domingo, 2 de junio de 2013

Observa al Líder antes de Escucharlo


Es muy  sencillo engancharse y comenzar a seguir a una persona; esto  puede ocurrir con tan sólo escuchar su discurso y  la manera en que dice ciertas cosas que son: “música para mis oídos”, una forma de mostrarlo en lenguaje coloquial es: “Creerle a los que tienen buena labia”.

Cuando  se decide seguir al alguien y  sus ideales, es necesario antes de  escucharlo (y creerle), observar sus referenciales de actuación.  El liderazgo  se construye más que con palabras, con hechos.

Las mayores decepciones sobre los líderes en diferentes ámbitos, ya sea en lo social, institucional, empresarial, religioso, político, etc. Se dan  cuando  la gente percibe que hay  serías incongruencias entre lo que el líder dice y  lo que hace; dado que el líder está siendo evaluado por su gente de manera constante.

Los seguidores en ocasiones sienten que fueron engañados por sus líderes, pero es importante recordar que, para que alguien engañe debe haber otro que se deje engañar. Así que la decepción en un proceso de liderazgo no  es sólo responsabilidad del líder, también están en quienes le siguen.

Qué observar antes de escuchar
Es importante agudizar la mirada en algunos aspectos del líder (o quien se propone como tal), antes de  creerle de manera ciega, los más resaltantes son:

1.-  La persona tras el rol: Se cumple con diferentes Roles en la vida, y  alguno de   ellos puede llevar a la persona a una posición de liderazgo; no  importa cuando  eso  ocurra, la verdad es que llegado  el momento la persona no podrá librarse de los otros roles que le son propios e ineludibles. Recomiendo  observar si  el desempeño  de los diferentes roles  de  la vida,  tienen relación a los ideales que propone, por ejemplo: Un líder que profesa la responsabilidad y la integridad como valores de  vida personal y profesional; y sus hijos tienen meses que no saben de él. Es imposible creerle y es necio seguirlo.

2.-  Hechos que Hablan: El liderazgo se basa en una relación de confianza, y  una manera de  comenzar a confiar, es haciendo una revisión sobre los hechos pasados que hablan de  la persona; esa mirada al pasado hay que hacerla con la conciencia del contexto en que ocurrieron, e identificar que trascendencia produjo para el líder y  para su  entorno. Un ejemplo es el siguiente: Un empresario de la construcción entregó una obra con retardo, lo hizo  en medio  de  una serie de falta de materiales en el mercado, luego  de  mucho esfuerzo entregó la obra en los estándares que se comprometió, siempre dio la cara, y habló  con la gente de manera sincera. Este hecho (a mi juicio) le da un voto de confianza al Líder.


3.- Competente: Al líder hay  que observarlo  en sus competencias  de manera general y  con la profundidad que posee en cada competencia. Cuando se decide seguir a alguien se debe estar claro para que es realmente competente el líder, y  cuáles son sus grandes habilidades; no se trata que el líder debe saberlo  todo, pero  si se requiere de competencias técnicas y personales que le permitan liderar un proceso con éxito. En muchas oportunidades seguimos a muy  buenos técnicos que son terribles en sus competencias gerenciales, de relaciones interpersonales e inteligencia emocional, entre otras. Y viceversa.

Podemos usar como  ejemplo el caso  siguiente: Un buen programador de aplicaciones de informática, dada sus competencias técnicas, es ascendido como  líder de  proyectos de envergadura, sin haber desarrollado  sus habilidades  liderazgo y  gerencia. Esto puede resultar un total fracaso.   

4.- Los Dos Caminos: Es un ejercicio  necesario, hacer un recorrido por “Los Dos Caminos”, estos son: El primero, es recorrer en la medida de lo posible, todos los pasos que transitó el personaje para llegar a proponerse a como líder; saber de dónde viene realmente, indagar más allá de  la historia contada, escudriñar un poco en los “Qué” y “Cómo” usados para ser la opción que propone ser.

El Segundo, es el camino hacia el futuro, es decir la propuesta de visión a la que invita a recorrer esta persona, preguntarnos: ¿Para dónde vamos con él o ella? ¿Existe claridad en lo que conseguiremos tanto en lo individual como  en lo colectivo? ¿Cuál es el “paso a paso” (el plan)  que propone y  que lo hace una opción deseable para mí?

Ejemplos de  esto sobran en el mundo político, si hubiésemos revisado con detalle  “Los Dos Caminos” de muchos de los dirigentes, antes de  darle nuestra confianza; la historia de nuestra nación y nuestro  continente sería otra. 

5.- A quien sigue el Líder: La mejora continua es una necesidad para todos los seres humanos, y los líderes no  escapan de ello. Se es mejor líder cuando  se es mejor seguidor,  por tanto,  hay  que ser muy cuidadoso en cuál es la profundidad de pensamiento del líder, que aprendió y  con quien, quienes fueron y son sus tutores, maestros, escuelas de  pensamiento, entre otros. Los líderes deben mostrar siempre una necesidad de  aprender, de crecer y  cambiar, y así estimular a quienes le siguen a andar por la senda de ser cada día mejor, para tener mejores resultados.

Como  cierre de esta reflexión, ratifico  que no  creo  en Líderes perfectos, quizás sí en líderes con conductas admirables y perfectibles; sobre todo, que existen aquellos que sirven de inspiración para seguirlos desde el modelaje y  la acción, estando claro  que es cada persona quien decide darle la confianza y con ello legitimar una persona como líder.


Amancio E. Ojeda Saavedra 
amancio@alianzasdeaprendizaje.com 
Twitter: @amanciojeda