domingo, 12 de enero de 2014

Entrenando las Emociones

Ante las realidades de nuestra vida, una cosa que nos permite alcanzar mejores resultados, es tener las competencias necesarias para el uso  de  nuestras emociones;  esto fortalece nuestra calidad de relación con nosotros mismo y con los otros.

Es notorio que nuestra la postura que se toma para vivir una situación viene de una condición mental, que seguramente proviene de una emoción que hemos decidido (consciente o no) tener, ya sea: optimista o pesimista, alegre o  triste, de rabia o  de  paz, de miedo o  confianza, todas y  cada una de  las emociones  puede cambiar si decidimos incorporar una emoción transformadora.   

Lo grande sentir con todo nuestro cuerpo lo que nos pasa, desde lo emocional a lo mental, es que da la información y la posibilidad de discernir los matices de vivir.

Cuando vivimos de manera conscientes una emoción positiva, más se aferra a nuestro comportamiento. Por ello  es necesario  provocarla y  “ensayarla” con mucha frecuencia. Las emociones también se ejercitan, como quien va a un gimnasio a fortalecer su musculatura física. Las emociones pueden ser declaradas en cada momento, no  se necesita el momento  “perfecto” para sentirte bien.

Todas las emociones son validas dado que son un llamado a la acción, incluso aquellas que puedes juzgar como negativas. Si no te gusta cómo  te sientes, cambia tu percepción de  las cosas o tus acciones, y  vivirás un cambio en tu emoción.

Hay  varias preguntas que si nos las hacemos de manera honesta y  con un sentido  de cambio de nuestro  estado emocional, te serán de mucha utilidad.  Estas interrogantes son:

1. ¿Qué ganó y  que pierdo con esta emoción donde me encuentro?

2. ¿Cuál acción me llevo a esta emoción?

3. ¿Qué puedo  aprender de esto que estoy  sintiendo? 

4. ¿Qué quiero sentir realmente en este momento?

5. ¿Qué acciones debo tomar para sentirme como me quiero sentir?


Finalmente, para hacer conciencia sobre este tema, es importante recordar que  cuando  te consigues que una emoción te “Sobrepasa”, y crees que es más fuerte que tú, piensa que también fuiste tú quien la creo; esto te afirma que también puedes manejarla inteligentemente. 


Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda