domingo, 26 de enero de 2014

Eres esclavo de lo que Sabes

En una reunión que sostuve con un cliente, y  donde conversamos sobre la posibilidad de apoyar a una persona de  su equipo. Luego de  referir todos los aspectos positivos de este colaborador, y  las grandes cosas que tiene para dar a la organización, dijo: “él es esclavo  de su propio conocimiento”. ¡Wao! Ciertamente es un juicio contundente, que me llevó unas horas asimilar.

Me pregunté: ¿Cómo alguien puede ser esclavo de lo que sabe? Y  surgieron una serie de respuestas, que sin duda alguna hoy  las valido con certeza.     

Quiero aclarar el significado de “Esclavo” que según la Real Academia Española de Lengua define como: Sometido rigurosa o fuertemente a un deber, pasión, afecto, vicio, etc., que priva de libertad.

Entendiendo que un “Esclavo” carece de libertad, entonces existen ocasiones donde lo mucho ó lo poco que sabemos, puede hacernos esclavos.

Eres esclavo de lo que Sabes, si:

… Crees que te la sabes todas.

… Existe dependencia de la organización con tus conocimientos. ¿Cuándo cambiaras de cargo?

…Tienes la creencia que ofreciendo  tus conocimientos a otros, "pierdes algo".

… Tu jefe no te deja salir de Vacaciones, porque no hay quien sepa hacer tu trabajo.

…Sientes esa interna certeza de que tienes tiempo que no aprendes algo nuevo y trascendente.

… Crees que lo haces no necesita ser mejorado o innovado.

… Lo que sabes no te deja avanzar.

... Evitas compartir con otros tus conocimientos,  para mantener el “poder”.

Luego de ver algunas miradas donde sí se puede ser esclavo de lo que se sabe, la mayor solución será: compartir cuanto sabes y aprender nuevas cosas; para seguir compartiendo y aprendiendo.

Debemos ser conscientes cuando es  que estamos perdiendo oportunidades de crecer, por estar anclados a conocimientos que sólo garantizan parcelas pírricas de poder; con esta claridad podremos abrir nuestra mente para expandirnos con nuevos conocimientos a mundo más libre, donde nuestra libertad sea lo primordial.


Te pregunto: ¿En qué rol de tu vida estas siendo esclavo de lo que sabes? 


Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda 

domingo, 19 de enero de 2014

¿Para qué sirven los valores?

La pregunta anterior muchos se la hacen, otros se la formulan de esta manera: ¿Con qué se come eso que llaman “los valores”? Y la verdad, es que en muchas oportunidades nos referimos a este tema como un concepto abstracto, medio incomprensible o quizás un buen artilugio retórico.

Es fácil explicar que los valores provienen de los principios de vida y, que son ellos quienes conducen a las personas a sus comportamientos; así mismo, no se definen en blanco y  negro; no son elementos polares, sino que tienen matices, por ello no  se es 100% honesto o  0% ético. Pero los valores cuando  se tienen claros, bien definidos y comprendidos, sirven como el mejor recurso para decidir cómo actuar en cualquier situación que presenta la vida.

Hay algo que se puede afirmar, es que es posible ir creciendo en el cultivo  de los valores, al ser consciente de cuáles son los que desean tener y con los que desean regir el accionar en la vida.

Un ejemplo de decidir y actuar en valores podría ser este que a continuación presento: Llegas a la casa de un buen amigo y  ves un libro que necesitas, y que tienes años buscando, nadie te está viendo y podrías meterlo en tu maletín sin  ser pillado, lo piensas y, decides no hacerlo porque tu valor de la “honestidad” guió tu accionar (este es un nivel del valor mencionado).

Decides pedirle prestado el libro y  regresarlo al  terminar de leerlo, tu amigo  accede a la petición; pasas más de un año con el libro, y  aun lo  conservas, cada vez que te tropiezas con el libro  en la biblioteca te acuerdas de que no es tuyo, pero te llenas de excusas para no  regresarlo, aquí el mismo  valor de la “honestidad” no está funcionando (este es otro nivel del mismo valor).

¿Por qué los valores ayudan a decidir?
Es muy sencillo, en el ejemplo anterior, al toparse con el libro luego de una gran temporada y saber que no le pertenece, vale que la persona se pregunte: ¿Esta conducta de quedarme con el libro “prestado”, es actuar en mi valor de la honestidad? Si la respuesta es: “No”, y estas buscando cultivar tus valores para ser un mejor ser, entonces seguramente tu accionar será entregar lo que no te pertenece.

Finalmente dice John Grinder sobre este tema lo siguiente: “Los valores más duraderos e influyentes son elegidos libremente, no son impuestos; los elegimos siendo conscientes de sus consecuencias, y conllevan muchos sentimientos positivos.”

¡Practiquen activamente sus valores con mucha conciencia!


Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda 


domingo, 12 de enero de 2014

Entrenando las Emociones

Ante las realidades de nuestra vida, una cosa que nos permite alcanzar mejores resultados, es tener las competencias necesarias para el uso  de  nuestras emociones;  esto fortalece nuestra calidad de relación con nosotros mismo y con los otros.

Es notorio que nuestra la postura que se toma para vivir una situación viene de una condición mental, que seguramente proviene de una emoción que hemos decidido (consciente o no) tener, ya sea: optimista o pesimista, alegre o  triste, de rabia o  de  paz, de miedo o  confianza, todas y  cada una de  las emociones  puede cambiar si decidimos incorporar una emoción transformadora.   

Lo grande sentir con todo nuestro cuerpo lo que nos pasa, desde lo emocional a lo mental, es que da la información y la posibilidad de discernir los matices de vivir.

Cuando vivimos de manera conscientes una emoción positiva, más se aferra a nuestro comportamiento. Por ello  es necesario  provocarla y  “ensayarla” con mucha frecuencia. Las emociones también se ejercitan, como quien va a un gimnasio a fortalecer su musculatura física. Las emociones pueden ser declaradas en cada momento, no  se necesita el momento  “perfecto” para sentirte bien.

Todas las emociones son validas dado que son un llamado a la acción, incluso aquellas que puedes juzgar como negativas. Si no te gusta cómo  te sientes, cambia tu percepción de  las cosas o tus acciones, y  vivirás un cambio en tu emoción.

Hay  varias preguntas que si nos las hacemos de manera honesta y  con un sentido  de cambio de nuestro  estado emocional, te serán de mucha utilidad.  Estas interrogantes son:

1. ¿Qué ganó y  que pierdo con esta emoción donde me encuentro?

2. ¿Cuál acción me llevo a esta emoción?

3. ¿Qué puedo  aprender de esto que estoy  sintiendo? 

4. ¿Qué quiero sentir realmente en este momento?

5. ¿Qué acciones debo tomar para sentirme como me quiero sentir?


Finalmente, para hacer conciencia sobre este tema, es importante recordar que  cuando  te consigues que una emoción te “Sobrepasa”, y crees que es más fuerte que tú, piensa que también fuiste tú quien la creo; esto te afirma que también puedes manejarla inteligentemente. 


Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda