miércoles, 15 de diciembre de 2010

Carta a mis Miedos

Sentidos  Miedos 

Espero  se encuentren bien donde estén, quiero que sepan que esta carta la escribo un poco para entenderlos, otro poco para entenderme y un tanto mayor que las razones anteriores,  para incomodarlos  y lograr que se cambien de lugar.  

Debo reconocerles que Uds. No siempre han sido malos, en oportunidades me han protegido de males mayores, eso es una verdad. Lo que ha ocurrido es que cuando les he escuchado de más y les he dado  más confianza, su voz suena tan fuerte dentro de mí que me detengo, me paralizo y no me dejan actuar, esas reacciones me molestan y me generan una sensación de frustración desagradable. 

Ustedes acostumbran aliarse con el pasado, con mis creencias y con toda experiencia negativa, para sigilosamente minar mi autoestima y argumentar  para convencerme que no actúe. Ese trabajo callado y casi invisible, es un enemigo muy sencillo de derrotar, pero no les develaré mi secreto para ganarles. 

Muchos de Uds. Se han ido  de mi vida para siempre, unos por las buenas y otros por las malas, pero todos se han ido porque yo lo he decidido, ya que Uds. No tienen voluntad para hacerlo, siempre tengo que ser yo quien decida sacarlos. 

Recuerdan aquel amigo de Uds. Que llamaban “Miedo a la Soledad” y que gracias a él cometí tantos errores y sufrí tanto, bueno les cuento que ya se fue para siempre, no  existe, y lo mejor fue que cuando  decidí sacarlo, no me sentí más nunca solo; así pasó con muchos otros, cada vez que me liberaba de ellos, el estado siguiente me demostraba que era el miedo quien interrumpía mi verdadero logro y que abandonarlo  era la mejor opción. 

No creo que la vida se trate de permanecer en una constante lucha contra Uds. Eso sería desperdiciar gran parte de mi tiempo, lo que si estoy  seguro es que cuando quiero saber porque hay cosas que no  están funcionando  en mi vida, comienzo por detectar quiénes de ustedes se están haciendo presente, y desde el identificarlo, puedo comenzar a tomar nuevas acciones que me lleven a mi logro. 

Finalmente, quiero que sepan que en mí tienen alguien que los siente, pero también alguien que con toda seguridad los derribará cuando  se conviertan un obstáculo para mis logros, porque como dijo Publio Siro: “Nadie llegó a la cumbre acompañado por el miedo”.