres, pintorescas y pacificas; saqueos, destrozos e incendios; incertidumbre, muertos, heridos y violencia desbordada; economía afectada y cambios políticos; ver una parte del país reclama justicia y otra se aprovecha de la revuelta para hacer sus fechorías; allí me encuentro yo, y llega una articuladora profesional a invitarme a una aventura. ...