martes, 24 de mayo de 2011

Carabobo necesita pasar del "por lo menos" al "es insuficiente"

Basados en un escrito que me invito a leer Pedro Mujica (Director del Colegio María Montessori) denominado “Los que mueven a México” de la autora Denise Dresser, y luego de recuperarme del impacto del parecido de su narrativa a nuestra Venezuela de hoy, y con el ánimo de invitar a la comunidad a la que me debo a desplazarnos de la cultura del “conformismo colectivo” a “la convicción de que es posible” he escrito este documento para que sirva de invitación a la acción.

Es un lugar común escuchar cosas como: "por lo menos no nos mataron", "por lo menos me llamaron para pedir rescate del vehículo…", "por lo menos llega el agua una vez al día", "por lo menos hay trabajo", "por lo menos me alcanza para comer", "por lo menos no se murió esperando en la emergencia", "por lo menos no perdió el año escolar", entre muchos otros que solemos tener presentes en nuestras vidas. En palabras de la autora del artículo antes mencionado "la lógica compartida del "por lo menos" equivale a una defensa de la mediocridad. Equivale a una apología del estatus que beneficia a pocos y perjudica a muchos".


En Carabobo veo, escucho y siento el tipo de pensamiento limitador, conformista, poco desafiante, una vía directa a una mayor descomposición social, el permiso para tener peores gobernantes, la excusa perfecta para no asumir ningún compromiso ciudadano, la licencia para sembrar el egoísmo en nuestros niños, y más; es por lo anterior que requerimos movernos con urgencia a la nueva cultura del participar, actuar responsablemente, de construir y pasar a un modelo que permita colocar nuevos y altos estándares de ciudadanía.

El estado que vio nacer la libertad de una nación, debe ser el líder en un pensamiento consonó a sus valores, es necesario volver a cantar la última estrofa de su himno que expresa en alta voz:


"No más el hierro bárbaro de la civil contienda,

ni la expiatoria ofrenda de sangre fraternal;


Cuando tu noble espíritu anhele, active o ame,

a consagrar te llame el culto de la paz".


Recordar los valores de un estado que ha adoptado y visto nacer a muchos hombres y mujeres de bien, debe servir para reconocer que es posible creer y hacer una región diferente, basada en el éxito, en la construcción, en el aporte social, en la convicción que hay que seguir cambiando nuestra realidad a través de hechos, a través de la exigencia producto no de los derechos que corresponden, si no del soporte moral que abriga quien le ha dado a su región algo más que sólo vivir en ella.

Esta lista que presentó puede ser inmensa e interminable, y seguramente cada uno de los lectores conoce varios ejemplos que pueden sumarse a este grupo de personas y organizaciones que se niegan a pensar en un "por lo menos" y se exigen en lo personal a través de "es insuficiente". Como dejar de mencionar a Pío Lara y sus cuentos, el trabajo del Centro Cultural Eladio Alemán Sucre, el trabajo del grupo Tkanela Teatro con el encuentro de Teatro para niños llamado "Más allá de los cuentos", la mejora continua que presentan los servicios ofrecidos por las aguas termales de Trincheras, el festival de Jazz que cada año propone la Universidad de Carabobo y así mismo lo hace la Alcaldía de Naguanagua, el trabajo de responsabilidad social corporativa que lleva a cabo Brigestone-Firestone con su programa de formación "Dejando huellas" dirigidos a adolescentes, la "Fundación Asoguau" que hace un trabajo loable en la protección de animales, el trabajo de exportación que hace Carolina Lizarraga con el espectáculo musical "Venezuela Viva", las brazadas de Albert Subirats, la cátedra de "Educación en Valores" de la UC, el conservatorio de música de Carabobo, la promesa musical que presenta el joven Leinot Hernández a través de su contrabajo, el trabajo de periodismo responsable que hace DAT TV, los emprendimientos empresariales carabobeños que crecen con mucha fortaleza en medio de un mundo de vicisitudes económicas y legales, entre otros.

Todos los mencionados y muchos más, son los que piensan que "es insuficiente lo que hacen", "es insuficiente dos o tres orquestas en Carabobo", "es insuficiente los empleos que se generan", "es insuficiente las empresas que ya están instaladas", "es insuficiente las bibliotecas públicas existentes", "es insuficiente la calidad de educación que se ofrece", "es insuficiente los servicios de seguridad". Simplemente el Carabobo de hoy es insuficiente para la calidad de vida que merecen construir sus habitantes, se necesita reconocer que hay muchos creando y creyendo en un estado mejor, en una región donde sus ciudades y pueblos sean identificados porque su gente se une para cada día más cumplir con propósitos de beneficio colectivo, porque Carabobo merece ser el estado que presenta un mundo amplio de oportunidades, con ciudadanos activos que generan verdaderos cambios. El Carabobeño no merece el calificativo de conformista.

Propongo que cada quien comience por modificar la estructura de pensamiento donde "todo está perdido" y "por lo menos…", para soñar en grande, para actuar en grande, para comprometerse con resultados superiores y mantenerse inamovible en la convicción que el estado que hoy tenemos "es insuficiente" para todo cuanto podemos lograr.

Sé que esta invitación o este concepto es aplicable en cada uno de los estados de nuestro país, pero hoy lo que me llama de manera urgente es el actuar localmente y pensar globalmente; estoy convencido que este artículo es insuficiente para mover todo el estado, por ello yo asumo mi compromiso que desde todo y cada uno de mis espacios de acción, llevaré el mensaje que a Carabobo no le sirve "un por lo menos…" y que puede exigir y lograr una calidad de vida mejor para cada conciudadano.


Amancio E. Ojeda Saavedra
Alianzas de Aprendizaje
Teléfonos: +58-241-868.1788 / 867.8220
Twitter: @amanciojeda