domingo, 2 de noviembre de 2014

¿Quién conspira en nuestra contra?



Existe una o varias épocas de nuestras vidas que sentimos que todo “conspira” en nuestra contra, y en esa temporada de “mala racha” nos embarga el sentimiento  de víctima.

Lo que ocurre es que nuestra energía,  capacidad de análisis y poder de accionar certeramente, se ven vulnerados por nuestra creencia que somos el “centro  de la diana”  de todos quienes nos rodean; nos hacemos los mártires, y mientras más victima nos sentimos, más victima seremos. 

Si no somos capaces de romper ese círculo, estaremos dirigiendo nuestra vida al camino  de la tristeza, depresión y poca felicidad, tomando el riesgo de permanecer allí por tanto  tiempo, que acabaremos acostumbramos;  y cuando nos corresponda reír y ser felices, no nos los creemos y buscamos (y seguro lograremos) sabotear  nuestra felicidad. 

Recuerdo el caso  de una amiga, que luego  de ser madre soltera y con un empleo  de poca remuneración, logra montar su propio negocio, establecerse con un hombre de buena voluntad que la amaba y la aceptaba como era, y justo el día cuando  su “príncipe azul” le propondría matrimonio y conducía para sorprenderla mostrándole la casa que compraría para vivir juntos, decidió establecer una discusión de tal magnitud que se bajo  del carro y  se termino la relación. 

Por otra parte están lo que se escudan dando una explicación o consiguiendo culpables a estas temporadas, se lo adjudican a un mundo  desconocido, y terminan creyendo  en hechizos, maleficios, castigos divinos, espejos rotos, gatos negros, levantarse con el pie izquierdo un martes trece,  etc. Más allá de dilucidar si esto es cierto o no, prefiero pensar que somos  nosotros mismo  quienes actuamos para que esto nos ocurra, y somos nosotros mismos los capaces de diseñar y ejecutar nuestra salida a la prosperidad, abundancia, alegría  y felicidad.  

La manera más sencilla de salir de un círculo  caótico  de la vida, es comenzar por darse cuenta que  se es al menos un 50% responsable de lo que nos ocurre, ya sea por acción, omisión o reacción; cuando se es verdaderamente consciente de esto y se deja de buscar culpables fuera, el cambio de resultados está cerca.

Te sugiero ponerte acción, de esta manera:
  1. En cada oportunidad que sientas que algo malo te ocurre, pregúntate: ¿Para qué me ocurrió esto? ¿Qué me corresponde aprender?    
  2. Piensa que por cada cosa “mala” que te ocurre, te han pasado al menos 3 buenas, no te detengas hasta que puedas identificarlas.
  3. Si te sientes aturdido, desmoralizado, abrumado, impotente y sin salida, seguro que tus pensamientos están conectados con ese estado  de ánimo pesimista, por tanto combate esos pensamientos negativos con movimientos corporales y muchos pensamientos positivos.
  4. Los problemas tienen dos formas de mirarlos, desde la crisis que provocan o desde conseguir los recursos para su solución, dedica toda tu energía a la solución.
  5. Reúnete con gente que está en acción, en la búsqueda de ser mejor, de pasarla grata y sanamente, acompáñate de relaciones constructivas;  pon  distancia con “los pesimistas de oficio”, “los chupa energía”,  “los departamentos de quejas vivientes”, “conflictivos de profesión”, entre otros.
  6. Detén la presión que ejerces sobre algunas cosas, en ocasiones es necesario que las cosas fluyan, tomen su tiempo y su propio curso.
Estas acciones pueden ayudarte a salir de esa temporada de “mala racha”, tomando el control de tu destino, de tus triunfos y de tus resultados. En unas sabias palabras Douglas Mac Arthur lo dijo  así: “La mejor suerte de todas, es la suerte de hacer algo por ti mismo”.  


Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda