sábado, 9 de enero de 2016

12 formas de desvalorizarse



1.- Yo te hago el  mismo trabajo que “fulano de tal”, pero más barato.

2.- Yo sin ti no puedo vivir… yo sin ti no valgo nada.

3.- Actuar de manera sumisa, para aparentar ser humilde y sencillo. 

4.- Hablando mal de otra persona. Cuando hablas de otro, dices mucho más  de ti. 

5.- Incumplir los compromisos asumidos con frecuencia, y querer justificarse, culpando a terceros.

6.- Permitir que otros le pongan valor a tu trabajo. 

7.- Intentar ser la copia al calco de esa persona que admiras. Una cosa es modelar y otra cosa es copiar los gestos, el lenguaje, los chistes, las ideas, etc.  

8.- Usar un lenguaje sobre la base de diminutivos, por ejemplo: hazme un favorcito chiquitico, te traje un regalito, ese es mi carrito,  entre otros.

9.-  “Querer ganar indulgencias con escapulario ajeno”; así como reza el dicho, esta es una conducta que la gente percibe, y  se pierde credibilidad.  

10.-  Creer que quien más habla, más dice. Mucha gente, que no puede controlar su compulsión por hablar, termina convirtiendo sus discursos en su más implacable juez.   

11.- La autoflagelación como sistema de manipulación. 

12.- Creerse “Producto terminado”. Nada es más necesario en estos tiempos que el aprendizaje continuo. Siempre será necesario aprender algo nuevo, negarse a aprender es una forma de suicidio.   

Nada ni nadie podrá darle el valor que usted merece, sólo usted es el responsable de ello. El  valor personal, no  tiene precio. 

Muchas personas, producto del desconocimiento de su poder personal, y de la cultura familiar y social; van diseñando un sistema de desvalorización de lo que son, y con ello minando las posibilidades de sus vidas.  

Si quiere adueñarse de sus sueños, debe comenzar por adueñarse de su vida, dándose el valor que se merece; para ello, debe creer que usted vale mucho, y  desde allí, respetarse y hacerse valorar. Esto no  es una invitación al egocentrismo, todo lo contrario, el valorarse es parte de tomar consciencia de lo que se es capaz y lo que no; cuando se valora a sí mismo en la justa medida, comprende que no  es mejor que nadie, que  cada quien tiene su valor y es diferente al suyo. 

Así como todos somos vulnerables, y podemos caer (y hemos caído) en algún momento, todos también, tenemos la capacidad de ser resilientes; recuperarnos y sacar el mejor provecho a los reveces de la vida, pero para poder hacerlo, debemos valorarnos como  seres humanos, siendo conscientes que en nuestras propias imperfecciones, tenemos áreas de luz que nos permiten brillar y  darle sentido a nuestra existencia. 

Cuando  se descubra en alguna de las conductas que le desvalorizan, entonces: despierte, conéctese con eso que lo hace único y tome acciones para ser un mejor ser. 

Amancio Ojeda Saavedra
@amanciojeda (Instagram y Twitter)
amancio@alianzasdeaprendizaje.com