viernes, 20 de diciembre de 2019

Así se hicieron Flores de Navidad

Era un jardín simplemente hermoso. Sin duda, una comunidad feliz, llena de rituales y costumbres únicas e irremplazables. Al menos era eso lo que creían quienes orgullosamente habitaban ese rojizo lugar.

Cuentan que, en una fecha como hoy, cerca de celebrarse el nacimiento del hijo del creador, a una de sus flores se le ocurrió la idea de salir a explorar otros jardines. Para ello, invitó a sus cuatro mejores amigas, de las cuales solo Xiomara, temerosa de abandonar las certidumbres, prefirió no acompañarlas.

Aurora, era seguida por Juana, Palmira y Angélica. Emprendieron el viaje, en una carreta pintada de celeste que, danzando por caminos de arena, marcaba traviesamente el paso con saltos repentinos, que dibujaban una sonrisa nerviosa en cada acto de elevación involuntaria.

Luego de ese baile epiléptico, llegaron al rosal Arequipeño. Su primera sensación fue de confusión. Había una extraña mezcla de colores en la que, el rosa pálido y el amarillo, matizaban la costumbre de que allí, en la noche buena, nadie visitaba a nadie. Cada quien oraba y cuidaba a sus capullos.

No parece un lugar muy cálido - Dijo Palmira.

Y se sumó Juana diciendo: - Inseguro y aburrido, además. ¿Cómo confiar en una comunidad que no comparte y que pasan la noche rezando? ¡Así tendrán sus almas!

Angélica sentenció - Mejor no vamos.   

Aurora, aceptó la propuesta. Ahora, transitaban por caminos montañosos y fríos, muy desolados, de caseríos pequeños y flores muy extrañas. Lugares que con solo verlos y cruzar sus miradas, sabían que no era donde querían estar, en tan importantes fechas.

Más adelante, llegaron al Jardín de Girasoles de Temuco. Agotadas, un poco marchitas, estaban. Pero nada que no pudiera ser reparado por el descanso. Así que como ya se acercaba la noche de navidad, iniciaron su carrera contra el tiempo. Cada una asumió una tarea distinta. Aurora se dispuso a organizar la comida y bebida de esa ceremonial cena, buscando los ingredientes de su platos más tradicionales y representativos. Sus amigas se distinguieron por armar la decoración y preparar los rituales.

¡Un pedazo de nuestro jardín aquí ha de florecer! ¡Han de ver nuestros hermanos lo bonito que sabemos hacerlo para que se animen y celebren “a nuestra manera”!

No obstante, cuando comenzaron a elaborar su festín, notaron que algo les había atravesado el pecho en el largo viaje de la carreta celeste, pues en la mesa y en los colores elegidos, habitaba el profundo cuidado de unos por los otros, la oración meditativa, el necesario silencio de páramos, la brisa fría del alma y el alegre amarillo de los girasoles.

Guardaron silencio al ver y verse de nuevo. Honrando y agradeciendo los caminos y sobresaltos. Aportando su riqueza de costumbres y dejándose tocar por los ritos de otros jardines que al final, han prestado su fértil tierra para nuevas siembras.

Esa noche en silencio amoroso, las flores se dejaron abrazar por una nueva tradición y entendieron que donde hay un encuentro, una palabra, una alabanza, unos brazos abiertos y una disposición al complemento…Allí, está Dios…recién nacido…para que la vida siempre esté comenzando.

Y así fue, a la mañana siguiente, como regalo del universo, las flores amanecieron con los pétalos alargados de montaña, brillos intensos de girasol, con la belleza viva de la ofrenda de las oraciones en sus aromas y el tallo fuerte de su jardín originario.

Y cuentan que así, empezaron a poblar la tierra, lo que hoy conocemos como las flores de navidad. 

Sirva este cuento escrito junto Marvin de Los Ángeles Colmenares, como  regalo para una navidad donde florezca la aceptación y el amor por los otros.


Amancio Ojeda Saavedra    //      Marvin de Los Ángeles Colmenares
@amanciojeda                               @marvindelosangeles 

viernes, 6 de diciembre de 2019

¿Seguir esperando?

Hombres que esperan que la lotería les toque; mujeres que sueñan la llegada del amor perfecto; niños que esperan al niño Jesús; pueblos que esperan que entre el caballo de Troya. Gente esperando a que llegue quien les de lo que les hace falta.

