sábado, 5 de noviembre de 2011

Cerrar Ciclos con Elegancia

Conversaba con una persona con quien gozo de buena amistad, quien se debatía de cómo decirle a su jefe que tendría que renunciar al cargo, y a su pareja que tendrían que terminar; porque había obtenido un mejor cargo en otro país.

Esta persona había mantenido el proceso de búsqueda, selección y mudanza a escondidas de todos sus seres cercanos,  entre ellos su pareja con quien ya tenía 3 años de relación. De quien les hablo se había hecho  la idea que estas circunstancias eran  el mejor momento para salir de ese noviazgo que ya no  le generaba ningún entusiasmo, además de saber que su pareja no podría acompañarle dada su realidad familiar.

Una de sus declaraciones más contundentes fue: “Lo mejor que puedo hacer, es poner la renuncia dos días antes de irme y  cuando llegue allá, llamo  a mi pareja  y le cuento…” y luego  de  un suspiro me preguntó: Amancio tu como  Coach: ¿Qué me recomiendas que haga?  

Mi  respuesta fue: Hay  tres preguntas que debes responderte, la primera: ¿Qué crees que ganas haciéndolo de esa manera? la segunda: ¿Qué estas evitando de estas conversaciones? Y la tercera:  ¿Cómo quedará tu identidad haciéndolo así? 

Sin duda que esto le generó mayor confusión e intranquilidad, sus dedos golpeaban la mesa con mucha rapidez y su voz se entre corto antes de responder.

Mi reflexión 
Todos los seres humanos hemos tenido la necesidad de cortar una relación de cualquier tipo: una relación de pareja, despedir a un empleado, renunciar a una organización, despedirse de un grupo de amigos, etc. Y eso por mucho que lo nieguen, siempre es un trago  amargo cuando existen afectos de por medio.

Dejar los ciclos de la vida abiertos genera un espiral de incertidumbres, juicios de valor, suposiciones, rencores y  sin sabores inútiles e infelices; dejar abierto un espacio siempre nos consume energía y nos detiene.

Terminar con una relación requiere de elegancia, aquella que merece nuestra imagen como  personas y profesionales; debemos ser sutiles, inteligentes, transparentes, valientes y  sobre todo honestos con nosotros mismos.

Cerrar un ciclo implica que más allá del  dolor que este puede producir (que siempre es finito); ambas partes queden claras de las razones, los termino de futuro,  lo bueno, lo malo y lo aprendido de haber estados juntos. 

 
Amancio E. Ojeda Saavedra
amancio@alianzas.com.ve
Twitter @amanciojed