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Mostrando las entradas etiquetadas como Historias

El Canto de la Chicharra

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Al llegar a mi casa en Maracaibo, incontables veces reposaba en el piso rojo del porche un sobre que tenía mi nombre, llegaban de todos los colores y medidas, recuerdo uno tamaño oficio verde oliva con una franja marrón en la parte inferior, sellado en tinta violeta, era realmente llamativo; la emoción era la misma, siempre expectante, ansioso, con ganas de saber que deparaba su invitación, y ser cuidadoso de no dañar su contenido. Aunque quería ocultar mi emoción y hacerlo pasar como algo normal, mis ojos brillosos y una sonrisa nerviosa me delataban. Aurora lo sabía, siempre lo ha sabido, ella me conoce bien.       Cada uno de estos sobres traía consigo un mensaje directo o indirecto para mí, habían sido vertidos de significado, no eran inocentes, la intencionalidad estaba plasmada en cada trazo, en cada letra, detallada en frases o imágenes, incluso en la ausencia de las anteriores; el remitente dibujaba su propuesta y su compromiso con fecha de caduci...

Ya no era la misma

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Comenzó la mañana con ese dolor intenso que la aturdía. Era como habitar en algo que se despedazaba. Ya no era la misma, su apariencia sólida y atractiva había dado paso a esa forma indefinible y distorsionada en la que se había convertido.  Siempre se creyó impenetrable y en su soberbia, se oponía a toda capitulación. No aceptaba estar así, casi abierta, derramada, mostrándose desde la fragilidad de su centro.  Pero era inevitable. Todo en ella estaba roto. Partida desde adentro, ya no se reconocía a sí misma en su expuesta reversibilidad. Aquello que en algún momento la hizo sentir fuerte e inquebrantable, ahora se tornaba en vulnerabilidad. Se sentía sofocada, bajo tierra.  Así que se rindió, decidió entregarse, abrirse, desmigajarse, reventarse. Transitar el túnel en cuyo final le esperaría la luz. ¿Cuán misterioso, doloroso, mágico, terrible y milagroso puede ser el acto de crecer?  Dejó de resistirse, asintió y se entregó a su destin...

Las cosas que no nos dijimos

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Fueron tantas las cosas que no nos dijimos... suprimiré "tantas". Fueron las cosas que no nos dijimos, que esa decisión sirvió para evitarnos, para escondernos, para (no)  agredirnos, para preservarnos; esos silencios sirvieron para encontrarnos, para respetarnos, para admirarnos, para disfrutarnos, para dejarnos ser; y con eso bastaba. Es que lo que no nos dijimos, quedó guardado para su mejor otro momento, ya que aquel momento era sólo una oportunidad de decirlo. Quería sacarte de allí y sólo escuchar lo que querías decir, pero tu  encierro servía de escudo, para protegerte de lo que guardabas sólo para ti; esa coraza, ese retiro,  era vital para luego poder tener de que hablar. Sin tu  encierro no existiría ni el silencio, ni el deseo de escucharte. Yo también me recluí en mis reflexiones, en mis palabras secretas, en mi imaginación escandalosa; buscaba resguardar eso que es lo único que me pertenece, y que sé, que cuando le doy rienda suelta, se suelta u...

Una actitud “Light” frente a la Vida

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“Yo ese tema con mi jefe me lo tomé light…” escuché en una conversación, para referirse a un problema organizacional; frases como estas son comunes para reseñar alguna situación en la cual se le quiere restar importancia  o poder.   Dado que ese “light” al que me refiero en el párrafo anterior, tiene varios “tonos” en cuanto  a su significado, es importante resaltar una diferencia en términos y  situaciones que se relacionan, una cosa es la Indiferencia, otra cosa es tomárselo a la ligera (light) y otra cosa es dejar que las cosas fluyan. La indiferencia provoca de alguna u otra manera una consecuencia  a la larga; si hay una situación que es importante para mí y ante eso yo soy indiferente, en algún momento esa situación va a tener una consecuencia, y por tanto, al hacerse nuevamente presente, voy a tener  que tomarle más importancia, poder, atención y acción. Por otro lado tomárselo de manera light, pudiera estar relacionado a quitarle p...

“IL Menestrello” me dijo: Cuida el Objetivo

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Hace una década, tuve la oportunidad de ir a Italia, a una ciudad llamada “Assisi”, perteneciente a la provincia de Perugia (Es allí   donde hacen los famosos chocolates “Baci” de la marca Perugina);   en Assisi nació   San Francisco y Santa Clara, allí   se encuentra la basílica y   el convento   de San Francisco de Assisi, es un lugar hermoso   y lleno de historia, donde el catolicismo está impregnado como el aroma de la buena comida. Esta ciudad hoy tiene una población de 28.000 habitantes.   Mi   visita a ese lugar respondía a la participación en un proceso de formación sobre “La Calidad en   la Educación”, estábamos en la Universidad de Perugia, y   éramos 11 latinoamericanos entre los convocados. Al llegar recibimos la invitación del Alcalde de la ciudad, para cenar la primera noche, la ocasión era de   gala y   así fue como presentaron los platos de comida en el lugar. Yo   debo confesar, que al ser prim...

La presencia del “tener” que no existe.

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Tener estudios y títulos para no sentirnos aislados con nuestra ignorancia. Tener muchos amigos para acompañar nuestras alegrías y penas, saboreando siempre la necesidad uno más. Tener un alguien, quien en esa sabrosa enfermedad llamada amor, se contagia, y juntos nos olvidamos de esa sensación latente de soledad que camina en nosotros. Tener hijos, queriendo (consciente o inconscientemente) que no  se vayan, cosa que inevitablemente harán y; que de manera irremediable, al final del camino, nos acompaña el silencio. Tener un gran carro para pasear a nuestra soledad cada día más confortable, ella se abrocha el cinturón con la certeza que estará allí. Tener el deleite de un show gastronómico en nuestro plato más cercano, más para alimentar el miedo a  las ausencias, que la necesidad de este cuerpo que nos da forma.   Tener una gran casa, para luego escurrirse entre pasillos y habitaciones, y así estar más distanciados y ausentes de nuestros afe...

Las Historias que nos contamos

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Somos especialistas en contarnos historias; unas nos inspiran, despiertan nuestras ganas y  sueños de vivir una experiencia distinta y transformadora. Así mismo nos contamos otras que nos limitan y suelen “matar” las que describo inicialmente. Una anécdota…  En una oportunidad intente hacer una actividad con un grupo  de  aprendices que yo  juzgaba divertida y  significativa, la verdad en ese momento no  resultó, fue un completo desastre; al cabo  de  un tiempo quise intentarla nuevamente, pero mi experiencia pasada “no me dejó”, me limité. Pasado  unos días con otro  grupo de aprendices, decidí hacerla sin ponerme tantos “Pero”, ni darle tanto poder  a la “Historia Pasada”, el  resultado: La gente se conmovió, aprendió, me agradeció esa actividad, y  aun muchos  me recuerdan por ello. Comprendí  que se trata del  “Ahora” lo que determina el resultado y no la historia. ¿Cuánto poder le damo...