domingo, 9 de marzo de 2014

¿Quién resuelve esto?

Me pregunto ¿Quién resuelve esto? Y no  tengo  una respuesta que incluso a mi mismo me haga sentir confiado. Es porque “esto” es tan mío, tan tuyo y de tantos extraños, que las respuesta que me invaden son variopintas, diversas y tan internas.

Creo  que “esto” no  se resuelve solo, pero tampoco lo  resuelve otro antes que yo lo  resuelva. Si  llegará otro a resolverlo, me quitaría la oportunidad de entender lo que ocurrió y  de  aprender para el futuro. Para poder resolver “esto” debo dedicarme tiempo, dedicarme acciones, dedicarme una mirada diferente a lo que me ocurre cuando  tengo de frente “esto”.

He visto y  escuchado  sobre muchos que quieren hacerse cargo del tema en cuestión, he leído  sobre quienes lograron resolverlo, hay  quienes me plantean que la salida es una o nada, pero yo  me niego  a pensar que “esto” sólo tenga una opción, siendo  tantos los que somos responsables de “esto”.

Si en vez de colocar el titulo  de  esta entrega como interrogante y lo colocará como afirmación, ¿tendría la respuesta? tampoco. “Quien” no  es nadie para resolverlo, y  además, ¿Cuántos le darían la credibilidad a “Quien”, para que se haga cargo de algo tan importante como “esto”?   

Seguiré en la búsqueda de la solución con una sola certeza, si quiero que “esto”  se resuelva, debo buscar dentro mí, escuchar mis principios, mis valores, las enseñanzas de mis ancestros, mi  historia, y combinarlo de manera muy precisa, para que surja de mí la luz necesaria que haga que “esto” no  me afecte de tal manera que me quite la calma, y ya en calma, me brinde la sabiduría para disolverlo.


Si  “esto” no  se hubiese hecho presente, quizás estas letras no se hubiesen juntado, por ello, gracias a “esto” esto que escribo existe.      



Amancio E. Ojeda Saavedra 
@amanciojeda 
amancio@alianzasdeaprendizaje.com