domingo, 22 de febrero de 2015

La Innovación es cuestión de Liderazgo




La innovación como inspiración tienen diversas fuentes, desde “la necesidad de un mercado” hasta “los problemas logísticos de una tienda por departamentos”, pero lo que realmente hace que una organización se mantenga innovando es la colocación,  promoción y educación para la Innovación, como un factor estratégico por parte del Liderazgo  de  la organización.

Los líderes tienen la responsabilidad de colocar entre lo estratégico: Desarrollar dentro de la cultura organizacional la Innovación; este elemento dada las realidades que se viven en los mercados hoy, dejó  de  ser algo opcional para convertirse en lo que  fue en sus tiempos las “Teorías administrativas” o la “Escuela de la Administración científica”, cómo  se le llamó  a los conceptos de Frederick Taylor. Hoy sólo quedan dos opciones: Innovar o Desaparecer. Como  Líder ¿Cuál opción prefieres? 

Continúo  afirmando que es el Líder quien tiene la responsabilidad de llevar la innovación a lo estratégico, para luego convertirlo  en operativo; porque es este personaje (el Líder) el garante de trazar las líneas gruesas que conducen  a la visión de la organización. Es el Líder quien vislumbra con mayor claridad la dirección en que se dirige y el lugar donde se posicionará la organización, por todo  esto es él quien debe promover el tipo  de  innovación que se requiere para acercarse a la visión con mayor velocidad. 

La innovación se convirtió en la esencia de Apple (más que en su lema) porque su anterior líder  por naturaleza cree con fe ciega en la Innovación. Igualmente ocurre en otras organizaciones como: Nike, Unilever, Chipotle Mexican Grill, Zurich, Target, L'Oreal, Google, Amazon, Pixar, JetBlue, BMW, Grupo Bimbo, Starbucks, entre muchas otras;  que están en los primeros lugares de innovación en el mundo. En cada caso  anterior cuentan con un líder que cree, siente, vive, sabe y  educa en como innovar, aquí  está parte de la clave del éxito. 

En los tiempos de crisis,  quienes han podido aprovechar dichas circunstancias, son aquellos que han sabido innovar, incluso, los innovadores han logrado sobrevivir y  crecer sobre aquellos líderes que se basan en grandes capitales económicos manejados sin innovación.  

Los líderes, en todos los ámbitos, están siendo evaluados por su  capacidad de colocarle a su visión, una gran calidad de innovación, que permita que los resultados no sólo sean más rápidos, sino haga la vida de los seguidores más sencilla, en función de cada quien pueda lograr más, con mayor calidad de vida y tiempo. 

La afirmación más clara en la que deben creer los líderes es: La tarea de liderar es crear una visión poderosa con la innovación en la esencia. 


Amancio E. Ojeda Saavedra
@amanciojeda

miércoles, 11 de febrero de 2015

Volví a la cancha.



Pocos de mis lectores y  relacionados en los últimos tiempos, conocen que unos de mis deportes favoritos es el Baloncesto, sin temor a dudarlo es el  deporte que más disfruto practicar. Pues hoy luego de muchos años, volví  a la cancha. 

Que placer, volver a la cancha. La tarde me premió con la oportunidad de jugar baloncesto, en una cancha parecida en la que aprendí hacerlo, y  por el grupo de jugadores que coincidieron a esta cita, son una categoría que me atrevo  a llamar como “Los que pasaron los 40” (con varias excepciones). Al ver a los jugadores me sentí en confianza, y lo primero que note es que con ese grupo al menos había dos lugares comunes, el primero: ellos seguro aprendieron a jugar viendo la “Liga Especial de Baloncesto”, donde las referencias eran muy claras y contundentes, y como no mencionar a: San Sheppard,   Armando Palacios, “El Kako”  Solórzano, All Smith, Los hermanos Lairet,  Alexis Rada, Gerald Cunnighans,   Yvan Olivares, entre tantos. Y lo segundo: es que allí  sólo estábamos por el  disfrute.     

