lunes, 22 de diciembre de 2014

Pronósticos para el 2015



Cada final de año  dedico tiempo para escribir los “pronósticos” del siguiente, sólo porque entendiendo que hay un ciclo que se cierra y otro que se abre, y este año no será la excepción. 


Para plasmar estas ideas, suelo antes revisar lo que escribí el año  anterior, con el objeto único de saber cómo me fue como “pitoniso”, no  en lo  colectivo, sino  en lo personal. La verdad es que lo pronosticado para este 2014, se acerco mucho  a lo que me ocurrió, eso me dice que me lo creí y actué en consecuencia. Mi visión sobre lo que sería el año estuvo muy acertada, dado todo cuanto logré avanzar en lo personal y profesional. 


Mis pronósticos han sido considerados una sátira para el trabajo que hacen los astrólogos, videntes y economistas; para ellos mis respetos  y  consideración, no pretendo competir con ellos; mi trabajo es distinto, mi mirada busca conectar mis recursos personales “inexplorados” o poco usados,  y sacarlos a relucir en momentos que son necesarios. 


Para este año 2015, que se plantea complejo para quienes vivimos en entornos tan acontecidos,  vulnerables e inestables en muchos sentidos, es preciso considerar lo siguiente: 


La flexibilidad mental será lo que marque la diferencia. En tiempos cambiantes, requerimos soltar la rigidez de conceptos y “verdades” inamovibles, y comenzar a practicar el modelo de pensamiento infantil: Imaginar sin estructura de lo posible o imposible. Pensar como niños permitirá encontrar soluciones poco convencionales. Desarrollar la flexibilidad mental debe convertirse en un hábito cotidiano. 


“Despertar el gigante interior”. El mismo título de un gran libro de Anthony Robbins, y me parece un nombre (y un modelo) muy apropiado para presentar mi idea, sobre la necesidad que tendremos de provocar que surjan de nuestro interior,  una serie de recursos que hemos tenidos “dormidos” por alguna  u otra razón, pero que siempre están allí, y que cuando los estimulamos, ellos salen y hacen su mejor trabajo. Todos tenemos recursos subutilizados que van desde: la manera de sacarle provecho a nuestro capital relacional, hasta la habilidad para concentrarnos en una tarea durante el tiempo necesario para culminarla. 


Formula: Más prosperidad y menos crisis. Tenemos una tendencia, estimulada socialmente, de conectarnos mentalmente con las malas noticias, las crisis, el caos, lo dramático y la victimización. Si somos lo que hacemos con nuestras emociones y pensamientos, debemos procurar  desconectar nuestro estado emocional-mental de todo lo que nos distrae de nuestro interés  de ser prospero y productivos. No propongo que nos hagamos la vista gorda a las circunstancias que nos desafían, y estemos en un mundo paralelo de fantasía  donde no ocurre nada; mi propuesta es que habilitemos nuestra capacidad de darle la justa dimensión a cada hecho, interpretarlo desde la posibilidad de  aprender y luego conectar lo aprendido, con ser más prosperos. Si dedicamos mayor tiempo a buscar la prosperidad, tendremos menos tiempo para sufrir la crisis.  


Generar cambios en el “ahora”. Este nuevo  ciclo demandará no sólo vivir en estado presente cada instante, sino hacer cambios en ese estado; es decir,  hacer cambios al “ahora” que vivimos. Esto implica ser consciente que nada en nuestro entorno cambiará si no  somos capaces de  iniciar el cambio, cada uno tiene la responsabilidad de acudir a sus valores ciudadanos y a su responsabilidad como líderes, a transitar el mundo de  la generación de transformaciones de  las realidades que nos tocan vivir. Se trata de no  dejar que el estado indeseado de las cosas “nos moje los pies”, se trata de hacerse cargo  apenas veas lo que requiere ser mejorado o transformado, tomes acción y líderes el  cambio necesario.  Para esto  se requiere sacar nuestro amor cívico, la bondad y el valor de servir. 


Seguro estoy, que si nos hacemos cargo de poner en práctica lo anterior, trabajar profundamente en nosotros, seremos capaces de superar las circunstancias que nos desafían y no  roban el privilegio de vivir plenamente.   


Háganse cargo de vivir un 2015 pleno, colmado de  alegría y, repleto de acciones apasionadas por ser mejores seres cada segundo.


Siempre tu amigo… 

Amancio E. Ojeda Saavedra
amancio@alianzasdeaprendizaje.com 
@amanciojeda