domingo, 9 de agosto de 2015

El líder debe ser un buen amante


¿Eres un buen amante? Si la respuesta es "Sí", quizás seas un buen líder. 

Algo que ha marcado a las personas y al mundo, desde tiempo remotos y hasta esta hora, son los buenos amantes; sólo tendríamos que recordar desde aquellos amantes que pertenecen a personajes mitológicos, producto de la imaginación y la riqueza literaria; hasta esos de carne y hueso, que su entrega al amor de manera "desmedida" o a su propia intensidad, lograron romper los cánones, y con su forma de amar, dejaron hitos en el transcurrir de los hechos del mundo. 

Si de algo estoy persuadido, es que hay unas características de los amantes, que si quienes dirigen organizaciones, empresas y países las ponen en práctica, serán mejores líderes. Estas analogías se desprenden del hecho, de que ser un buen amante o un buen líder, son ambos actos humanos con los humanos, que vienen bordados con hilos muy sólidos, nacientes en los deseos más íntimos que se revelan con pasión. 

Veamos esos elementos que considero que los líderes deben aprender, a partir de lo que identifica a un buen amante.

Ser apasionado es quizás el icono más visible de un amante, esto implica tomarse cada momento como la posibilidad única de vivir el ahora, se actúa con energía, las ganas de transformar el presente se notan en la mirada; es así como un amante expresa la pasión, y es así como un líder debe comunicarla, no porque lo haga como un acto histriónico, sin
o porque realmente la siente. 


La creatividad
 en un amante hace la diferencia, sorprende gratamente, la usa para crear espacios insólitos que rompen con lo tradicional y cotidiano; esa creatividad hace que se arriesgue a pensar fuera de la caja, e innovar en su relación. Los líderes deben ser creativos e innovadores, deben aprender el arte de sorprender a sus seguidores, hacerlo con inteligencia y delicadeza, eso generará el impacto necesario para continuar conectados. 

Se entrega a la acción, los amantes no son simples pensadores, son seres que disfrutan la acción, se hacen en la acción; es con los hechos como ellos muestran que son verdaderamente buenos y que son la mejor opción. Un líder que hoy no entienda que debe tomar acción y hacerse presente donde ocurren los hechos, su posibilidad de ser visto como una opción está muy lejos; si se quiere ser un líder que se sienta, corresponde tomar la acción como una bandera.

Nada es más halagador que un amante cumplido; ése que siempre llega y te lleva a ese lugar único, donde todos queremos estar; ése que sabe que su honor está en juego si no cumple. A los líderes les corresponde cumplir con lo que ofrecen, para ello deben tener claridad en su visión (ese lugar único, donde todos queremos estar), y no perderla de vista, para que la gente pueda apoyarlo y acompañarlo durante todo el camino. Cumplir como líder es cuestión de honor. 

Finalmente, un buen amante hace feliz a su pareja. Parte de su objetivo es ese. El amante sabe distinguir entre el placer pasajero y acompañar al otro para que descubra su propia felicidad. Es así como un líder debe entender su función, ser un ente mediador para que la gente que lo sigue, aprenda a ser feliz. 

Muchas de las particularidades que hace que un buen amante así lo sea, es porque encuentra en la relación un proceso y no un mero acto de momento; así mismo deben pensar los líderes, cuando se refiere a la diferencia entre la fama mediática y los procesos de transformación a los que se compromete.

¿Y tú? ¿Como líder cumples con las características de un buen amante? 

 


Amancio E. Ojeda Saavedra
@amanciojeda
amancio@alianzasdeaprendizaje.com