domingo, 20 de marzo de 2016

Venezuela, necesitamos menos políticos y más líderes.

Este país (Venezuela) no  lo arregla ni Nicolás Maduro, ni Henry Ramos Allup, ni Leopoldo López,  ni María Corina, ni Adán Chávez, ni Henrique Capriles R., ni Diosdado Cabello, ni Aristóbulo Istúriz, ni Julio Borges; así como tampoco lo arreglaron Hugo Chávez,  Carlos Andrés Pérez, Rafael Caldera o Jaime Lusinchi. Todos los antes mencionado, cumplen o cumplieron un rol político-partidista, están o  estuvieron en la función pública, con más o menos aciertos y desaciertos, de acuerdo al cristal de quien lo  mire; ellos y muchísimos otros que están en el mismo rol, han demostrado que no son la salida, son sólo una mínima parte de la solución.

Cuando  asevero  que necesitamos menos políticos (partidistas) y más líderes, me sostengo  sobre la base que Venezuela (y muchas otras sociedades) están construidas y  serán re-construidas por su gente,  por aquellos inconformes que quieran y hagan que las cosas que no funcionan, funcionen.  

Esta nación pide a gritos de ciudadanos que se hagan cargo de transformar su entorno, con todos los desafíos que eso implica; considerando los hechos cotidianos, eso que a todos nos afectan en mayor o menor medida. El  liderazgo tiene como principal característica, que se aferra a un sueño (a la visión) para hacerla realidad.        

El Maestro  José Antonio Abreu, Lía Bermúdez, Lorenzo Mendoza G., Omar Vizquel, Víctor Davalillo, Salomón Cohen, Maickel Melamed, Rafael Cadenas, Laura Antillano,  Juan Vicente Torrealba, Miguel Delgado Estevez, Valentina Quintero,  Oscar Machado Koeneke, Cayito Aponte,  Lorenzo Vigas, Fina Torres, Javier Vidal, Daniela Kosán, Tania Sarabia, María Alejandra Bravo, Pedro Palma, Cesar Miguel Rondón, Huscar Barradas, Aquiles Baez, Dhameliz Diaz, Mari Montes, María Teresa Boulton, Carlos Fraga, Tito Balza Santaella,  Ines Quintero, Elias Santana, entre muchos otros. Son líderes contemporáneos, que cada uno en su área, se está haciendo cargo  de transformar su entorno de manera positiva. 

Menciono  estos, con la certeza que quedan por fuera muchos que le sobran créditos para engrosar este equipo, pero la intención no es hacer una lista de líderes actuales, sino de invitar a lector a ver referenciales, de gente que se está moviendo en función de cambiar un entorno, con el cual está insatisfecho, y lo hacen desde: el deporte, la poesía, la música, la iniciativa empresarial, la conservación de la historia, la producción intelectual o artística, el  turismo, la educación, la superación personal, el compromiso ciudadano, el periodismo, el humor, la salud mental y física,  y pare de contar.

Me consta que  hay  miles de Venezolanos liderando con éxito, y transformado su entorno, líderes que no necesitan la política-partidista, ni la promoción de los medios de comunicación, para hacer de este un país mejor; sé de hombres y mujeres nacidos (o radicados) en esta tierra que están dando lo  mejor de sí, para ver una nación diferente, desde su círculo de  influencia más cercano; sobran voluntades, que se muestran en las acciones cotidianas, que indican que Venezuela tiene  esperanza.

Cuando un maestro se levanta a las 4:00 am para poder estar puntual en su escuela, recibir sus alumnos con amor y educarlos con mística, hay esperanza. Cuando un hombre se dedica a dirigir a una fundación para la conservación y cuidado  del agua, hay esperanza. Cuando un grupo reducido de vecinos, asumen la responsabilidad de conducir el condominio de un conjunto residencial, recibiendo críticas y mal tratos, y  a pesar de ello  continúan su labor voluntaria, hay esperanza.

Como dejar de reconocer la esperanza en Venezuela, al ver a esos choferes del transporte público, que se levantan y  salen en alta madrugada, para poder llevar a un montón de gente hasta sus lugares de trabajo. Hay esperanza, cuando en medio de muchas trabas, se observa que la creación formal de micro-empresas, es la opción que toman muchos jóvenes nacidos en la tierra de Bolívar.     

Perdón por repetir esta frase ya trillada, pero que a mi juicio  aun no se ha entendido: “A Venezuela la salvamos los Venezolanos”. Sé que es un lugar común, como  sé, que es necesario pasar de repetirla a vivirla. Sobran razones para salvar este país; sobran espacios que necesitan un líder que los conduzca a una transformación positiva; hay miles de entuertos públicos y privados que mejorar, y claman por un líder. Cuando  veo  la Venezuela de hoy, reafirmo mi convicción que necesitamos menos políticos, con postura de mesías, y más líderes con ganas de servir desde la transformación local.  

¿Y tú qué parte de este país lideraras?  

Amancio Ojeda Saavedra
@amanciojeda (Twitter e Instagram)