Esperar basados en la creencia que los Dioses nos van a librar del mal gobierno; esperar porque es lo que corresponde, esperar porque el miedo es políticamente correcto. En ocasiones la espera se viste de años o se tatúa en la piel la frase “Para siempre”.

La espera también tiene fecha de caducidad. En oportunidades la vida le pone una bomba a la esperanza y  es allí cuando se termina el tiempo de esperar, y la misma que pone la bomba es la misma que reclama que te hagas cargo, que asumas una actitud y posición de ir a buscar lo que entiendes, que es necesario para poder vivir de manera digna.

Los  que consiguen lo que quieren no son los que más que esperan, son los que más salen al encuentro;  los que cambian su entorno  creen menos en  mesías y  más en el poder personal, actúan con bases a principios y, en uno de los que más se apoyan es: hacer el bien para derrocar al mal.

Hemos escuchado hasta el hastío que “los buenos somos más” y ya cuesta creerlo; sin embargo yo sigo creyendo que es así, y en oportunidades, me cuestiono preguntándome: ¿Qué estamos definiendo como “ser buenos”? o ¿Somos “buenos” para qué?

Las formulas políticas-partidistas parecen no funcionar;  la violencia y  los destrozos muestran un camino que lleva directo un “harakiri”; los diálogos con actores carentes de moral y escrúpulos mucho menos;  las suplicas a países hermanos y  organismos internacionales es un verdadero  saludo a la bandera. La democracia ha conducido a desarrollar dictaduras (en varios casos de América Latina) y los golpes de estado lo mismo.

Urge
Los ciudadanos “buenos” estamos llamados a actuar, a dejar de esperar mesías, estamos siendo convocados a desarrollar un sentido  cooperativo más amplio, el mundo  nos envía el mensaje que cuestionemos las certezas que teníamos hasta hoy, en cuanto a como se dan los grandes cambios.  

Luce en los hechos que los extremos cada día se parecen más y,  que las soluciones “express” son una perdida de tiempo; así que es el momento de elevar el nivel de creatividad y pensamiento, de subir el estándar para llegar a las soluciones.

El mundo es un tablero que requiere de gente capaz de borrar las reglas del juego, las líneas, la forma de las piezas y  crear un juego nuevo;  para poderlo  crear se necesita gente despierta, capaz de detenerse y  hacerse preguntas, y que sus respuestas conduzcan a una nueva concepción del fondo y  la forma de hacer las cosas.

¿Será qué nos hacemos dueños de una transformación individual tan elevada que a la maldad diluya entre las cañerías?  ¿Podría haber un “golpe de timón” tan grande que nos haga mirar hacia adentro y sacar de allí lo mejor de cada uno al unisono?

Con más certezas  que dudas creo que llegó la hora de tomarse un tiempo para cuestionar(se) todo, desde las convicciones más teológicas o las terrenales, desde los amores y  los odios, desde lo que sabemos y lo que creemos ignorar, y volcarnos sin espera a las acciones que nos conduzcan a una causa interna, que nos permita mirar los procesos y  soluciones que tenemos a lo individual, para luego mirar a los otros y  juntos o por separados ser más libres, genuinos, humanos y, liderar nuevos niveles de pensamiento, que nos dejen visualizar que somos una verdadera especie humana y pensante.

Amancio Ojeda Saavedra
@amanciojeda

viernes, 22 de noviembre de 2019

Acompañándome

Hay momentos de la vida donde tengo que decidir acompañarme, estar conmigo, girar en “U” para volver a mí; acariciar la soledad y besarla en la boca; volver a sentir sin la necesidad de un respirador artificial o caminar sin una muleta emocional, se trata de entrar en una sana, armónica y ecológica conexión con mi yo real, con mi alma, es algo mucho más denso que la personalidad que he forjado para adaptarme al mundo.

La vida, que es sabia, de cuando en cuando me regala dosis inesperadas de “pisa tierra” y me susurra al oído: Mírate, eres vulnerable. Y cuando  estos momentos llegan, siento que le pego la cara al piso y el dolor obnubila mi  entendimiento; la autoestima se me decolora como cuando agua cae sobre un cuadro hecho en acuarelas y pierde sus colores, forma y sentido; se me hace pesado el caminar y peor aun el avanzar.

