viernes, 30 de agosto de 2013

Valencia será la Capital del Liderazgo el 25 de Octubre


El liderazgo es uno de los roles más necesarios y siempre vigente en organizaciones, familias, comunidades y  naciones, ya sea que se vivan tiempos de crisis, que exista la necesidad de un cambio trascendente o  se experimente un proceso de  expansión. Del liderazgo se ha escrito y se ha dicho  mucho, las investigaciones sobre este tema son diferentes, en ocasiones hasta encontradas; la práctica del liderazgo ha sido confundida con autoritarismo, con fama, con politiquería, con abuso de  poder, entre otras cosas. Así mismo, el liderazgo  ha permitido hacer que organizaciones, equipos, ciudades y países crezcan y  desarrollen una mejor calidad de  vida para todos. 
Hay  líderes indiscutibles que han generado mucho bien a la sociedad, muchos de ellos han aportado resultados incuestionables para el bien de la humanidad, hay líderes adorados por muchos  y  odiados por otros tantos, hay  quienes desde el liderazgo piensan y crean, otros desde ese mismo punto  actúan y  transforman, todos, sin excepción son necesarios. Mujeres y  hombres de todas las edades y  todas las culturas han tomado este rol para crear un mundo  mejor. 
El liderazgo debe aprenderse, hay que formarse cómo líder, se requiere estar pendiente de las nuevas maneras de liderar, hay  que estar “ojo avizor” para observar a las personas que se han preparado de una u otra manera y están logrando mejores resultados dado el desarrollo de su capacidad de liderazgo. Yo  afirmo, que si existe una asignatura pendiente que incluir en el sistema educativo, es el liderazgo. 
Quienes me conocen y me siguen, saben que una de las grandes  pasiones por las que vivo es: aprender y formar en liderazgo. Son muchas las horas de  lectura e investigación, artículos escritos, he creado un libro y un audiolibro sobre este tema, he tenido la oportunidad de liderar  organizaciones y equipos, y aún así esto no  me hace un gran líder, sólo me ha hecho un buen aprendiz del liderazgo, que busco aplicarlo en el transcurrir de este paso por la vida.  
Ahora, el equipo de Alianzas de Aprendizaje, prepara lo que será “Un Día de Liderazgo” (www.diadeliderazgo.com), donde se presentarán cuatro (4) conferencias de la voz de cuatro (4) profesionales  que viven realmente con pasión lo que hacen, y  que son líderes en sus áreas. Estás invitado a aprender junto  a nosotros. 
@amanciojeda
amancio@alianzasdeaprendizaje.com


domingo, 18 de agosto de 2013

La observación es una Fuente para la Innovación Organizacional


La observación es individual, cada quien tiene su propio nivel de observación y lo desarrolla basado  en su necesidad e interés. Si usted no  estudio mecánica, ni sabe mucho de ello, un desperfecto del motor de su vehículo puede ser totalmente ajeno y  podría pasar horas frente al motor y frente a la pieza dañada sin identificarlo; en cambio, un mecánico solamente al escuchar el encendido  del vehículo sabe dónde está la falla y  la pieza que debe cambiar. Esto se debe a  que el mecánico es un observador diferente y  su nivel de percepción para ese asunto es mucho  más agudo y  especializado que el suyo.



Las organizaciones como tal no tienen nivel de percepción, es su gente la que lo hace;  y lo que le corresponde a las organizaciones innovadoras es promover el desarrollo  de  la observación de su gente, dado  que la fuente innata para la innovación es la observación.

Cuando  en un equipo de innovación su gente hace de la observación una disciplina; las ideas, los conceptos y las combinaciones de procesos son frecuentes y en la mayoría de los casos acertados.

Para innovar se requiere agudizar la observación sobre los nuevos mercados, las comunidades a las que se pertenece, las prácticas cotidianas de la gente, a las demandas hechas por los clientes, los resultados de investigaciones y  experiencias, a negocios que no  tienen relación aparente con el que está innovando, entre otros.  

