sábado, 11 de junio de 2016

Educarse para ser mejores líderes.



“La educación es una tarea lenta y progresiva que requiere no sólo de información sino de formación. La información es conocimiento de datos, sin embargo, la formación es criterio, mejora de la personalidad.”
Enrique Rojas



Si se observa la práctica común, es notorio cómo una muchas personas en nuestro continente prefieren ahorrar, sacrificarse y dejar de formarse, para comprarse un teléfono  celular de última generación, llenar su closet con la ropa de la mejor marca o hacerse una operación de cirugía estética, entre tantas cosas.

En las organizaciones se puede constatar que en los contratos colectivos las peticiones de los sindicatos, están relacionadas con aumento de salarios, con bonos, con mejoras en las pólizas de seguros, entre otros. Pero en muy  pocas oportunidades un sindicato solicita que se ofrezcan un número de horas al año de formación profesional. 

También es común ver en las universidades que estudiantes buscan los profesores que sean más fáciles de aprobar y no el que más pueda enseñarles;  o basta que se culminé la hora de clase,   para salir corriendo no importa que se haya terminado el tema; otros cruzan los dedos porque el profesor no asista o dé la salida antes de que termine la hora establecida.  

Formarse en nuestro continente esta subvalorado dado  las prioridades que nos han definido socialmente, dándole preponderancia a lo fútil sobre lo profundo y necesario que es educarse y aprender. 

Los líderes sociales, tienen una gran responsabilidad como educadores y modelos de ser aprendices, cada vez que un líder demuestra su falta de educación, está dando un ejemplo imperdonable a la sociedad, sencillamente, con esos hechos se desvaloriza la formación y muchos pueden creer que no  es necesario educarse para llegar lejos.   

Son los líderes quienes deben ser los primeros en mostrar su evolución desde el aprender y formarse cada día, de ser ejemplo vivo de tener un genuino interés por ser cada día un mejor ser, en todos los sentidos y roles que desempeña, para poder estar mejor con él mismo y con su entorno. 

Estoy convencido que es la formación y el  aprendizaje lo que nos conduce a una mejor calidad de vida, a ser más globales, más productivos y más felices. Formarse debe convertirse en  una necesidad fundamental, en una obligación, en una forma de vida, en una competencia personal y en un espiral de expansión interminable. 

Para tener mejores sociedades necesitamos mejores líderes; para tener mejores líderes necesitamos mejores seres humanos, y para ser un mejor ser humano necesitamos formarnos. 

El líder tiene una responsabilidad como educador, el sirve de modelo para quienes le siguen con sus discursos, acciones y omisiones. Esta responsabilidad como educador se resume en la frase siguiente de Antonio Maura: “Educar es adiestrar al hombre para hacer un buen uso de su vida, para vivir bien; lo cual quiere decir que es adiestrarse para su propia felicidad.”

Amancio E. Ojeda Saavedra
@amanciojeda