miércoles, 27 de marzo de 2013

Líderes haciéndose cargo de lo profundo.

Miro con desparpajo y dolor, como gran parte de mis coterráneos, son capaces de banalizar casi  cualquier cosa que ocurre en mi país, parece que vivimos en la cultura de “hacernos los locos” para no tener que tomar responsabilidad de lo que nos corresponde.

Somos como sociedad (entre otras cosas positivas y mejorables) una máquina de fabricar chistes y  mensajes de  “humor negro”, casi  en forma simultánea de lo que nos ocurre como nación, sin importar lo grave que sea; esto aplica tanto  para un juego de  Baseball, como para la tragedia de catástrofe natural o  una situación política. No importa lo que ocurra, el humor será la manera de pronunciarnos, será una forma de evadir o una forma de conformarnos.

En Venezuela, los líderes, en todos los niveles y  de  todas las áreas, deben tener una claridad meridiana que su  trabajo comienza por: hacerse cargo de las cosas más profunda, de pasar de lo superficial a lo medular; ya no  se trata de informar, se exige educar. Se trata de poner en la justa medida nuestra cultura jocosa, y dar el paso a ser responsables y actores de los cambios como sociedad.

Un líder que se hace cargo  de lo profundo…

* Analiza cada situación de  manera holística, entendiendo las incidencias y las particularidades.

* Genera interpretaciones fáciles de  entender de lo que ocurre, y conecta a la gente con las acciones.

* No baja el nivel de importancia de lo que ocurre, sube el nivel de compromiso por los cambios.

* Se niega de manera rotunda a bajar la calidad de las cosas, trabaja arduamente, para que los resultados cada día sean de estándares más altos.   

Cuando  distingue que algo importante pasa de relevante a banal, él muestra que la ganancia está en atender lo fundamental con sensatez.

* Trabaja, para que quienes le siguen, comprendan que hoy más que en otros tiempos, se debe afrontar la vida y  los cambios, sobre la base de  leyes y principios.

* Asume la realidad con valentía y  toma las decisiones necesarias, para poder capitalizar luego  en resultados positivos para todos.

* Muestra con su ejemplo que la esperanza es un activo, que se revaloriza cuando hacemos lo correcto en la dirección indicada.

Es menester decir para concluir este tema, que hay situaciones donde los líderes deben: Decidir si los cambios requieren de otra visión, o la visión requiere que el camino  sea plasmado con mayor claridad. 


Amancio E. Ojeda Saavedra 
amancio@alianzasdeaprendizaje.com
@amanciojeda 

viernes, 22 de marzo de 2013

La felicidad ¿Una cosa de otro mundo?



Cuando  me enfrento a definiciones que responden a la interrogante: “¿Qué es la felicidad?” sin duda que las respuestas son variadas, están marcadas por las carencias, las búsquedas, las historias y  los logros de los interrogados. En algunos casos el mundo interno es tan complejo que la felicidad parece una cosa de otro mundo.

Particularmente creo  que la felicidad es más sencilla de lo que pensamos, está más cerca de lo  que la sentimos, y es más visible de lo que podemos percibir.

En una amena conversación con una amiga, le narraba que había tenido una  tarde muy feliz, ya que me había dedicado  a escribir varias cosas mientras escuchaba a mi hija  practicando con su instrumento, mi hijo  había obtenido 19 puntos en su tesis y de paso disfrutaba de una olorosa taza café. En ese momento fui muy  feliz, primero porque lo percibí y  segundo porque lo  decidí. Pude haber colocado los “pero” correspondientes como: Bueno  lo que estaba escribiendo  no  era parte de mi  segundo   libro sino  un artículo más;  o mi hijo  no  sacó  20 puntos; o mi hija desafinó en unas notas. El haber hecho eso, hubiese arruinado mi   momento  de  felicidad.

Aprender a ser feliz
Parte de la conversación que anteriormente les cito, transcurrió tras mi  explicación sobre la obligación que tenemos los padres de educar a nuestros hijos para que aprendan a percibir los momentos y decidir ser felices.

Le sugería a mi amiga que les preguntara a sus hijas al llegar la noche: ¿Cuántas veces fueron felices durante el día? Y  si no pueden identificar ningún momento, deberían reflexionar seriamente sobre esto, dado  que la felicidad no está en las cosas que haces, sino  en la manera en que haces lo que haces.

Debemos quitarle el poder a la relación “tener-felicidad” que se basa en que necesito tener algo para ser feliz;  es momento que en casa y  en el colegio nos muestren que la relación más positiva para contribuir a nuestras vidas es “reconocer-felicidad” donde lo que se quiere es que seamos hábiles para reconocer que poseemos más razones y momentos para ser felices que cualquier otra cosa.

Permítanme cerrar esta entrega preguntándoles: ¿Cuántas veces fueron felices el día ayer?    


Amancio E. Ojeda Saavedra
Alianzas de Aprendizaje 
amancio@alianzasdeaprendizaje.com

Twitter: @amanciojeda 

martes, 12 de marzo de 2013

El día que el Presidente se fue...


