¿Paciencia? ¿Para qué?

En momentos en que el desespero es una luz encendida frente a los ojos que no te deja ver otra cosa, te quema las pestañas, te incomoda, te aturde, revela tu nivel de hastío, la palabra “paciencia” se convierte en un insulto. Muchos interpretan la paciencia como inacción, quietud, espera pasiva, extender el límite; yo pienso que paciencia es: la espera justa, esperar que las cosas tomen su tempo y actuar en el momento que se requiere, ni antes ni después. Aunque su raíz etimológica está relacionada con el sufrir y aguantar, es decir, con la falta de fuerza y dedicarse a sufrir hasta que el tiempo lo resuelva todo; existe una interpretación más sana, que está vinculada a la fortaleza para soportar y elegir el momento correcto de tomar acción. Un buen amigo en su desespero de no conseguir buena vida en un país del sur, busca irse al norte; una madre convencida que hace lo mejor para su hijo, lo entrega en adopción; un marido desesperado, pide el divorcio; u...