Estos momentos no se curan ni en el confesionario, ni con la mayor creencia religiosa que habita en mí; tampoco pueden hacerlo la bruja Madama Kalalú, mi coach, ni una lluvia de constelaciones familiares; es cuestión de tiempo, proceso y auto-mirada.

El hecho de re-aprender a estar conmigo siempre es incomodo, incluso yo que creo haber desarrollado algo de inteligencia intra-personal; los momentos en que la vida me mueve la transparencia del devenir, es porque hay un área de mí que no estoy viendo, considerando, trabajando o viviendo, y que de una manera u otra me está haciendo un llamado para que la observe. Suele ocurrir  que se me torna muy complejo y doloroso saber cuál área es, y por ello tiendo a evadir.

Sanarme
Requiere un trabajo de terminar de romper lo que está roto, sabiendo que duele dado los apegos desarrollados, y toma tiempo poder seguir sin las ayudas, muletas o excusas que fui construyendo en el camino.  Cuando aun tengo empañada la imagen de mí, puedo llegar a confundir el desapego con el arraigo, y eso complica la cosa, pero es un buen indicador.    

Igualmente se me dificulta re-definir mi presente y ponerme como prioridad, dado que (casi) siempre se me ha hecho más fácil estar allí para que otros me usen como espejo.

Comienzo a despertar y hacerme cargo de lo que me corresponde de manera paulatina, no soy de esos que su proceso de transformación es rápido. Yo me tomo mi  tiempo, esto en ocasiones me ayuda mucho y en otras me resta oportunidades.    

Llega el momento en que mi compañía con este nuevo lunar no me pesa ni me incomoda; lo contemplo, acepto, declaro, muestro, lo hago  parte de mí y comienza así una nueva transparencia, ahora siendo un poco más yo, y un poco menos otros.

Me funciona el aislarme, volver a mis raíces culturales, a mis ancestros; darme mi  espacio de llanto, queja, dolor, negación, mentadas de madre y juicios a los seres superiores y sobre todo a los terrenales; ese dolor auto-provocado siempre termina en el mismo lugar: ¿Qué vas hacer con esto  ahora?  

Surge el momento de elegir, y aquí soy más certero (pero no infalible), luego  que vivo el proceso y tomo una decisión, suelo ir por buenos caminos. Para decidir busco información, estudio, pido  ayuda, me nutro, y  voy  con fuerza y  voluntad, normalmente haciendo poca bulla.

Aquí voy acompañándome en el sube y baja de la vida, sabiendo que hay cosas que puedo trabajarlas junto a la mirada de otro y, que hay cosas que sólo me corresponden a mí, y que sólo yo decido el camino por donde transitar.

Les confieso que este artículo lo comencé a escribir en tercera persona, ya que es inspirado en una conversación que tuve con alguien, pero me vi tan reflejado que lo cambié a primera persona, ya que así puedo acompañarme nuevamente, para saber más de mí y mis circunstancias.

Amancio Ojeda Saavedra
@amanciojeda 

viernes, 8 de noviembre de 2019

Ando por Chile

Un país de gente buena, noble y trabajadora que ha sabido crecer, que no deja de tener problemas, con tintas y rasgos que lo define como Suramericano  para bien y para mejorar. Hoy está convulso, confundido, vomitando sus diferencias con una violencia sorpresiva. Confieso que no me imaginé tanta ira en la bilis de una nación.

En este episodio de la historia que apenas comienza a escribirse, me doy cuenta que lo vivido y aprendido en mi tierra me ha sido muy útil, es ahora cuando descubro cuantos recursos desarrollé para poder vivir esta cruzada de manera más consciente, sana y armónica.

Pasadas tres semanas de marchas alegres, pintorescas y pacificas; saqueos,  destrozos e incendios; incertidumbre, muertos, heridos y violencia desbordada; economía afectada y cambios políticos; ver una parte del país reclama justicia y otra se aprovecha de la revuelta para hacer sus fechorías; allí me encuentro yo, y llega una articuladora profesional a invitarme a una aventura.     