La noticia de la partida del presidente Hugo Chávez Fria  la recibí fuera del país, formando un equipo de profesores universitarios en Arequipa - Perú. Sin duda fue un impacto y una angustia que me invadió por lo que pudiera pasar en mi país, y yo no poder estar para proteger a mi Familia y actuar como ciudadano de paz, fue una larga tarde donde me hice presente en las Redes Sociales, y una noche que se unió con el día sin poder dormir.

La mañana era helada, y  los comentarios de la noticia pegados de la pregunta: ¿Qué pasará ahora en Venezuela? Fue la constante; desde quien me sirvió el desayuno, el taxista, el coordinador del evento y por supuesto todos los profesores a quienes me debía. 

Mi respuesta fue la misma: no tengo ninguna certeza de lo que ocurrirá, espero que reine la paz, el respeto y la constitución. Venezuela como nación es más grande que un hombre, ya que es la suma de mas de 27 millones de mujeres y hombres.

Muchos de mis interlocutores, ante mi respuesta, sentían que era evasiva o diplomática; otros sentían que era algo muy abstracto y nada real. La verdad es que mi visión del país va más lejos que el proceso adolescente que vivimos.

La distancia ante los episodios, me dio la oportunidad de ver lo que ocurría a través de la visión de muchos periodistas y analistas políticos internacionales (sobre todo los Peruanos), quienes con menos intereses en el tema, hacían su trabajo de informar, de contar lo que pasaba; algunos  daban sus opiniones, otros se cuidaron de hacerlo dado que no tenían conocimiento de lo que verdaderamente estaba pasando. De todo lo que escuche y vi, lo que más agradecí fue quienes prefirieron no opinar.

De este proceso hay  mucho  que decir, pero  sobre todo hay  muchísimo que  aprender; primero:   como  seres humanos y nuestras reacciones ante lo “inesperado”. En medio del dolor o la euforia muchas cosas se dicen y se hacen, cada quien es dueño de sus emociones y tiene derecho a expresarlas;  sólo que se debe ser respetuoso de los otros.

Segundo: como  sociedad y nuestra manera de comprender y  comprometernos con los cambios sociales; desde el respeto y la construcción de un mejor país, que se basa en las diferencias de visión para complementar una mejor y  no para desvalorizar las necesidades de los otros. Demostremos con hechos lo Grande que somos y que podemos ser, demos un buen paso: aceptar al otro con sus ideales.

Hoy  recuerdo con Claridad la oportunidad en que le dije a un amigo, que nuestra nación es mucho más grande y duradera que un hombre. Es momento de demostrarlo, somos todos los  hombres y mujeres que aquí  vivimos, los responsables de  hacer el país más armónico y  vivible del planeta.

Siempre Tu Amigo... 


Amancio E. Ojeda Saavedra 
amancio@alianzasdeaprendizaje.com  
www.alianzasdeaprendizaje.com 
Twitter: @amanciojeda 

martes, 5 de marzo de 2013

Honrar a un amigo



En días pasados tuvimos el pesar de  ver irse a un amigo, Humberto Martínez, de quien guardo muchísimos recuerdos, enormes conversaciones profundas y  gratas, unas cuantas aventuras y  muchísimo aprendizaje en su carácter de Líder y  mejor ser humano.

Escribir de una persona como Humberto, se me hace un desafío y nudo en la garganta, pero  si algo nos mostró él, fue que ante los nudos de la vida, ponte en acción y desátalos.  Así que una manera de honrarlo, es haciendo  de  estas letras la más cercanas a su voluntad inquebrantable por vivir en un mundo de soluciones.

De mi buen amigo, quien fue un líder con ideales, con una visión de largo alcance, puedo  afirmar que él lograba poner la vista en lugares y fronteras ajenas para muchos, y  sus aportes a la comunidad y  la vida de muchos fueron sólo pinceladas del mundo  que él  soñaba.

En sus actos filantrópicos más nobles, más silenciosos, más profundos, de los que no  se vanagloriaba y menos los sometía a la palestra pública, tenían como  sentido primordial: Hacer que la gente fuese mejor Ser. Sé  de testimonios vivos,  de quienes recibieron el  apoyo personal de Humberto y esto les permitió  aprender para que salieran de profundos huecos, esos donde el corazón y las ganas de vivir se apagan.

El  significado de su nombre y las características que lo acompañan, (imagen anexa), a pesar de ser muy acertadas, son sólo partículas de lo que nos mostró Humberto como: ser humano, amigo, ciudadano, gerente y líder; y  seguramente su esposa, hijos (sus tres milagros) y  familiares, tendrán mucho más atributos que reconocerle.

Sería injusto con él, dado  que  tenía un locus de control interno bien agudo,  no reconocer que se equivoco, que se cayó y  se levantó como los grandes, que en ocasiones un carácter temperamental  lo acompañaba para mostrar que tenía sombras que iluminar. Fue un ser que lidio con sus defectos, como todos los que vivimos esta experiencia llamada Vida.

Humberto se fue con miles de preguntas sin respuestas; de la misma manera que dejó  este plano terrenal, mostrando de manera gallarda y  ejemplar, que a la vida y  sus circunstancias más desafiantes no  se les huye, se les vive.

Humberto un abrazo, siempre tu  amigo…