Cuando yo te digo que el burro es negro…

El titulo de este artículo es el fragmento inicial de un refrán popular, que es usado con frecuencia por propios y extraños; en ocasiones siento que nada es más ególatra que la posición de creer tener la verdad absoluta, y usar un refrán como el mencionado, sirve para reafirmar que se tiene la razón y que se es infalible. Ni los mismos hechos nos otorgan la autoridad para erguirnos de tal manera que el otro sienta que se equivocó y que debe confiar de manera ciega en nuestra palabra. Al final, como humanos podemos equivocarnos en una situación similar y los “pelos negros” pueden llegar a ser blancos. Cuando se acierte o se compruebe que se tiene la razón, nada es más prudente que la humildad, el silencio y la espera, para darle el espacio a los otros, para que reflexionen y observen su proceso, esta es una manera de permitirles que aprendan; los actos con los que se hace alarde de tener la razón, sirven inicialmen...