Arianna Martínez Fico, que siempre anda en un sarao creativo y contribuyendo desde donde sabe y puede, se sumó a una noble iniciativa y  convocó a sus amigos a ser parte. Se trata de “Ando por Chile” (www.andoporchile.org),  una comunidad de Coaches que se plantean como propósito: acompañar a generar conversaciones de conexión y de respeto, conversaciones de encuentro, para construir espacios donde podamos mirarnos a los ojos, reconocernos, y hacer posible la construcción de mundos compartidos, para que sea el inicio de una manera distinta de relacionarnos.

Así que aquí estoy, entregando parte de lo que soy como ciudadano y  coach a quienes lo necesitan, con una metodología que permite que cada quien sea escuchado, sencillamente escuchado, sin interrupciones ni juicios, ni consejos; donde se recibe contención desde el silencio respetuoso y amoroso,  y  así cada quien ponga en palabras, emociones y cuerpo su vivencia.

Conversando, hablando, escuchando, amando, andando, cantando, orando, ayudando, observando, agregando, acompañando, activando, drenando, curando, educando, afirmando, y muchos más “ando” nos mueven en estos tiempos, donde es necesario hacerse presente, ya que la gente que habita este Chile nos está necesitando. Cerca de 300 Coaches certificados nos hemos sumado a esta iniciativa y se necesitan muchos más.

Coach Venezolano
Y si los Coaches que están en Venezuela hacen de esta metodología suya, y  comienzan a generar conversaciones tan circulares y horizontales como las que se proponen y ejecutan en este voluntariado, donde las diferencias se omiten y lo que toma real valor es el ser humano... ¿Qué se lograría? ¿Andaríamos por sendas que nos lleven a generar nuevas formas de dialogar y  de vernos? ¿Será qué podríamos armar nuevas posibilidades de encuentros y soluciones?

Ayer en una sesión de coaching con un cliente Chileno, él me narró  su historia y opinión sobre lo que le pasa  a su país, me lo  dijo  con dolor, angustia y desesperanza, allí me proyecté, es el mismo dolor con que yo cuento lo que pasa en mi país, pero mi  rol  en ese instante era otro, así que recordé en lo que ando, lo miré a los ojos y luego  de un breve silencio solo me salió  decir: Vivamos esto sumando y la esperanza se irá multiplicando.

Ante los movimientos sociales que se están dando en el continente, las dos últimas frases del credo de la JCI (www.jci.cc) toman más sentido que nunca, esas frases al texto rezan: “El gran tesoro de la tierra reside en la personalidad humana, y servir a la humanidad es la mejor obra de una vida”.

Ando por Chile sin dejar de andar por Venezuela.

Amancio Ojeda Saavedra
@amanciojeda

viernes, 25 de octubre de 2019

Agentes de transformación


Por años he formado cientos de “Agentes del cambio” para clientes de distintos tamaños y variados fines, incluso, para proyectos multi-culturales de  organizaciones sin fines de lucro; hoy confieso que luego de haber visto los resultados, profundizar en el tema y aprender en carne propia de nuevos procesos, siento que mi enfoque fue insuficiente.

Hay  quienes viven los cambios y  se adaptan sin transformarse, así que en la mejor oportunidad que tienen vuelven a sus antiguas congruencias; veamos un ejemplo: El Dr. al observar el deterioro de los pulmones prohíbe el consumo de nicotina, el paciente dado sus síntomas y, el discurso del galeno que le despierta todos los miedos, deja el cigarrillo, al sentirse bien al cabo de unos meses, vuelve tomar el habito de fumar. Hubo un cambio, vivió la transición, pero no ocurrió la transformación.

Lo mismo ocurre en las empresas, ante unas circunstancias se generan hitos de cambios, que luego  por falta de transformación de sus miembros se regresan a las conductas anteriores, e incluso, ese regreso los hace mucho menos productivos que cuando cambiaron, dados los avances del mercado y el mundo.

Algunos dirán que si se regresó a las antiguas conductas entonces no hubo  cambio, y yo sostengo que si lo hubo, porque al momento de retroceder ya no son los mismos, son otros, y no necesariamente mejores.
   
Nuevo paradigma
Si existen agentes del cambio que ayuden a los equipos a vivir la transición de manera rápida y armónica, creo que el nivel superior a estos son los “Agentes de Transformación”, que dicho en pocas palabras: Son personas que hacen que otras personas acepten el cambio como un estimulo para hacer las cosas diferentes, y a su vez decidan transitar un proceso de transformación humana.