Para que las personas logren desarrollar la observación y alinearla a las necesidades de innovación de la organización, deben estar sometidos a constantes estímulos de alto impacto y en todos los sentidos.

Exponer a los miembros de una organización a un concierto de una orquesta sinfónica en vivo, a una obra de teatro, a una degustación de alimentos alejados de la dieta común, actividades de aprendizaje extramuros, a ver y  detallar obras  de arte, a experimentar la escultura en madera o barro,  a una visita guiada  a la empresa vecina, a realizar actividades comunitarias, a realizar lecturas dramatizadas, entre muchas otras cosas; y luego hacer análisis sobre lo vivido relacionándolo con los procesos, productos y  servicios en la organización, aumentará de manera cualitativa y cuantitativa las ideas que los llevarán a la innovación.

Para invitar a innovar fuera de las creencias propias de una organización,  sabiamente el científico norteamericano Stephen Jay Gould, dijo: No hay nada que limite más la innovación que una visión dogmática del mundo”.


Amancio E. Ojeda Saavedra 
amancio@alianzasdeaprendizaje.com 
@amanciojeda


jueves, 15 de agosto de 2013

Las creencias del Barbero

Durante años, he sido fiel a mis barberos, en Maracaibo duré cortándome el cabello con uno por más de  quince años, a Guido (QEPD) lo  seguí por más de 3 lugares, él fue un barbero Italiano con un humor increíble, no había manera de  encontrarlo  molesto, llegó  a Venezuela huyendo de las crisis de su país natal, y  en cada corte que me hacía, tenía un nuevo cuento de su vida, lleno  de  gracia y  sabiduría.

Mi paso por San Cristóbal me obligó a cambiar de  peluquero, y  luego  al llegar a Valencia, he probado  con varios  profesionales de la estética del cabello, confieso mi  preferencia por barberos clásicos,  desde hace año y medio conseguí  a uno  que puede entenderse con “las malcriadeces de mi melena” de manera sensata.

En mi última visita a este nuevo  amigo, para conocerle mejor le pregunté:

- ¿Cuánto tiempo tienes en esta profesión?  

y  me respondió que lo hacía desde los 19 años (calculo en él unos 65 años), pero que lo había dejado por temporadas, y  luego  surgió la manifestación de su creencia que me condujo  a esta reflexión, con una convicción a prueba de fuego, completó su respuesta así:

-       Este, como todos los oficios manuales, embrutece.

Más que cuestionar la creencia de este buen  profesional, mi mente fue inmediatamente a comparar esa creencia con la referencia que tengo de Guido, ya que para mí  era un placer escucharle, era una experiencia de aprendizaje sentarse en su silla y  mientras girabas, escuchabas un cuento colmado  de anécdotas y sabiduría.


Otro buen Barbero que recuerdo, es el que nos canta y describe el gran Astolfo Romero en su gaita "El Barbero", muy  famoso en mi ciudad natal, y que se convirtió en un personaje, el buen llamado Luis "El Perro".

Sabiendo lo que hacen y  cómo lo hacen, jamás podría juzgar al oficio  del barbero como algo “que embrutezca”; dado  el auge que toma cada día esta labor y el poder observar que hoy en día existen  artistas de esta profesión, sería injusto.

Algo entendí de la creencia manifiesta de mi barbero, es que la misma le servía para justificar su necesidad de salir de  la rutina, y  poder buscar nuevos oficios que le permitieran  aprender nuevas cosas.


Este episodio me permite conectarme con algo importante, y  es que una creencia que puede ser tan limitante como la anterior, puede ser desmontada para conseguir espacios de creatividad, re-conexión y  empoderamiento de las tareas que parecen rutina, tareas que son parte de  los que somos y  nos gusta hacer; y  para esto se requiere de alguien con capacidad para mostrárnoslo, el coaching sigue siendo un buen espacio para ello.   
Finalmente, dejo  esta frase de Eduardo Punset, español y autor un gran libro llamado “El alma está en el Cerebro”, quien afirma: “Si aislamos a alguien, sus creencias son las de siempre, pero al no haber nadie que las reafirme, se acaba convenciendo de que está equivocado.”


Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda