lunes, 6 de junio de 2016

La trampa del “Merecer”



Este es un tema que siempre me hace ruido, cuando escucho que alguien exige algo "porque se lo merece", allí se inician mis dudas. Frases como: "Ese puesto de gerente me toca a mí, yo me lo merezco.”  ¿Le toca? ¿Se lo merece?  o "El gobierno tiene que darme la casa que me merezco" ¿Tiene? ¿Se la merece?

Merecer es una consecuencia, no la causa. El Merecimiento no es derecho adquirido, es un resultado provocado. El merecimiento ni se exige, ni se espera, se genera a través de las acciones coherentes. Sólo se merece aquello que se ha sido  capaz de crear. Lo que aun no ha llegado, aun no se merece. 

Cuando se antepone el merecer al esfuerzo, se está labrando un camino de dependencia, y con ello, lo más seguro es que el destino, sea estar preso en libertad.   

Gran parte de la educación y el desarrollo socio-cultural latinoamericano,  condujo a desvirtuar el concepto “Merecer”, y lo entendido en el colectivo es: “Merecer” está antes que "Crear". Eso no es así, ni  en el diccionario.  Quienes alcanzan grandes resultados, no creen que se los merezcan, se los merecen porque se dedicaron a alcanzarlos. 

Vi de cerca, como un grupo de hermanos esperaron por años una herencia; ninguno se preparó, ni se forjó una carrera, ni  crearon sus propios negocios; cuando  recibieron “lo que merecían”, la ansiada herencia  fue tan poco, que se les diluyó como aguas entre los dedos.          

Salgamos de la trampa de pensar que "merecemos" un mejor gobierno, trabajemos por crear un mejor país. Salgamos de la trampa de pensar que "merecemos" lo que otros tienen, mientras no seamos capaces de crearlo, no lo merecemos. 

El objetivo principal de cada persona, familia y sociedad, debe estar en la capacidad creadora, para estar cada día mejor. Esto se hace en función de diferentes resultados, que sólo deberían depender de sus acciones, y  no  de lo que otro pueda darle. 

Como persona digna no se mendiga lo que se merece. Cuando se hace lo estratégico, necesario y correcto, partiendo de los pocos  o muchos recursos con se cuentan al momento, se recibirá la debida recompensa, y es en ese momento que podrá afirmar que tiene lo que se merece. 

Deje de pensar y soñar en lo que merece, y  haga el trabajo que le corresponde para logar lo que desea. Hoy  es tiempo  de crear, y salir de la dependencia. Se requieren nuevas generaciones que piensen en seguir construyendo, y  no  en esperar lo que la generación anterior le dejará. Es tiempo de liberarse de la castración creativa que provoca, un mereces desvirtuado de su esencia. 

Ponte en acción, y haz que las cosas grandes y positivas sucedan en ti, y con ello, logres impactar  el entorno.


Amancio Ojeda Saavedra
@amanciojeda (Twitter e Instagram)