martes, 12 de marzo de 2013

El día que el Presidente se fue...


La noticia de la partida del presidente Hugo Chávez Fria  la recibí fuera del país, formando un equipo de profesores universitarios en Arequipa - Perú. Sin duda fue un impacto y una angustia que me invadió por lo que pudiera pasar en mi país, y yo no poder estar para proteger a mi Familia y actuar como ciudadano de paz, fue una larga tarde donde me hice presente en las Redes Sociales, y una noche que se unió con el día sin poder dormir.

La mañana era helada, y  los comentarios de la noticia pegados de la pregunta: ¿Qué pasará ahora en Venezuela? Fue la constante; desde quien me sirvió el desayuno, el taxista, el coordinador del evento y por supuesto todos los profesores a quienes me debía. 

Mi respuesta fue la misma: no tengo ninguna certeza de lo que ocurrirá, espero que reine la paz, el respeto y la constitución. Venezuela como nación es más grande que un hombre, ya que es la suma de mas de 27 millones de mujeres y hombres.

Muchos de mis interlocutores, ante mi respuesta, sentían que era evasiva o diplomática; otros sentían que era algo muy abstracto y nada real. La verdad es que mi visión del país va más lejos que el proceso adolescente que vivimos.

La distancia ante los episodios, me dio la oportunidad de ver lo que ocurría a través de la visión de muchos periodistas y analistas políticos internacionales (sobre todo los Peruanos), quienes con menos intereses en el tema, hacían su trabajo de informar, de contar lo que pasaba; algunos  daban sus opiniones, otros se cuidaron de hacerlo dado que no tenían conocimiento de lo que verdaderamente estaba pasando. De todo lo que escuche y vi, lo que más agradecí fue quienes prefirieron no opinar.

De este proceso hay  mucho  que decir, pero  sobre todo hay  muchísimo que  aprender; primero:   como  seres humanos y nuestras reacciones ante lo “inesperado”. En medio del dolor o la euforia muchas cosas se dicen y se hacen, cada quien es dueño de sus emociones y tiene derecho a expresarlas;  sólo que se debe ser respetuoso de los otros.

Segundo: como  sociedad y nuestra manera de comprender y  comprometernos con los cambios sociales; desde el respeto y la construcción de un mejor país, que se basa en las diferencias de visión para complementar una mejor y  no para desvalorizar las necesidades de los otros. Demostremos con hechos lo Grande que somos y que podemos ser, demos un buen paso: aceptar al otro con sus ideales.

Hoy  recuerdo con Claridad la oportunidad en que le dije a un amigo, que nuestra nación es mucho más grande y duradera que un hombre. Es momento de demostrarlo, somos todos los  hombres y mujeres que aquí  vivimos, los responsables de  hacer el país más armónico y  vivible del planeta.

Siempre Tu Amigo... 


Amancio E. Ojeda Saavedra 
amancio@alianzasdeaprendizaje.com  
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Twitter: @amanciojeda