domingo, 23 de septiembre de 2018

Se Buscan “Cara de oreja”


En mi Maracaibo querido, siempre escuche: “Fulana tiene Cara de Oreja”. Así de una forma metafórica, explicar que era una persona a quien mucha gente le confía sus problemas, penas y preocupaciones, sin que esta tenga la confianza, la autoridad o las competencias para ayudarlo a resolver dicha situación.

Lo  cierto  es que yo tengo “Cara de Oreja”, más allá de mi labor como coach, desde siempre cuando estaba en otras áreas que no pertenecen a la conducta humana, servía  de escucha  y consejero de muchos, hoy más que nunca sigo teniendo la misma cara.

En días pasados estando de Vacaciones con mi familia, hice uso de un taxi que era conducido por una joven muy agradable, confieso que no habían pasado  20 minutos de estar con ella, cuando comenzó a contarme toda su vida, desde su matrimonio fallido, sus distintas mudanzas,  su realidad como madre, y terminó con su muy reciente despecho por una relación que no funcionó; mi sorpresa por la confianza otorgada fue grande, pero mi aprendizaje Mayúsculo estuvo  en reflexionar sobre la necesidad tan grande de la gente de ser escuchada.

¿Para qué sirven los “Cara de Oreja”?

Basado en la gran necesidad de la gente, llena de estrés y ante el incremento de vivir a un estilo “fast food”, donde todo debe ser rápido, forzando resultados a procesos que deberían tomarse un tiempo mayor; se requiere de gente que esté dispuesta a escuchar a los demás, sin la obligación de aconsejar.  

Es preciso que se comprenda que el aconsejar es un acto de buena voluntad, pero no  necesariamente efectivo, ya que quien ofrece un consejo lo hace desde su visión personal, forma de actuar y experiencia de vida; y esto puede que no funcione  para otros.

He comprobado que en muchos casos, con solo escuchar atentamente, hacer un par de preguntas para buscar mayor comprensión y, demostrar que estoy realmente interesado en su planteamiento, ha permitido que la gente se sienta aliviada y en otros casos (por curioso que parezca) hayan encontrado  una salida a la situación planteada.

Tener la condición de “cara de oreja” puede llegar  a ser en oportunidades incomodo, retador o comprometedor, pero de lo que estoy seguro, es que sobre todo se aprende y práctica la habilidad de escuchar y preguntar, más que juzgar.     


Amancio Ojeda Saavedra 
@amanciojeda