Un agente de transformación es un ser humano, no un superhéroe, que luego de vivir un proceso en el que se ha demostrado así mismo su capacidad de transformarse y ser un mejor ser, ahora aprende la manera de contribuir a que otros vivan su propio proceso transformación en tiempos de cambio.

Estos nuevos agentes trabajan para activar cuatro poderes que tenemos los seres humanos, estos son:

El poder de motivarse: Todos sabemos que la motivación parte del deseo de que nuevas cosas ocurran, así que este es el primer detonante para transformarse, es moverse hacia el objetivo partiendo de lo que se tiene (y no de lo que falta) con una verdadera actitud de aprendiz.      

El poder de aprender: Activar la capacidad humana de buscar nuevos conocimientos y ponerlos en práctica, aquí se busca el “que”, el “como” y el espacio para poner aprueba los nuevos conocimientos, para demostrarse que sí funcionan y hacer los ajustes necesarios, se hace ineludible que se incorporen a nuestro saber hacer.

El poder de la intención: Se hacen insuficientes los poderes anteriores sino  tenemos claro la intención de la transformación, cuando la intención responde únicamente al estimulo externo, las probabilidades que esto termine siendo  un cambio efímero son altas;  los agentes sirven de “retro-escabadora personal” para que el ser en transformación consiga el beneficio de hacer el cambio y mantenerse en él.

El poder de liderar: Despertar el deseo de transcender es el poder que cierra el ciclo y abre nuevos horizontes, buscando  servir para mejorar la vida de otros y con ello los resultados de una organización. Aquí corresponde mirar hacia el futuro de forma ecléctica, donde el liderar sea una decisión, porque sabemos que: a mejores líderes, mejores sociedades.

Querido lector ¿Qué necesitas para convertirte en un “Agente de Transformación”?     

Amancio Ojeda Saavedra
@amanciojeda

sábado, 28 de septiembre de 2019

Vuelva a la moral

Sentado Alonso con sus amigos en el café de la esquina Constitución con la Av. 9, sitio cuyo nombre es casi una quimera “Vuelva a la moral”, disfrutaba de la transmisión del béisbol, la cerveza helada y, la buena conversa de los temas que se tropiezan en las mentes y realidades de sus contertulios. 

Sabiendo que los dictadores se fueron con el botín y los de relevo vienen por su cuota parte, el tema del día es: saber quién se atreverá a desafiar a esos que aspiran el poder. Alguien tiene que hacerse cargo de acomodar esto. 

Alonso que vive la realidad y usando el béisbol como metáfora explica la solución, de eso él sabe, porque dirige una fundación de jóvenes que trae de la calle y, los rehabilita usando el deporte, la educación, el trabajo y el servicio comunitario. 

Ahora las miradas lo señalan como “la opción”. Él no le da cabida a esa idea, no se siente preparado, es mucho compromiso y su vocación está en hacer de los jóvenes “Ciudadanos grandes ligas”. 

Yuri, su mejor amigo, le prepara una celada, y un día de clases de “Formación ciudadana” llegó con la familia de Alonso y otros compañeros, y entre todos e incluyendo los jóvenes lo convencen. Yuri se compromete a ser su “conciencia de liderazgo” para que no se desvíe y caiga en las garras de la política-partidista. 

Los roedores están haciendo sus planes; es ahora o nunca, un torbellino de ideas y miedos pasan por su cabeza, sabe que debe actuar; Alonso alza su voz, y quienes lo escuchan por primera vez quedan sorprendidos del poder de su propuesta y la coherencia. 

Comienza la campaña, los independientes se le unen, la estructura de los partidos ortodoxos afilan sus cuchillos y salen por él, buscaran entre las piedras algo que lo manche, la vieja política sólo sabe ganar escupiendo al contrario y usando el populismo. 

Se unen los sobrevivientes más inmorales del antiguo régimen y los traidores que se han vendido por migajas, al sonido del gong lo atacan por todos los flancos. Se meten con la moral de su esposa Laura y su hija Teresa, lo acusan de pedofilia, le inventan una lista de injurias que están en la receta tradicional de la política-partidista. 

