martes, 1 de septiembre de 2015

Eso es problema tuyo.



En días pasados recibí un vídeo de un comediante Colombiano, que narra la historia de una pareja, donde en una discusión el esposo sólo  responde de dos maneras. Transcribo parte de este chiste, para hacer una analogía con una conducta muy frecuente en la Venezuela de estos tiempos. Al texto  dice:

Una noche, María se queda mirando  al viejo Ramón, y ella le dice:
-       Ramón, viéndolo bien yo no  debería vivir al lado suyo.
Ramón responde:  - Eso  es problema tuyo María.
M. - Pero más sinvergüenza eres tú que vives aquí todavía.
R. - Eso es problema mío.
M. - Yo no  estoy  dispuesta a lavar más.
R. - Eso  es problema tuyo.
M. -  Tú debes buscar quien te lave.
R. - Eso  es problema mío.
M. - … A mí quien me mandaría a meterme a vivir contigo.
R. - Eso  es problema tuyo María.
M. - Entonces buscate otra mujer Ramón.
R. - Eso  es problema mío. 

Hasta que finalmente María, ya molesta, sale persiguiendo a Ramón con una tabla para golpearle y le grita: ¡Como vengas por aquí te boto!
R. - Eso  es problema tuyo.
María le grita fúrica: ¡Busca donde dormir!
R. - Eso  es problema mío.

Aunque lo  anterior es un chiste, y  con la gracia del comediante Cesar Henríquez puede sacar una buena carcajada; siento que  el modelo  de respuesta  de Ramón presenta una conducta que se observa en las parejas, en los condominios, en las empresas, en la Venezuela presente.

Parece que nos cuesta mucho comprender que somos parte de un sistema, y  que todo lo que hacemos y dejamos de hacer,  afectará los resultados. Las conductas individualistas no  nos funcionan, coloquialmente podríamos que decir que: Es pan para hoy, y hambre para mañana. 

Ninguna sociedad mejor podrá construirse con el comportamiento individualista de sus habitantes; si sólo cuido mis intereses, y no puedo  ser capaz de comprender que los intereses de los otros son tan importantes como los míos,  no habrá avance posible.

Tomado de Wikipedia: “Singapur es una de las principales ciudades globales y uno de los centros neurálgicos del comercio mundial, contando con el tercer mayor centro financiero y el segundo puerto que más mercancías mueve. Su economía globalizada y diversificada depende especialmente del comercio y del sector manufacturero. En términos de paridad de poder adquisitivo, Singapur es el tercer país con mayor renta per cápita del mundo, además de figurar entre los primeros países en las listas internacionales de educación, sanidad, transparencia política y competitividad económica.  Ese país asiático  se  declaró independiente en 1965 (tiene sólo 50 años como país), y  su desarrollo ha sido abismal. En Singapur hay un refrán popular que reza: “Mientras más manos mejor”. En nuestro país, para reforzar nuestra poca capacidad de trabajar en equipo, decimos: “Tantas manos en un plato saben  a mierda de gato”.   

Cuando  me consigo  con sindicatos que quieren exprimir lo que puede y lo que no puede dar la empresa, sin importarles si cierran con las cuentas en rojo o  si la empresa quiebra,  sólo por creer que se lo merecen todo; me doy  cuenta que es la  posición de: Eso es problema tuyo.

Cuando explota en mi cara la escena triste, de que una persona sin el más mínimo de vergüenza, al ser descubierto robándose un bombillo de un pasillo del condominio, porque no tiene dinero para comprar uno nuevo, y al reclamarle solo levanta los hombros y  sigue con la fechoría, es porque piensa: Eso es problema mío.

Necesitamos comenzar a construir relaciones (de todo tipo) sobre la base donde el otro realmente es importante;  tomando consciencia plena, que sólo podremos  crecer si nos damos cuenta que somos parte del todo, y  como  seres únicos, estamos llamados a comportarnos para vivir en armonía.

Es tiempo de aprender de Singapur, un país que con una visión clara y pensando que “mientras más manos mejor”, dejaron de ser una colonia Inglesa, para ser un país prospero. Nos corresponde deponer nuestra conducta individualista y  juntos actuar por una nación realmente libre. Venezuela es problema tuyo y mío.      


Amancio E. Ojeda Saavedra
@amanciojeda