miércoles, 13 de febrero de 2013

La Confianza y la Acción



Son los miedos los “culpables” que nos paralicemos, nuestros miedos en muchas oportunidades hacen que nos quedemos inmóviles, que nos invada el letargo, que nos estanquemos y como consecuencia obtengamos bajos o indeseados resultados.

Nos dice Rafael Echeverría: “La falta de confianza incrementa el temor. Quien no siente confianza suele habitar en el miedo. Los acontecimientos y las acciones de otras personas adquieren ribetes amenazantes.” Y esto puede parecer muy obvio, pero en muchas oportunidades por su transparencia no hacemos conciencia  que los miedos no son responsabilidad de los otros, sino  de nuestra manera de relacionarnos con la confianza.

Hay dos maneras de actuar, la primera cuando  estamos acompañados de los miedos y accionamos para la conservación, para preservarnos, para salir de la condición riesgo con el menor esfuerzo; y la segunda forma de actuar es para la transformación, la que nosotros mismo buscamos para movernos a un nuevo punto, la que hacemos basados en la confianza que hacia donde nos dirigimos es un “lugar mejor” que donde nos encontramos hoy.

Quienes viven una vida con altos estándares y resultados de mucha calidad, son gente que actúa con base en la confianza, saben que lo que hacen seguro los llevará a un nuevo y mejor derrotero.

La confianza se basa en la seguridad que da el logro, no en las incertidumbres del camino para lograrlo; la trayectoria a un logro es lo que realmente deja aprendizaje y el sabor grato, pero no necesariamente tiene que ser un camino  de sacrificio;  pensar que llegar a un logro será sólo dolor, es como diseñar un viaje de 1.600 kilómetros por tierra, y pensar que caerás en todos los huecos de la carretera,  que no  tendrás oportunidad de ver los paisajes, los amaneceres o atardeceres, la fauna, no  escucharas música, etc.  Sería un verdadero holocausto.

Lo  que realmente te ofrece la confianza, está dentro de ti, y está vinculado mucho  más con tu seguridad como una persona capaz de crear, de aprender, de dar, de esperar y  de  vivir feliz. La existencia es mucho  más que un instante, es mucho  más que un miedo, es mucho  más que una derrota y mucho más que un amor.      

Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda 

domingo, 10 de febrero de 2013

Arrolladores al Asecho


En los equipos y organizaciones nos encontramos con personas que catalogamos como “Arrolladores”, es ese tipo  de gente que muestran un comportamiento impetuoso, capaces de pasar por encima de todo y de todos con tal de lograr un objetivo, el tacto con las personas está ausente en su conducta, la  determinación al logro  es  inamovible, son leales a su líder y a su organización,  siendo esto último positivo, es necesario  rescatarlos.

Los Arrolladores solo atienden a quienes les otorgan autoridad, generalmente a sus jefes, son disciplinados para cumplir órdenes y  suelen estar de acuerdo  con los planteamientos de su líder, ellos genuinamente compran las ideas y salen a su consecución. Cuando sienten que alguien esta atrasando su objetivo no tienen “pelos en la lengua” para decírselo, no escuchan razones y menos les importa como los otros puedan sentirse.

Estos personajes suelen ser rechazados por sus comportamientos,  su popularidad es tan baja, que si salieran del equipo la gente sentiría un alivio, a pesar de que estén perdiendo personas competentes.

Curando a los Arrolladores
1.- El líder es la persona responsable de ayudarlos, a través de conversaciones directas y precisas, exigiendo un cambio necesario en su conducta.

2.- Reconózcales lo buenos que son, su compromiso y lealtad, pero  de forma clara y sin rodeos hágale saber que esto no  es todo, el respeto a la gente y la armonía del equipo también valen.

3.- Haga un ejercicio de recordación, narrándole cuando  se ha comportado de forma impropia o injusta, destacando aquellas conductas que se convirtieron en contra de él  y  de los resultados del equipo. 

4.- Haga que de forma expresa reconozca su equivocación al actuar, insista hasta lograrlo, cuando el líder logra que el Arrollador acepte su mal proceder, habrá allanado al camino para su mejora.

5.- Genere una conversación donde el Arrollador pueda identificar que pensamientos, sensaciones  y emociones se le activan antes de iniciar una descarga o acción arrolladora, para que de forma consciente en lo sucesivo pueda detenerse y tomar acciones más asertivas.  

6.- Genere espacios de conversación y reflexión grupal, donde el Arrollador pueda pedir disculpas, reivindicarse y mejorar su imagen con los miembros de su equipo. 

Asuma el desafío de curar a los arrolladores, y obtendrá un equipo más armónico y comprometido.


Amancio E. Ojeda Saavedra
Teléfonos: +58-241-868.1788

Twitter: @amanciojeda