Alonso siente que el mundo se le cae, sabe que no hay nada más vil que toquen lo intocable: la familia; así que toma una pausa y escucha su consciencia, se sube en la verdad y da la cara a sus seguidores, su defensa son los hechos; establece acuerdos con quienes tienen su misma altura moral y deseo de servir, y ahora más que nunca su norte es la reconstitución de los principios humanos basados en: vida, fe, justicia, desarrollo, trabajo, honestidad y libertad. 

Alonso actuó sin usar las bajezas de la política-partidista, y aunque en los medios se diga otra cosa, la legión crece. Ahora solo resta esperar. 

Sentado en el mismo café la TV transmite un juego de béisbol, la cerveza está helada, las risas pululan y la conversación permite recordar el origen y objetivo que justifica semejante cruzada. 

Un adversario rompe el hechizo del momento, usa consignas, insulta y desafía a Alonso, él lo mira con compasión y sabe por el lenguaje quien lo mandó, así que con lo aprendido le dice: Ve a tu casa y cuenta las mentiras que te han dicho en tu partido y que te han hecho repetir, si son menos que las que me están inventando a mí, prometo ir contigo a confesarme, iremos los dos, tu te exculpas por haberles creído tanto y yo por no haberte mostrado la verdad. 

Llegó el día, la ansiedad y la esperanza son las constantes emocionales; Alonso tiene la certeza de haber hecho lo necesario y que los resultados dirán que hizo la tarea de un maestro: despertar la consciencia para que eleven su voz... 


@amanciojeda

viernes, 13 de septiembre de 2019

Siete casos... un coach.

Siete casos... un coach.

Fernando Fuerza: Experto, estructurado, logra las metas, maneja un equipo que siente admiración por su capacidad de trabajo y, odio por las formas en que los trata. Él sabe de esta dualidad emocional que siente la gente hacia él, y no sabe como cambiar el rechazo que genera.   

Paola Cima: Competitiva, lucha por un puesto directivo en la empresa, paga el costo de perder espacios de su vida personal y familiar, incluso su esencia femenina; ella se creyó el cuento que tenía que ir luchar en un mundo de hombres, como lo hacen los hombres. Cuando se da cuenta de “la factura que tuvo que pagar” se siente perdida, no quiere seguir reconociéndose en esa persona que no es exactamente ella.

Diego Absoluto: Un incomprendido pensador con grandes ideas y, de buenas competencias técnicas, siempre tiene una respuesta racional a todo; él intenta hacerlo bien pero sin explicación todo le sale mal, todo lo que dice o hace es mal interpretado, la gente duda de su buena intención. Sobrevive al sistema y se siente estancado.   

Barbara Bravo: Ha cruzado el mundo a punta de sacrificio y rectitud, se empeña en la perfección, tiende a decir su verdad a quien sea sin titubear. Para sobrevivir desarrolló un temperamento volátil, no le acepta bromas a nadie, ella vive en la creencia que: las cosas o son serias o no son.  Entendió que el mundo es distinto y que hay matices; y a pesar de sus esfuerzos por acercarse a la gente de manera amigable, su fama no le abandona, la gente no cree en su cambio.

Máximo El Grande: Goza de un egocentrismo enorme disfrazado con un lenguaje de humildad y sencillez; lo acompañan los resultados, todo lo hace bien, es un super-heroe, su mayor pecado: ser perfecto. Como líder no deja que nadie crezca a su lado, no lo hace con mala intención, sólo que su carácter lo invita a proteger a todos haciéndose cargo de las cosas.

Magdalena Rios: Su frase preferida es: Aunque hay oportunidades de crecimiento en la empresa, no me las dan; es buena gente, complaciente, amiga de todos, la opinión sobre ella es positiva en cuanto a lo relacional; siempre anda atrasada en su  trabajo por estar ayudando a otros, le aterra decir “no”, y así, entre quejas y llanto, como agua en el sumidero se le van las oportunidades.  

Franco Ido: Tiene que dejar de hacer lo que hace,  la rutina lo cansa, ya todo lo es indiferente, siente que cumplió un ciclo y debe abandonar el barco, pero no sabe para donde nadar si salta al agua; en el fondo sabe que está llamado para servir de otra manera pero, no puede distinguir con claridad cual es su propósito de vida.

¿Con cuál te identificas?

