domingo, 10 de noviembre de 2013

“IL Menestrello” me dijo: Cuida el Objetivo


Hace una década, tuve la oportunidad de ir a Italia, a una ciudad llamada “Assisi”, perteneciente a la provincia de Perugia (Es allí  donde hacen los famosos chocolates “Baci” de la marca Perugina);  en Assisi nació  San Francisco y Santa Clara, allí  se encuentra la basílica y  el convento  de San Francisco de Assisi, es un lugar hermoso  y lleno de historia, donde el catolicismo está impregnado como el aroma de la buena comida. Esta ciudad hoy tiene una población de 28.000 habitantes. 

Mi  visita a ese lugar respondía a la participación en un proceso de formación sobre “La Calidad en  la Educación”, estábamos en la Universidad de Perugia, y  éramos 11 latinoamericanos entre los convocados. Al llegar recibimos la invitación del Alcalde de la ciudad, para cenar la primera noche, la ocasión era de  gala y  así fue como presentaron los platos de comida en el lugar. Yo  debo confesar, que al ser primera cena en ese país, lo que quería comer era pizza, pero la formalidad marcaba otra cosa. 

Esa noche comí uno de los platos más divinos que he probado  en mi  vida, se trataba de un  Gazpacho de Espárragos y un inigualable Cordero  en Salsa de Tartufo  Blanco Piamontés, para cerrar, un Tiramisú hecho por manos prodigiosas para la repostería. Les cuento que el aroma, el sabor y la presentación del plato fuerte es un paisaje tatuado en mí por siempre. Al salir de ese lugar donde cenamos en buena compañía, me grabé el nombre, el restaurante se llama: Il Menestrello. Me enteré de que este local de comida hoy  se encuentra entre los 5 primeros restaurantes de la ciudad, y  Assisi tiene más 120  comedores registrados.

Escribo esta historia, porque a lo largo de los años, este lugar y  este evento me regaló un aprendizaje que permanece en el tiempo; para mí es un referencial  cuando  quiero enfocarme y  mantenerme en un objetivo.  La razón es sencilla: Habíamos un grupo de los invitados, que no queríamos ir al lugar, dado  el protocolo y la formalidad en vestimenta que se exigía, y pensamos en quedarnos y salir por nuestra cuenta;  a mí me detuvo el preguntarme: ¿A qué viniste desde tan lejos? ¿Qué oportunidad puedes perder si no vas? Y  así  que decidí  disciplinarme, vestirme y cumplir con el compromiso; de no haberlo  hecho, me hubiese perdido  la experiencia gastronómica más importante para mí  hasta el momento.  

Hoy, cuando siento que mi norte toma otro rumbo, vuelvo a las mismas preguntas, las adapto a la situación, y hago  los cambios necesarios que se requieren.

 Amancio E. Ojeda Saavedra
@amanciojeda