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Mostrando las entradas etiquetadas como Basta

Ando por Chile

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Un país de gente buena, noble y trabajadora que ha sabido crecer, que no deja de tener problemas, con tintas y rasgos que lo define como Suramericano  para bien y para mejorar. Hoy está convulso, confundido, vomitando sus diferencias con una violencia sorpresiva. Confieso que no me imaginé tanta ira en la bilis de una nación. En este episodio de la historia que apenas comienza a escribirse, me doy cuenta que lo vivido y aprendido en mi tierra me ha sido muy útil, es ahora cuando descubro cuantos recursos desarrollé para poder vivir esta cruzada de manera más consciente, sana y armónica. Pasadas tres semanas de marchas alegres, pintorescas y pacificas; saqueos,  destrozos e incendios; incertidumbre, muertos, heridos y violencia desbordada; economía afectada y cambios políticos; ver una parte del país reclama justicia y otra se aprovecha de la revuelta para hacer sus fechorías; allí me encuentro yo, y llega una articuladora profesional a invitarme a una aventura. ...

¿Paciencia? ¿Para qué?

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En momentos en que el desespero es una luz encendida frente a los ojos que no te deja ver otra cosa, te quema las pestañas, te incomoda, te aturde, revela tu nivel de hastío, la palabra “paciencia” se convierte en un insulto.    Muchos interpretan la paciencia como inacción, quietud, espera pasiva, extender el límite; yo pienso que paciencia es: la espera justa, esperar que las cosas tomen su tempo y actuar en el momento que se requiere, ni antes ni después. Aunque su raíz etimológica está relacionada con el sufrir y aguantar, es decir, con la falta de fuerza y dedicarse a sufrir hasta que el tiempo lo resuelva todo; existe una interpretación más sana, que está vinculada a la fortaleza para soportar y elegir el momento correcto de tomar acción. Un buen amigo en su desespero de no conseguir buena vida en un país del sur, busca irse al norte; una madre convencida que hace lo mejor para su hijo, lo entrega en adopción; un marido desesperado, pide el divorcio; u...

El Canto de la Chicharra

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Al llegar a mi casa en Maracaibo, incontables veces reposaba en el piso rojo del porche un sobre que tenía mi nombre, llegaban de todos los colores y medidas, recuerdo uno tamaño oficio verde oliva con una franja marrón en la parte inferior, sellado en tinta violeta, era realmente llamativo; la emoción era la misma, siempre expectante, ansioso, con ganas de saber que deparaba su invitación, y ser cuidadoso de no dañar su contenido. Aunque quería ocultar mi emoción y hacerlo pasar como algo normal, mis ojos brillosos y una sonrisa nerviosa me delataban. Aurora lo sabía, siempre lo ha sabido, ella me conoce bien.       Cada uno de estos sobres traía consigo un mensaje directo o indirecto para mí, habían sido vertidos de significado, no eran inocentes, la intencionalidad estaba plasmada en cada trazo, en cada letra, detallada en frases o imágenes, incluso en la ausencia de las anteriores; el remitente dibujaba su propuesta y su compromiso con fecha de caduci...

Salí del closet

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Corrían los días de diciembre de 1982, en medio de una celebración improvisada, mi madre me había preparado para decirlo y como siempre contaba con todo su apoyo, sólo se requería que llegara mi papá y que mi valentía se abriera paso entre el miedo que me hacía sudar frío -en Maracaibo. Me tocaba decirle a mi padre que ya no quería estar más allí, que deseaba salirme y vivir mi vida de manera libre, me sentía enjaulado, presionado, inconforme, enfermo.  En medio del jolgorio navideño, con tan solo 12 años se lo dije, mi padre se enfureció, refuto, se negó, dijo que “NO”; así comenzó la sampablera, terminé siendo golpeado, creo que fue la paliza más grande que me dio en la vida, hubo gritos, empujones, llanto, acusaciones, amenazas, y dolor… pero me salí con la mía, no volví a la “Escuela militar 4 de agosto” en la población de Colón, Estado Táchira. Eso de la vida castrense no era lo mío. Probablemente esa sea mi primera salida del closet.  Aunque se ha estereotipado la...