Estos personajes resumen los perfiles de la mayoría de las personas, que me han dado la oportunidad de servirles a los largo de estos últimos 15 años, desde que me certifiqué por primera vez como coach; no trato de hacer ninguna tipificación, ni  mostrar arquetipos psicológicos, sólo mostrar una pincelada de las personalidades con las que me he topado y, desde mi rol he podido ayudar a mejorar sus vidas y sus liderazgos.  

Ninguno de ellos estaba dañado, todos se desplazaron a su ritmo y convicción sobre sus decisiones;  para mí, todos, fueron una oportunidad de oro para aprender y para construir mis certezas sobre, la capacidad de que las personas pueden expandir su liderazgo, si comprenden que la vía más expedita es: trabajar con ellos mismo.

Tengo con la vida y con mis clientes gratitud, porque me confiaron sus luces y sombras, miedos y fortalezas, esencia y alma, para que desde el balcón de mis ojos y la puerta que se abre desde mis preguntas, partieran a su manera a ser mejores seres.  

Amancio Ojeda Saavedra
@amanciojeda

viernes, 30 de agosto de 2019

Contra qué lucha el cambio

Sé que como líder quieres influir para que la gente cambie de la mediocridad a la búsqueda de la excelencia, de la victimización a la proactividad, de la crisis como estado normal a la mejora continua como estado ideal,  de la creencia que “ya no hay nada que hacer” a la convicción de que está todo por hacer.

Eso es un líder, un alquimista de los elementos emocionales que logran la formula correcta de hacer que la gente vaya de una conducta a otra, y con esta nueva forma de actuar avanzar en función del objetivo que sirve a todos.
En el modelo  de  liderazgo  ecléctico esto pertenece al pilar 3 referido a la “Disciplina de la intervención de la conducta humana”, y con ella, la propuesta de que los líderes aprendan a influir de tal manera que logren que la gente cambie verdaderamente de conducta, que el liderazgo  sirva para que las personas sean mejores personas.

Una de las maneras que tienen los líderes para hacerse cargo de la gente cambie de conducta se basa en en tres pasos, que funcionan de la manera siguiente:

Paso 1 - Darse cuenta: quiere decir que el líder observa las conductas de él, de su  equipo y seguidores que no son sanas ni provechosas para el proceso de liderazgo, y por ende no  suman para el cumplimiento de la misión y el logro de la visión. Comprende que allí hay un cambio necesario que hacer;  es valioso entender que no  solo hay  que distinguir las conductas no deseadas, sino  identificar claramente la conducta necesaria, que no  siempre es la contraria, es decir, que un miembro del equipo sea un procrastinador patológico no implica que tenga que pasar a la proactividad de manera inmediata, probablemente la conducta que necesite sea estar más concentrado en la tarea, y con ello avanza y ayuda al equipo.

La identificación de la conducta no deseada y la necesaria es la clave de este proceso. Podemos ver como  lideres conductas en las personas, en los equipos y en los seguidores que nos acompañan, para ello, el líder debe desarrollar la competencia de la observación aguda de los comportamientos individuales y los sociales.  

Paso 2 - Desmontar para decidir: En la PNL se dice que “No puedes colocarte un par nuevo de zapatos si aun tienes puestos los zapatos viejos”, esto significa que no es muy difícil adquirir una nueva conducta, si  aun las creencias que te llevan a la conducta anterior están presentes y vivas, consciente o inconscientemente, por ello, en este paso al líder le corresponde desmontar viejas creencias para que la invitación a decidir adquirir la nueva conducta tenga cabida, es decir, que cuando la persona, el  equipo o los seguidores decidan que lo mejor es nueva conducta, tenga la claridad que lo  anterior fue útil, pero ya no  lo es, y que para poder avanzar hay que decidir por algo nuevo o mejor que conduzca a los logros buscados.

Paso 3 - Concentrarse en la nueva conducta: Una de las cosas donde el líder deber ser diestro, es que canalizar la energía de quienes le siguen a cambiar hacia la conducta deseado, concentrando  al energía en lograr la nueva, y  no  desperdiciarla en tratar de dejar la anterior, esto  es un cambio de paradigma importante, cuando  nos concentramos en lo nuevo lo viejo  pierde poder, y de eso es que se trata.