Sin duda, luego  de  pasar muchos años sin jugar, se me fueron balones, fallé muchas veces, incluso  me hice consciente de mi temor de penetrar entre tantos jugadores para buscar la cesta, a pesar de ello, estoy contento  porque volví  a la cancha. 

De las mejores cosas que me ocurrieron esta tarde  fue el conectarme con un placer soberano para mí, el atreverme al disfrute sin enjuiciarme, el poderme reír de cosas que pasaban en el juego, el celebrar una buena jugada o una cesta, el ejercitarme, conocer a nuevo grupo  de  gente y el volver a la cancha. 

En momentos hubo  casi  una regresión al pasado, los reclamos, los sobrenombres, las discusiones, las etiquetas a los jugadores, las picardías, las soluciones a los conflictos de manera salomónica (un tiro libre), eran lo mismo que cuando  jugaba en mi ciudad natal Maracaibo, en la cancha de la Rotaria o en la de mi liceo. Es grato volver a estos tiempos de mi pasado y hoy volví a la cancha. 

Para resumir mis reflexiones y  que les sirvan a todos quienes leen esta entrega, les cuento que  “Volver a la cancha” significa que…  

…Siempre conseguirás hacer algo  que te conecte con el placer.

…No importa el tiempo que tengas sin hacer algo que verdaderamente te gusta, al hacerlo, el gusto vuelve. 

…Hay actividades del pasado donde tus pasiones se desbordaban, el tiempo y la madurez logran que lo observes con una mirada diferente. 

…El disfrute es cuestión de una decisión y no de una condición. 

Y me surge la pregunta, buscando conectarte con el placer: ¿A qué “cancha” iras a jugar tú?  



Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda  

domingo, 8 de febrero de 2015

Declarar la Misión en las organizaciones.



En mis últimos años como consultor he trabajado  de manera frecuente, con la creación de los enunciados de: Misión, Visión y Valores, a través de un proceso que hemos denominado “Conversaciones de Futuro” y luego emprendemos los procesos de Planificación Estratégica.

Cuando comenzamos el proceso de trabajar con el enunciado de “Misión” de la organización, le pido  al equipo  estratégico que considere lo siguiente: 

1.- La Misión debe responder a la interrogante: ¿Para qué existimos cómo organización? (Hay otras que se deberían de esta) y la respuesta debe ser dada desde varios ámbitos, donde se incluya a: el factor humano interno, el cliente, los socios y  la comunidad a las que se debe la organización.

2.- Debe servir como complemento perfecto de “La Visión”, incluso tienen que existir elementos que conecten de manera directa una con otra. 

3.- Es conveniente que sea redactada de tal manera que todo quien la lea la entienda, la internalice y lo inspire a la acción. Una prueba que recomiendo  hacer es que se ponga el enunciado  de la Misión a prueba, pidiéndole a un grupo de niños y  adolescentes que la lean y  la interpreten. Si ellos son capaces de interpretarla correctamente, es un buen camino. 

 4.- Toda Misión define lo que a organización es capaz de ofrecer, por ello es vital entender que no importa cuál sea el tipo de organización, todas están llamadas a Servir. 

5.- La misión es un instrumento efectivo para conectar a la gente con la organización de manera constante, con su esencia creadora, dar sentido de pertenencia y  comprender que esa Misión lo hace útil y grande. 

Jerry Porras Lane es profesor de comportamiento organizacional y cambio, en la Universidad de Stanford Graduate School of Business; es una verdadera autoridad en la materia y  al respecto  escribió esto: “La ideología central define la naturaleza duradera de una organización; una identidad coherente que va más allá de los ciclos de vida del producto o del mercado, de los avances tecnológicos, las modas gerenciales o los líderes individuales. En verdad, el aporte más duradero y significativo de quienes forjan empresas visionarias es la ideología central.” 


Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda