domingo, 1 de diciembre de 2013

Conductas de un jefe Tóxico

Está en boga el término  “Tóxico”, para referirse a unas características especiales de personas, relaciones, organizaciones o  roles,  en los cuales, es notorio que sus conductas atentan contra la salud física y  mental del entorno. 

En los ambientes organizacionales, se consiguen personajes, que  desde una posición  jerárquica de supervisión, jefatura o gerencia,  se convierten en un “Jefe Toxico”; y hay ciertas conductas que los caracteriza, describiré algunas de ellas, y cada quien que haga su propia reflexión porque estos comportamientos no ayudan a cimentar el liderazgo. 

Se empeñan de manera  inflexible en tener la razón, para ellos mostrarse infalibles es una cuestión de honor.

Les encanta un chisme y  se hacen parte de ellos, y lo peor de esto, es que toman decisiones sobre la base de los rumores de pasillo.

Existe un desbalance en el trato  justo y  equitativo para todos en el equipo, y cuando se lo hacen ver, no corrige sus preferencias.

Emite juicios y hace reclamos antes de indagar sobre las causas y consecuencias de lo ocurrido.

Le cuesta dar con claridad las instrucciones y  los estándares de calidad que se requieren en un proceso.

Su pensamiento  está centrado  en la producción, y temas como la armonía del equipo o el desarrollo  de  las personas, están sobrando  para él.

La única manera que consigue para resolver un conflicto es a través del careo o la confrontación.

No  tiene en su agenda reuniones periódicas de equipo,  para diseñar acciones, revisar avances e impulsar a quienes le acompañan. Esto hace que cada quien vaya por su lado y se dé un estado  donde: la gente supone lo que tiene que hacer, pero nunca tienen la certeza.  

La asertividad, el tacto, la prudencia, el ser oportuno  para comunicarse y hacer reclamos necesarios, están ausente en su  modelo comunicacional.

Usan el poder que tienen para manipular; lo que hace de las relaciones interpersonales se conviertan en un manojo de contradicciones.

Podría seguir  enumerando  conductas que hacen que una persona que tiene un puesto de Jefatura, y no hace uso del liderazgo, se convierta en un “Jefe Tóxico”, donde él es el único  responsable del rechazo que su equipo le muestra, y con ello  viviendo  un clima organizacional donde se nota la baja productividad individual, grupal y, así mismo, merma el compromiso de las personas.

Si tú conoces un “Jefe Tóxico”, escríbeme y cuéntame: ¿Qué estás dispuesto hacer para que cambie y  se convierta en un verdadero líder?  


Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda