domingo, 20 de noviembre de 2016

¡Venezuela libre de resentimiento!



En días pasados recibí un audio, donde en medio  de un simposio de Coaching Ontológico, que se llevó  a cabo los días 11 y 12 de noviembre del 2016, en la ciudad de Buenos Aires, uno  de los participantes le pregunta a Julio Olalla (una de las autoridades más importante en este tema), sobre qué mensaje tiene para Venezuela. Fue notorio el cambio de energía de su discurso, fue casi compasivo en su referencia,  y entre lo que dijo, me queda clara la tarea que le pone a los Coaches de Venezuela. 

J. Olalla narra que ha estado viniendo a Venezuela durante muchos años, incluso, antes de que llegará al poder Hugo Rafael Chávez, y aclarando que es sólo su interpretación, dice al texto lo siguiente: “Yo  la Venezuela que conocí en aquellos tiempos, le escuché una sola emoción, una emoción central: el resentimiento”. Luego  hace una explicación de lo que ocurre en esa emoción, y aclara que una persona resentida no busca justicia, sino  revancha.   

Una pregunta y una tarea
Este gurú ontológico hace la siguiente interrogante: “¿Qué tiene que pasar en Venezuela, para que el resentimiento de lugar a la búsqueda del empoderamiento, de la victoria común, del sueño común?” y reconociendo que no tiene la respuesta, que no sabe el “cómo”, hace una propuesta, que bien podría convertirse en la tarea de los coaches de este país, proponiéndonos el trabajo de liderazgo siguiente: “Llevar la voz para lograr disolver una emoción, la del resentimiento”.

Estoy convencido que tenemos que aprender a tener mejores conversaciones entre los Venezolanos,  entre aquellos que estamos mirando al país de manera similar, pero sobre todo, con aquellos que lo ven de manera diferente. Esto hará la diferencia para sanar tantas emociones nocivas en nuestro haber.

Una propuesta…
Atendiendo la urgencia que ruge en las venas de la patria, clamando por mejores resultados y menos promesas incumplidas; observando esta tierra que pide más hermandad y menos conflicto; escuchando un país que implora  más vida; y  entendiendo que si logramos lo anterior habremos disuelto el resentimiento, me atrevo a proponer ideas sueltas, para que podamos armar entre todos una inmensa “V” de Venezuela, de Valores y de Victoria (Común).

1.- Que los coaches, líderes, dirigentes políticos-partidistas, profesionales de la conducta humana y social, educadores, artistas, personajes mediáticos (hoy llamados “influencer”), promovamos conversaciones basadas en la pregunta propuesta por Olalla, buscando generar reflexión, y luego que cada quien asuma el compromiso de lo que propone.

2.- Mostrar la necesidad de desvestir de juicios peyorativos a nuestros conciudadanos, etiquetas que se han impuesto por la vía de la intolerancia, la ignorancia, la prepotencia, el ventajismo del poder y los medios,  y el uso del descontento colectivo. Eduquemos para que cada quien reconstruya su lenguaje, y se empodere en  una jerga más productiva y  pacífica. 

3.- Escribamos una nueva propuesta sobre: “El diccionario Venezolano”, que permita mostrar nuestros valores, y menguar todo aquello que trasluce nuestras miserias humanas.  Que este sirva como una mejor forma de usar el lenguaje, que se convierta en viral, luego en un referente y finalmente en  un nuevo vocabulario colectivo.  

4.- En las colas cotidianas, invitar a la gente a lo siguiente: “Cambia la queja por una acción para la solución”, y  con esto, buscar que cada quien se haga responsable de ir a su “caja de herramientas resilientes”,  y sacar alternativas para re-plantearse las circunstancias.

Finalmente, incrementemos nuestros actos de fe en una Venezuela mejor, siendo ciudadanos más congruentes; que la historia nos sirva de impulso y  no un lugar para sentarnos a llorar; que el resentimiento se derrita  con el calor del trópico, y llegue la frescura de tiempos de prosperidad; hagamos que la queja de paso a la creatividad y la innovación.

Venezolano, levántate frente al paisaje  de la región donde te encuentras,  que de seguro te muestra un horizonte colorido, y haz una declaración personal, un compromiso contigo mismo, para que desde ese momento el dolor que sientes por el país, pase por un proceso de alquimia, hasta convertirse en una visión legible de una  Venezuela de transformaciones posibles, únicas y esperanzadoras. ¡Ponte en acción!

Amancio Ojeda Saavedra
@amanciojeda