Leitmotiv contra una dictadura.

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Las dictaduras se caracterizan por usar muchas estrategias, y hay una de ellas que siempre les funciona, y que por su sencillez lo hacen con mucho tino, me refiero a: lanzar un “trapo rojo” , que no es más que:   hacer lo que sea necesario - por significativo o estúpido - para distraer la atención de lo que es realmente importante.   Esto se lo aprenden como un mantra, lo usan, lo usan, y lo siguen usando, mientras van logrando el sometimiento del pueblo. La historia universal está repleta de ejemplos, donde las dictaduras distraen a la población con “trapos rojos”; la cantidad de formas que toma esta práctica es casi infinita, y los opresores al mando, cuentan con una “sala situacional” dedicada a crearlos y adaptarlos a los momentos que se viven. Una de las razones por las cuales es tan espinoso lograr la libertad en tiempos de dictadura, es producto que quienes le adversan carecen de enfoque, dado que no logran un único “leitmotiv” para concertar un plan y convo...

Dos líderes mueren, un país agoniza…

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El pasado 21 de septiembre, a la tierra Guajira venezolana se le fue para siempre una hija, perdió una mujer que se dedicó defender sus raíces hasta su último aliento, logró enaltecer el gentilicio Wayúu; entre sus tareas estaba liderar y comunicar los valores de su gente, desde su emprendimiento, el periódico  Wayuunaiki ; durante 15 años lo hizo crecer, logró que se colara por las fronteras y llegara al mundo, buscando, que muchos voltearan la mirada y se dieran cuenta que en la Guajira hay, más cosas positivas que negativas. Se fue de este plano la princesa de la prensa guajira, Jayariyú Farías Montiel, con tan sólo 39 años y un millón de sueños por construir. Luego, la noche del 25, fue más oscura que de costumbre, Valencia sintió el cese físico y desprendimiento espiritual de un hombre inteligente, noble, humano y divertido; un amoroso hijo; era un orador de alto nivel, me consta, lo vi hacerlo en grande representando a Venezuela en la conferencia de las Américas en Panam...

El día que olvidé los principios

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Los tiempos que vivimos han desafiado de manera diametral muchas de las convicciones humanas, dado que el sistema nos convoca con aberración, a fallarnos a nosotros mismos, a través, de buscar subterfugios amorales para la subsistencia. Esto en ocasiones ha logrado que yo olvide ciertos de mis principios de vida.      Decidí   dedicarme al tema de liderazgo hace muchos años, quizás a inicios de 1996, y fue en la semana santa del siguiente año, cuando me encontré y me dejé cautivar por uno de los libros que ha marcado mi vida: “El liderazgo centrado en principios” de Stephen R. Covey. Esta obra me hizo cuestionarme y comenzar un camino distinto de mi   desarrollo personal, incluso, mucho de lo que logré en los años siguientes como Gerente, fue gracias al riesgo de andar por las sendas que propone el autor.  Una de las prácticas para la selección de personal para mi   empresa, o para alguno de nuestros clientes; o para buscar socios y...

El poder, los derechos y la hipocresía

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El poder se ve diezmado, pobre, agotado. Luego de tanto   andar, y demostrar su   fuerza, su   entereza, de saberse grande y omnipotente, llega su hora menguada. Estorba su tristeza.   Ya ni la soberbia tiene carácter, ni credibilidad, para traer al poder a sus días más nobles, donde podía hacer alarde de pujanza y "sabiduría", ya el poder no es el mismo y jamás lo será. Los derechos se asoman, se ven los unos a los otros con cariño, con interés, con ánimo de preservarse juntos, saben que es ahora su tiempo, no hay salida, no hay escapatoria, o juegan a ganar o los aplastará los últimos allegados al   poder. Los derechos y el poder más noble, son una casta, aunque en el camino se hayan desviado, aunque los tantos partos mutilados del poder hayan generado heridas que siguen abiertas, los derechos gozan de la salud y la razón, de ser el principio y la causa del poder. La hipocresía muestra sus mil caras, llora cuando le toca, manipula al poder, cree...