Que estos pasos sirvan a los líderes para influir de manera definitiva  en las nuevas conductas que la sociedad necesita, y lograr los cambios que nos conduzcan a mejores resultados, donde el criterio se imponga al fanatismo; la educación le gane al oportunismo; el esfuerzo disuelva para siempre el populismo y; donde el liderazgo deje de ser un ejercicio casual y  se convierta en una búsqueda esencial, ya que sabemos que a mejores lideres, mejores sociedades.

Amancio Ojeda Saavedra
@amanciojeda

viernes, 16 de agosto de 2019

¿A qué lugar perteneces?

Aurora Saavedra Peña, junto a mi familia,
el día de su partida de Maracaibo a Panamá
(27-12-2015). 
De mi padre aprendí el amor por las letras, la música y la poesía; me enseñó el gusto por la buena mesa; la importancia del desarrollo profesional; él amaba dirigir y era un pavo real para mostrar sus logros; dada su creatividad tenia la cabeza desbordada de proyectos que desea emprender, incluso en medio de una enfermedad que lo limitaba y que terminó siendo su nave transportadora para viajar a otro plano.   


De mi madre aprendo el servir sin interés, es el ejemplo más grande de poseer la disposición de ayudar a otros; me muestra como vivir maduramente, a tener paciencia, templanza, dulzura, balance del ego, la espiritualidad sin fanatismo, y como es que se escucha a la intuición; es una líder que sabe crear nido y sabe cuando volar para un mejor vivir.    

Luego de casi 4 años de ausencia del país que la vio nacer y desarrollarse, volvió a Maracaibo, a su casa, a encontrarse con sus raíces, con sus otros afectos, con su esencia, y sobre todo con el lugar al que pertenece.

Lo que ha vivido y como lo ha vivido me deja un aprendizaje mayúsculo, ha sido un repique de tamboras para mí, me ha hecho estremecer algunas creencias que hoy puedo poner en tela de juicio.

Cuando hago coaching suelo preguntar: ¿A qué lugar perteneces? Nunca antes este cuestionamiento había tenido tanto sentido, dado que sin hacerle la pregunta a mi madre, su determinación por regresar a seguir sirviendo responde por ella. Ese lugar al que le entrega su servicio y donde nada como pez en el agua, hoy vive el cataclismo de estar arruinado, gracias a un grupo de miserables que ostentan el poder, a pesar de ello, la vocación la llama con la fuerza de dos amantes adolescentes, que sin importar los obstáculos y condiciones se entregan sin límites.  

Donde liderar   
Lo líderes tienen que aprender a identificar en el área donde harán la diferencia y el espacio geográfico que requiere su servicio, ese lugar tiene estrecha vinculación con la historia, carácter, y esencia del líder, y estas 3 cosas son más importantes que la comodidad, los recursos, y el tamaño del mundo donde se está o puede estar.

Decidir a que lugar se pertenece puede parecer sencillo, el ímpetu y las ganas pueden ser un espejismo que sobre-dimensione las capacidades y las posibilidades de influir con fluidez y armonía; por esto, hay  que ser muy honesto en el estar, maduro al responderse, y sabio para distinguir a donde pertenecer.  

Las señales para entender cual es “el lugar al que se pertenece” tienen que ver con vincular la misión personal y decisión de servir, con un lugar que no  necesariamente es cómodo pero si inspirador; donde la visión tiene oportunidad, alcance y expansión; y donde aunque la propuesta pueda ser rechazada el líder se siente acogido. También el indicador para saber que no perteneces o dejaste de pertenecer a ese lugar es, cuando inviertes más tiempo en pensar como salir que como quedarte.      

Cuando un líder sabe a que lugar pertenece la sonrisa se ensancha, los ojos brillan, la piel rejuvenece, la energía entra en el cuerpo, la ganas de servir hacen que los pies se muevan, las oportunidades titilan para dejarse ver, el corazón danza como buganvilias, lo vivido se vuelve un anecdotario de gratitudes, y el mundo (interno) se recompone.

A la que salió de Trujillo y la adoptó el Zulia; que canta con sus pacientes; que honra sus orígenes; que educa, impulsa, consciente, ama y une a su familia; a esa mujer de la mano extendida para ayudar a otros; a ella hoy me corresponde decirle: ¡Gracias! por en cada elección suya hay para mí una lección por aprender.        


Amancio Ojeda Saavedra
@amanciojeda