El milagro de un coach

Desde que sirvo como coach, buscando reducir las expectativas que pueda tener un cliente, le digo entre broma y en serio: En el coaching no hacemos milagros. Y a partir de esa expresión ocurre un efecto, como pasa con todo lo que convertimos en lenguaje. En días pasados, en una de las sesiones finales, un cliente me dijo: “Me engañaste, me dijiste que no hacías milagros y si concebiste uno, me hiciste ver aquello que estaba delante mí y yo no podía ver ni con los ojos bien abiertos…” ¡Wuaooo! Juro, y no me condeno, que ha sido la declaración de agradecimiento más valiosa que me han regalado desde que acompaño a mis clientes a través del coaching. Sé que no hice un milagro, sé que todo ocurrió más por el compromiso consigo mismo, que lo que pude haber yo hecho; sé que solo fui un medio para que esta persona consiguiera nuevas posibilidades de acción y...