domingo, 23 de noviembre de 2014

¿Para qué creer?



Nuestra vida está repleta de creencias, unas que nos impulsan y otras que nos restan posibilidad de accionar, así transitamos la existencia, creyendo en personas, ideas, mitos, leyendas, ilusiones, amores, posibilidades y limitaciones.  En todos los casos, somos nosotros quienes decidimos en que creer.

En muchas oportunidades me dijeron: “Esa chica es un imposible para ti, ni lo intentes…”, “A él no podrás ganarle”, “Aun no estás preparado para ese cargo”, “Tú no tienes vena de artista”, entre tantas cosas. Por otro lado, otras personas me decían: “Tú puedes”, “Inténtalo que podrás lograrlo”, “Nadie tiene mayor poder que el que guardas dentro, sácalo…”, y más.

Creí
La verdad es que a muchos le creí, y eso me hizo lo que hoy soy. Los primeros logaron que yo me limitará y redujera mis posibilidades basado en la creencias y en la autoridad que les otorgué; por el otro lado, a quienes apostaban a mi triunfo, que siempre fueron menos, también les creí. De todos aprendí que hacer y que no, por ello les agradezco infinitamente.  

En mi caso siempre se me hizo fácil creer en aquellos que me decían que no podía, y lo adjudico  a que era más cómodo no actuar, hasta que entendí  que mis sueños y mis metas sólo serian posible si yo  dejaba de creer en límites y creía en posibilidades.

El poeta Alemán Johann Wolfgang Goethe, escribió: “Es un gran error creerse más de lo que uno es, o menos de lo que uno vale”. El secreto de suspender la autoridad que le otorgamos a nuestras creencias está en conocernos, en saber que si es posible, en sentir en todo nuestro cuerpo que eso que deseamos es una meta alcanzable, cuidando  siempre no  ser victima de una ilusión dirigida por el ego.

Ahora como  coach
En rol de Coach, reconozco las posibilidades de quienes tengo la fortuna de acompañar en sus diferentes retos y proyectos, en muchas de nuestras conversaciones, les pido  que se crean, que sientan que si pueden, yo creo en ellos y en lo que son capaces de Ser.

Para muchos de mis clientes no es sencillo juzgarse que son seres poderosos y capaces de lograr lo que buscan, una vez que incorporan en su mente, corazón y cuerpo  esa creencia, tengo  la satisfacción de verlos construir proyectos y vidas de éxito con magnitudes insospechadas. 

Mi respuesta al título de este artículo, se me ocurre que es: Necesito creer para poder actuar, porque necesito sustentar mi accionar en la base de una cognición (vivida o no) que me ofrezca seguridad. Es por esto que es necesario  creer, y lo importante es saber distinguir  en que y  quien creer para poder superar los límites. 


Amancio E. Ojeda Saavedra
amancio@alianzasdeaprendizaje.com
Twitter: @amanciojeda